HOUSTON - Cal Raleigh , literalmente, recibió un foul directo al área que es la peor pesadilla de un receptor el martes por la noche, después de haber sufrido un golpe metafórico en esa zona durante más de dos semanas.
Unos minutos después, rompió una racha sin hits que se acercaba a la peor en la historia de la franquicia.
Aunque parecía brutal cuando Raleigh hizo una mueca de dolor al recuperarse tras ese foul de Christian Walker en la séptima entrada, tal vez fue el impulso que necesitaba para despertar de su letargo ofensivo.
Porque nadie habría imaginado el dolor que sentía media entrada después, cuando lucía la sonrisa más amplia que le hemos visto en toda la temporada tras un sencillo al jardín derecho-central.
No es frecuente que un hit intrascendente en una victoria aplastante de 10-2 se convierta en el centro de atención, por encima de los innumerables momentos destacados que los Marineros protagonizaron contra los Astros.
Pero ha sido un año complicado para el receptor que terminó segundo en la votación del JMV de la Liga Americana y ha estado sumido en una mala racha desde el Día Inaugural.
“A veces simplemente tienes que tirar todo por la ventana”, dijo Raleigh. “Y salir ahí afuera pensando: ‘Al diablo con todo’, y simplemente competir. ... A veces tienes que dejar a un lado los números, la técnica y la mecánica, y simplemente salir a pelear cada turno”.
El imparable de Raleigh puso fin a una racha de 38-0 que se remontaba a un jonrón el 27 de abril en Minnesota, y ya se acercaba a una de las peores sequías en la historia de la franquicia. El récord negativo es de 42 turnos consecutivos sin hit, impuesto por el hombre que creó el apodo de Raleigh que ahora es popular, Jarred Kelenic, quien se fue de 42-0 durante su temporada de novato en el 2021.
El momento del martes fue tan importante que Bryan Woo agitó toallas hacia Raleigh después de que anotó con un doble productor del cubano-mexicano Randy Arozarena, como si estuviera demasiado encendido para enfriarse. Josh Naylor incluso fingió rastrear la pelota para entregársela como recuerdo de un bache que esperan nunca vuelva a vivir.
Naylor reveló después del juego que no era la pelota real, sino una que tomó de una bolsa cercana en la banca. Pero el efecto fue el mismo, y Raleigh bromeó diciendo que quizá hasta conserve esa bola de todos modos.
“¿Por qué no?”, respondió Raleigh con picardía.
Woo también reveló que Raleigh se duchó con el uniforme completo después de la victoria del lunes, luego de irse de 4-0, tras una sugerencia de Logan Gilbert.
“Tal vez fue una buena idea”, dijo Woo. “Y quién sabe, quizá esa fue la diferencia”.
Y, como suele decirse, cuando estás encendido, estás encendido. Raleigh continuó su despertar ofensivo con otro sencillo en el octavo capítulo. Pasó de no dar hit en 15 días a registrar su sexto juego de múltiples hits de la temporada.
Sería imprudente llamar a esto un verdadero despertar; después de todo, Raleigh todavía batea apenas para .166, el segundo promedio más bajo entre 175 bateadores calificados. Su porcentaje de embasarse de .249 ocupa el puesto 170 de ese grupo, y sus 55 ponches están empatados como la novena mayor cantidad en Grandes Ligas.
También ha sido especialmente vulnerable ante el pitcheo más común en el béisbol, la recta de cuatro costuras. Llegó al juego bateando apenas .093 contra ese lanzamiento, pese a verlo mucho más que cualquier otro pitcheo, con una frecuencia del 37.4%. El siguiente pitcheo más común ha sido el cambio, con 12.9%.
Estas dificultades fueron parte de la razón por la que fue removido del segundo puesto del lineup por primera vez en toda la temporada el sábado, pasando al cuarto turno, donde se ha mantenido desde entonces.
Aun así, suma siete jonrones, empatado con la segunda mayor cantidad del equipo detrás de los ocho de Luke Raley, conectados durante una racha de 20 juegos antes de este bache.
“Sus turnos al bate han mejorado considerablemente en los últimos días”, manifestó el manager de los Marineros, Dan Wilson.
Sin embargo, quizá hubo una conclusión más importante que el hit en sí. Más bien, fue el alivio colectivo que provocó.
Los Marineros (21-22) han estado luchando por mantenerse por encima de .500 desde que tenían marca de 3-2 el 30 de marzo. Las inconsistencias han sido ampliamente documentadas en todo el roster, y no solamente con Raleigh. Este grupo luce mejor cuando juega relajado, y la gran celebración, por lo que muchos considerarían un momento menor, llamó la atención.
“Lo bueno de tener un equipo tan unido”, dijo Woo, quien compartió habitación con Raleigh durante la temporada del 2024, “es que sientes el peso cuando otros compañeros están pasando por momentos difíciles. Y quieres hacer todo lo posible para ayudarlos.
“Pero al final del día, no solamente el béisbol es muy difícil, sino también la parte mental, donde él está lidiando con todo eso, y tú quieres ver a tus compañeros triunfar desesperadamente”.

