¡Una campaña de ensueño! Cerveceros llevan la gloria a Milwaukee

hace 49 minutos

ST. PETERSBURG -- En su 57ma temporada en Milwaukee, los Cerveceros conquistaron la noche del miércoles el primer título de Serie Mundial para la ciudad desde 1957. A 44 años de su última participación en un Clásico de Otoño, ganaron por Henry Aaron, cuyo número 44 está retirado y luce en lo alto del American Family Field. Y no se limitaron a ganar la Serie Mundial, sino que se adueñaron del Trofeo del Comisionado con autoridad, consiguiendo las 11 victorias necesarias en la postemporada y sufriendo apenas dos derrotas en el camino.

Por fin, la historia ya no gira únicamente en torno a los Bravos de 1957 y los Cerveceros de 1982. Jacob Misiorowski, Jackson Chourio, Christian Yelich, William Contreras, Cooper Pratt, Aaron Ashby y el resto de los Cerveceros de Milwaukee del 2026 serán igual de queridos, para siempre.

Por fin, después de su victoria por 4-1 sobre los Rays en el Juego 5, son campeones de la Serie Mundial.

“No puedo decirles cuántas personas me han dicho: ‘He esperado toda mi vida por esto’”, expresó el capitán, Yelich. “Creo que cada vez que ganas una Serie Mundial, cambias un poco el lugar”.

Ese cambio llegó a las 11:13 p.m., hora local, y a las 10:13 p.m. en Milwaukee, donde 31,000 aficionados llenaron el estadio techado de los Cerveceros para seguir en la pantalla gigante un partido que se disputaba a 1,200 millas de distancia. Miles de seguidores más de Milwaukee convirtieron el Tropicana Field en la segunda casa de los Cerveceros durante toda la semana y presenciaron en vivo cómo finalmente se hacía realidad aquello que ellos, sus padres y sus abuelos habían soñado con ver.

Antes de la noche del miércoles, cinco franquicias actuales nunca habían ganado la Serie Mundial: los Cerveceros, Marineros, Padres, Rays y Rockies. Ahora quedan cuatro.

Yelich, de 34 años, llegó a Milwaukee en el 2018 y ayudó a construir la cultura que ha llevado al equipo a clasificar a la postemporada en ocho de los últimos nueve años, ocho oportunidades de encontrar su mejor momento en el instante preciso y llegar hasta el final. El veterano nunca tomó esa responsabilidad a la ligera. Y este equipo tampoco se tomó nada a la ligera.

Después de establecer un récord de la franquicia con 103 victorias en la temporada regular, la mejor marca de las Grandes Ligas, derrotaron a los Padres, el equipo más encendido del béisbol durante la segunda mitad de la campaña, en la Serie Divisional de la Liga Nacional. Luego, barrieron a los Dodgers, quienes habían eliminado a los Cerveceros de la postemporada en tres ocasiones durante los ocho años anteriores, en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Después, asfixiaron a los Rays con un pitcheo implacable y turnos al bate incansables, dejando atrás una dolorosa y agotadora derrota en el Juego 4, cuando los Cerveceros estuvieron a sólo tres outs de alcanzar la gloria, para completar la tarea un día después.

Misiorowski firmó su mejor apertura de esta postemporada, hasta que unos calambres en la pantorrilla acortaron su actuación con dos outs en el sexto inning. Pratt, el campocorto novato, igualó y luego rompió un récord para un novato en la Serie Mundial al conectar hits en su quinta y sexta apariciones consecutivas al plato. Después agregó un elevado de sacrificio en la sexta entrada, ampliando la ventaja a 4-0 y obligando a los Rays a recurrir cada vez más a su bullpen. Mientras tanto, el cuerpo de relevistas de los Cerveceros se mantuvo firme.

Por todo el Tropicana Field, los aficionados que vestían camisetas de Yelich, Chourio y Misiorowski permanecían de pie. Podían sentirlo. Finalmente, estaba a punto de suceder.