Cerveceros dan otro golpe con remontada para ponerse 2-0 en la Serie Mundial

7:11 AM UTC

MILWAUKEE -- La llaman la Tierra Buena, un lugar lleno de desconocidos amables y gente de carácter tranquilo.

Pero vaya que puede volverse hostil en un abrir y cerrar de ojos si vienes aquí con la intención de vencer a sus Cerveceros.

Los campeones de la Liga Nacional no necesitaron imponerse a fuerza de poder ni aplastar a los Rays de Tampa Bay en estos primeros dos juegos de la Serie Mundial en el American Family Field. Los Cerveceros simplemente atormentaron a sus visitantes con aquella inusual doble matanza que puso fin al primer encuentro, para luego protagonizar una remontada electrizante y demoledora en una victoria por 5-4 en el Juego 2 la noche del sábado.

Después de recuperarse de una desventaja de 4-0 por segunda ronda consecutiva de esta postemporada, gracias en parte a un jonrón de que empató el encuentro en el sexto inning y un sencillo impulsor hacia la banda contraria del novato que les dio la ventaja en el séptimo, los Cerveceros tienen ahora una contundente ventaja de 2-0 en esta serie al mejor de siete juegos.

Se trata de una ventaja que, en las 55 ocasiones anteriores en las que un equipo se colocó en la misma posición en el Clásico de Otoño, terminó convirtiéndose en un campeonato el 80.7% de las veces.

“Estamos llegando al final de la temporada”, dijo el manager Pat Murphy. “En algún momento nos van a tocar el hombro y nos van a decir: ‘Se acabó’. Pero estos muchachos simplemente no se rinden. Tienen fe y no se dan por vencidos. Simplemente siguen adelante”.

Las matemáticas, el impulso anímico y, durante estas dos noches electrizantes bajo el techo del imponente estadio de los Cerveceros, el estruendo de la afición han estado del lado de Milwaukee hasta ahora. También estuvo a su favor el tercer strike cantado por un intento de detener el swing del bateador designado de los Rays, Yandy Díaz, que puso fin al encuentro cuando la carrera del empate estaba en tercera base en el noveno episodio.

Díaz permaneció en el plato, visiblemente molesto e incrédulo, después de que la decisión final del umpire fuera en su contra. Tras el encuentro, aceptó sin rodeos la decisión, pero la frustración por lo ocurrido durante las últimas dos noches seguía siendo evidente.

“Es frustrante”, expresó Díaz. “No hicimos nuestro trabajo de anotar más carreras para ayudar a nuestros lanzadores”.

La Serie Mundial se trasladará a San Petersburgo, donde habrá muchos menos seguidores de los Cerveceros. Pero hasta el momento, este enfrentamiento se ha caracterizado por la evidente confianza con la que juega Milwaukee y los demasiados errores que han cometido los Rays.

Y resulta curioso, porque los Rays llegaron al Juego 2 con su as y sus mejores relevistas descansados y listos para lanzar. Luego salieron con los bates encendidos y fabricaron un racimo de cuatro carreras en el primer inning, recordándonos rápidamente que nada puede darse por sentado en una Serie Mundial entre dos equipos de estilos tan similares.

Sin embargo, una vez más, la Tierra Buena puede convertirse en las "Tierras Malas", como las llama Bruce Springsteen, el ídolo del manager de Milwaukee, Pat Murphy, para cualquiera que intente interponerse en el camino de este equipo hacia el primer campeonato de su historia.

Frente al novato derecho de los Cerveceros, Logan Henderson, dueño de un impresionante bigote, los Rays tomaron ventaja de 1-0 gracias a un sencillo por el suelo de Chandler Simpson que remolcó desde segunda al primer bate Díaz. Luego ampliaron la diferencia a 2-0 con un sencillo de Junior Caminero, después de que Simpson se robara la intermedia, antes de colocar la pizarra 4-0 con el primer jonrón de esta Serie Mundial, un batazo de 411 pies hacia el jardín derecho-central del receptor Liam Hicks.

Aquello fue un duro golpe.

Lamentablemente para Tampa Bay, la ventaja temprana no estuvo tan segura en manos de su as Drew Rasmussen como muchos habrían imaginado. En cambio, los Rays vieron a Rasmussen completar su apertura más corta en meses, de apenas 3.2 innings, y le dieron suficientes motivos a la entusiasta afición local para volver a elevar el volumen.

La reacción de los Cerveceros comenzó de inmediato, en la parte baja del primer episodio. El primer bate Jackson Chourio y el segundo en el orden, Jake Bauers, conectaron sencillos consecutivos para colocar corredores en las esquinas. Un out después, William Contreras pegó un rodado por el medio del terreno que superó el guante extendido del intermedista Richie Palacios, en una jugada de bateo y corrido ejecutada a la perfección que permitió anotar a Chourio. Más adelante, con dos outs, Garrett Mitchell disparó un sencillo al jardín derecho para reducir a la mitad la ventaja de los Rays, 4-2.

Milwaukee volvió a la carga en el cuarto capítulo, cuando un boleto a Pratt y un sencillo de Frelick colocaron nuevamente corredores en las esquinas. David Hamilton se estiró para conectar un cambio de velocidad bajo y envió un rodado por la raya de primera base, justo por debajo del guante del inicialista Jonathan Aranda. Pratt anotó sin problemas y todos los corredores quedaron a salvo gracias al error de Aranda, una costosa pifia defensiva de un equipo de los Rays que normalmente no acostumbra regalar carreras de esa manera. Así de rápido, el encuentro quedó por una sola rayita, 4-3.

“En ese momento, no pude leer bien el efecto que llevaba la pelota al salir del bate”, explicó Aranda. “Pensé que iba a desviarse en otra dirección, pero al final no fue así. Entonces terminé golpeándola con el guante. Fue una jugada que pude haber hecho”. 

Pero el estruendo más ensordecedor hasta ese momento en el American Family Field estaba reservado para el sexto episodio. Frelick abrió la entrada frente al también zurdo Ian Seymour. El mismo Frelick que había conectado apenas un cuadrangular contra lanzadores zurdos en 98 visitas al plato durante la temporada regular.

En un turno muy disputado que llevó la cuenta al máximo, el noveno lanzamiento de Seymour fue una recta de cuatro costuras que se quedó demasiado cerca del centro de la zona de strike. Frelick no perdonó y descargó un gigantesco batazo hacia el jardín central. Fue un vuelacercas que cambió el rumbo del encuentro e hizo estremecer el estadio, empatando la pizarra 4-4 mientras los aficionados de los Cerveceros saltaban, rugían y chocaban las manos con desconocidos.

Aunque los Cerveceros desperdiciaron la oportunidad de sentenciar el encuentro más adelante en esa misma entrada, cuando Contreras bateó un rodado para el último out con dos corredores en circulación, lo que comenzaba a sentirse como un desenlace inevitable finalmente llegó en el séptimo capítulo.

Brice Turang conectó un doble frente a Tyler Wells y avanzó a tercera cuando el veloz Victor Mesa Jr. logró atrapar un elevado profundo de Mitchell hacia el jardín derecho. Los Rays llamaron al derecho Kevin Kelly para enfrentar a Pratt, también bateador derecho, quien conectó una recta de dos costuras hacia la banda contraria y depositó la pelota en el césped del jardín derecho. Tras llegar a salvo a primera base con el sencillo que impulsó la carrera de la ventaja, Pratt soltó un grito de pura emoción, al igual que los fieles aficionados presentes en las gradas.

Aunque se quedaron sin una carrera adicional cuando Chourio fue declarado out en una jugada de colisión en el plato durante el octavo inning, y pasaron un susto cuando los Rays colocaron la potencial carrera del empate a apenas 90 pies del home frente al incansable Aaron Ashby en el noveno, los Cerveceros lograron preservar la victoria.

Y si siguen jugando de esta manera, podrían regresar a la Tierra Buena convertidos en campeones de la Serie Mundial.