SAN DIEGO -- No hay juegos de eliminación el 1ro de abril. La temporada es larga, y los Padres bien pudieron haber sobrevivido a una estadía en casa de 1-5 para comenzar el año. Los buenos equipos atraviesan rachas de 1-5 todo el tiempo.
Pero, bueno, preferirías irte 2-4, ¿no? Especialmente si eso significa evitar una barrida a manos de un rival divisional. Y así fue, el ambiente se siente muy distinto después de un final como el de la tarde del miércoles, una victoria por 7-1 sobre los Gigantes en el Petco Park.
Nick Pivetta volvió a ser dominante, permitiendo apenas un hit en cinco innings en blanco. El comando de su recta que lo había eludido en su apertura del Día Inaugural la semana pasada, regresó con fuerza total. Pivetta lanzó rectas en un 68% de sus pitcheos y las colocó donde quiso. Además, promedió unas impresionantes 21 pulgadas de “carry” (ruptura vertical generada) con ese lanzamiento, la clave detrás de sus ocho ponches.
Mientras tanto, Gavin Sheets, quien había tenido un inicio terrible, finalmente despertó. Conectó un par de dobles y luego negoció una base por bolas durante un octavo capítulo de cuatro carreras. En ese inning, el dominicano Ramón Laureano disparó un jonrón de dos carreras, su segundo de la temporada.
Fue una explosión ofensiva muy necesaria para un equipo de los Padres que no había anotado más de tres carreras en ninguno de sus primeros cinco juegos. Mason Miller, quien entró cuando la ventaja era de apenas dos en el octavo episodio, se apuntó un salvamento de cuatro outs.

