SEATTLE -- ¡ Randy Arozarena, qué has hecho!
El cañonero cubano mexicano convocado al Juego de Estrellas coronó el mejor partido de su carrera con los Marineros al conectar un jonrón de oro para dejar tendidos a los Cachorros en una victoria por 5-4 la tarde del sábado en el T-Mobile Park.
También castigó el primer pitcheo que vio como primer bate, luego de ser colocado en la cima del orden cuando Brendan Donovan fue retirado de la alineación a última hora.
Pero esa ni siquiera fue la mejor acción del día para Arozarena.
Arozarena también realizó la que podría considerarse la atrapada del año de los Marineros, robándole un cuadrangular al dominicano Miguel Amaya, de Chicago, en el tercer inning para respaldar a Kade Anderson, quien hacía su debut en MLB.
“Creo que es mi mejor juego”, dijo Arozarena. “No esperaba entrar al juego y conectar dos jonrones y robar uno. Pero sí, fue un día especial para mí, una actuación especial. Pero lo más importante es este momento para el equipo y poder ayudarlo a ganar. Eso es lo más importante de hoy”.
La magnitud de todo lo que hizo no podía cuantificarse por completo mediante registros históricos, ya que los robos de jonrón no son una estadística oficial, pero ciertamente pareció algo sin precedentes. Y la sensación fue aún mayor.
Sin embargo, sí podemos medir lo inusual de las hazañas de Arozarena en la caja de bateo. Según Elias, se convirtió apenas en el séptimo jugador de la historia con un jonrón como primer bate y otro de oro en el mismo juego.
El jardinero central de los Cachorros, Pete Crow-Armstrong, había sido el más reciente en lograr la hazaña, el lunes en el Wrigley Field. Y, curiosamente, apenas cinco días después fue por encima de su cabeza que pasó el batazo ganador de Arozarena.
Antes de Crow-Armstrong, había que remontarse a Chris Young (7 de agosto del 2010, con los Diamondbacks), luego Ian Kinsler (19 de julio del 2009, Rangers), Reed Johnson (15 de junio del 2003, Azulejos), Darin Erstad (25 de junio del 2000, Angelinos) y Vic Power (7 de mayo de 1957, Atléticos).
Sin embargo, dentro de ese grupo, Arozarena se unió únicamente a Crow-Armstrong y Power en lograrlo con el primer y el último pitcheo que vio su equipo ese día.
“Fue como si pudieras verlo venir”, dijo Anderson, quien fue ascendido desde Doble-A Arkansas para ayudar a los Marineros en su lucha por avanzar a los playoffs. “Y Randy es un jugador especial”.
Además, con Texas y Houston perdiendo el sábado, las hazañas de Arozarena ayudaron a Seattle (62-68) a ganar terreno en su lucha por la postemporada. El club está ahora a tres juegos del primer lugar del Oeste de la Liga Americana.
Los Marineros también aseguraron la serie de este fin de semana contra los Cachorros, que han sido uno de los equipos más encendidos del béisbol desde la pausa del Juego de Estrellas.
El jonrón de oro
Después de que Anderson cediera la ventaja en lo que parecía encaminado a ser un decisivo sexto episodio, los Marineros se fueron de 12-1 hasta quedar a un out de la derrota, abajo por dos carreras y con las bases vacías.
Pero Weston Wilson conectó un doble y Leo Rivas, quien había dado el batazo ganador del viernes, siguió con un sencillo. De repente, Arozarena llegó al plato representando la carrera de la victoria.
Dejó pasar un slider en la parte baja de la zona para el primer strike ante el relevista Jacob Webb, quien volvió con el mismo lanzamiento y lo pagó muy caro.
“El plan contra él es tirarle lanzamientos malos”, dijo Amaya, víctima del robo de jonrón de Arozarena. “Va a perseguirlos. Pero ese pitcheo se quedó colgado y él estaba listo”.
El robo
La mejor atrapada de Arozarena en este estadio llegó antes de que fuera miembro de los Marineros, durante el Juego de Estrellas del 2023, cuando todavía estaba con los Rays. Y la mejor atrapada de su carrera, según su propia valoración, fue el robo de jonrón mientras jugaba con la selección de México en el Clásico Mundial de Béisbol del 2023.
Pero la del sábado escaló posiciones entre sus favoritas.
Ayudado por los 6.2 segundos que permaneció en el aire el elevado de Amaya, Arozarena tuvo tiempo para retroceder hasta la zona de seguridad, saltar y extender el guante muy por encima de la pared para traer la pelota de regreso.
“Ambos momentos fueron especiales porque pude hacer jugadas en partidos en los que los aficionados estaban muy metidos”, dijo Arozarena. “Los aficionados son especiales y significan mucho para mí porque me ayudan a dar lo mejor que tengo. También me ayudan a divertirme, y siento que cuando me divierto muestro la mejor versión de mí mismo”.
El jonrón para abrir el juego
Arozarena ni siquiera estaba supuesto a ocupar la cima de la alineación el sábado, pero fue colocado allí apenas minutos antes del primer pitcheo, cuando Donovan fue retirado de la alineación después de recibir un pelotazo en la cabeza en las jaulas de bateo.
Y Arozarena no perdonó un sinker de 93.5 mph del zurdo David Peterson, conectándolo a 105.3 mph y enviándolo 416 pies hacia su banda. Se convirtió en el quinto primer bate de Seattle que conecta un vuelacercas esta temporada, uniéndose a Donovan, Cole Young, J.P. Crawford y Rob Refsnyder, estableciendo un récord de la franquicia.

