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Conformarse no es opción: Yuli Gurriel va por más

Houston Astros

"Si volviera a nacer, volvería a ser pelotero nuevamente," comenta Yuli Gurriel con gran convicción. Es indiscutible que Yuli nació para ser pelotero, no solo lo dicen los hechos en su carrera, sino la pasión con que juega todos los días, evidente para cualquier espectador que observa al jugador de cuadro en acción.

¿Qué precio se tiene que pagar para llegar a la cima? Cada logro, hazaña y etapa en la vida requiere de ciertos sacrificios, igual que una dedicación inquebrantable. Para Gurriel, el precio ha sido alto, sin embargo, confirma que ha valido la pena tanto sacrifico porque ahora está viviendo uno de los mejores momentos de su vida al ver en carne propia los frutos de esos sacrificios.

"Si volviera a nacer, volvería a ser pelotero nuevamente," comenta Yuli Gurriel con gran convicción. Es indiscutible que Yuli nació para ser pelotero, no solo lo dicen los hechos en su carrera, sino la pasión con que juega todos los días, evidente para cualquier espectador que observa al jugador de cuadro en acción.

¿Qué precio se tiene que pagar para llegar a la cima? Cada logro, hazaña y etapa en la vida requiere de ciertos sacrificios, igual que una dedicación inquebrantable. Para Gurriel, el precio ha sido alto, sin embargo, confirma que ha valido la pena tanto sacrifico porque ahora está viviendo uno de los mejores momentos de su vida al ver en carne propia los frutos de esos sacrificios.

"Estoy donde realmente quisiera estar y donde soñé desde chiquito," confirma Gurriel. Para hacer ese sueño realidad, Gurriel tuvo que abandonar su nativa Cuba sin la posibilidad de regresar por 8 años. "Siempre voy a ser cubano, aunque no pueda entrar al país, que es algo muy difícil, no ver a mis amigos, a mi familia. Es algo bien duro, pero siempre voy a ser cubano y mis raíces las voy a defender. De cierta manera, de una forma u otra, estoy representando a los cubanos."

En 2016, firmó un contrato de 5 años con los Astros de Houston y al mes ya estaba debutando en Grandes Ligas, pero quizás la más grande recompensa fue haberse coronado campeón mundial en el 2017. Logró en tan poco tiempo lo que la mayoría de los peloteros tratan de lograr durante toda una carrera. Su trayecto ha sido inusual, lleno de altibajos con momentos de grandes satisfacciones, al igual que grandes obstáculos. Todo lo que ha sucedido en su vida y carrera hasta el momento, ha hecho de Gurriel un gran pelotero entregado a su propósito, a su proyecto de vida: ser pelotero.

Por amor a la camiseta

¿Qué separa a Yuli Gurriel de los otros peloteros? Simple, nació para serlo. Gurriel explica lo que lo hace un pelotero único, "el amor que le tengo al béisbol. Prácticamente desde los 5 años me incorpore a las filas de béisbol, siguiendo a mi hermano y a mi padre, que fue una gran estrella de béisbol en Cuba y por eso creo que veo el béisbol de otra manera."

En Cuba se respira el béisbol, es parte de la cultura y de la identidad de la comunidad. Por falta de recursos y de oportunidades, a causa de la complicada situación política en el país, hay que tenerle un amor ciego al deporte para jugarlo porque la recompensa económica para los peloteros es mínima, al igual que las condiciones diarias. Gurriel habla por todos los peloteros cubanos cuando dice que ven y sienten el béisbol de una manera única. Es un estilo de vida.

Quizás por eso la comunidad de peloteros cubanos en Grandes Ligas tienen ciertas características en común, entre ellas, la dedicación inconfundible al deporte. Han tenido que luchar contra obstáculos más allá de su control y esforzarse el doble para llegar a Granes Ligas y por eso el béisbol es parte integral de su modo de ser.

"En cuba, te tiene que gustar mucho el béisbol porque no hay beneficio económico como aquí. Aquí las personas juegan por amor al béisbol también, pero está la parte monetaria, te contribuyen según tu juegues y así tienes tu salario. Allá no, allá prácticamente juegas por amor a la camiseta y al béisbol. Las condiciones no son iguales. Lo vemos de una manera bien diferente."

Tener la oportunidad de ser recompensado por una vocación, no solo monetariamente, sino también alcanzar la cumbre al convertirse en campeón mundial, produce un sentimiento de orgullo inigualable. No hay duda de que para Gurriel, una parte crucial de su identidad se encuentra en el béisbol, "no digo que los otros peloteros no lo vean igual, pero de verdad que yo lo siento de una manera increíble. Yo sueño en el béisbol y en qué puedo hacer al otro día para mejorar."

Llegó para quedarse

Hay peloteros que duran toda su carrera anhelando llegar a una Serie Mundial. Gurriel logró un anillo en su primera temporada completa en Grandes Ligas. Lo que hace esto un logro aun más grande es que Gurriel no tuvo un periodo de transición y ajuste como lo suelen tener la mayoría de los peloteros que pasan un tiempo prudente de formación y desarrollo en Ligas Menores antes de hacer el salto a Grandes Ligas.

También hay pocos que llegan para quedarse; muchos pasan varios años entre los dos y les toma tiempo ganarse un puesto fijo en la escuadra de Grandes Ligas. El caso de Gurriel fue diferente. Su título formal era de novato, pero ya tenía la experiencia y la astucia para rendir a alto nivel.

Por otra parte, se necesita ser cierto tipo de pelotero e individuo para adaptarse tan rápidamente a un país nuevo, a una cultura nueva y aun así ser exitoso en su carrera. Hay que tener en cuenta que los peloteros extranjeros también pasan por un período de impacto cultural y de ajuste semejante al de cualquier otro inmigrante que llega a un país nuevo. Es necesario pasar por un proceso de asimilación, solo que en el caso de jugadores como Gurriel, este proceso puede ser más difícil, porque están compitiendo con otros por un puesto en el equipo.

En ese sentido, podría decirse que empiezan en desventaja si se compara su situación con la de los otros peloteros que se han criado en este país. Por esta razón, el triunfo de Gurriel es aún más meritorio, "Al principio era casi imposible separar las dos cosas. Desde que firme con el equipo y rápidamente me incorpore a los Astros, empecé a enfrentarme con cosas que nunca me había enfrentado, socialmente y en todos los sentidos. De verdad que me era diferente, me era muy difícil. Había ocasiones que no me podía concentrar ni en los partidos. Gracias a Dios que todavía estaba en Ligas Menores y no era aquí en Grandes Ligas, pero me fue muy difícil."

Es admirable lo que Gurriel ha logrado en tan poco tiempo. Es imprescindible tener mucha disciplina mental y física, al igual que un enfoque casi obsesivo. Si se le pregunta de dónde saca las fuerzas para cumplir con sus deberes como pelotero y separar su vida fuera del terreno, responde que la oportunidad que se le ha dado no se puede tomar por sentado.

"Hay ocasiones en que en una temporada tan larga y con tan poco descanso piensas que ya casi ni puedes jugar. Hay días que ni quieres ponerte el uniforme de béisbol. Pero hay muchas personas que quisieran estar jugando en Grandes Ligas, es el mayor anhelo de un pelotero. Y a veces digo, si ya estoy aquí, hay que disfrutar el momento, disfrutar la experiencia. Muchas personas quisieran estar aquí donde estoy yo. De verdad es una bendición y hay que disfrutarlo al máximo."

Por si fuera poco, aun hubo más cambios para Gurriel durante su primera temporada completa. Gurriel hizo la transición de tercera a primera base. Prácticamente tuvo que aprenderse otra posición, cambiar muchos aspectos de su forma de jugar y más aún, acostumbrarse rápidamente para poder aportar al equipo y explotar todo su potencial.

"Fue algo un poco difícil porque durante toda mi carrera, solo había jugado short, segunda y tercera. Nunca había tenido la posibilidad de jugar primera, entonces fue algo nuevo para mí. Tener esa transición en Grandes Ligas es un poco más difícil, sabes que el béisbol es u más fuerte a este nivel. Entonces fue bastante difícil para mí. Me dieron la posibilidad de jugar a tiempo completo en primera base y fue un reto para mí, ya que era una temporada tan larga que nunca había tenido la oportunidad de jugarla. Tuve la posibilidad de jugar en Japón que son 130 partidos, pero no 162. Creo que el rigor de esta temporada no se compara con nada."

Temporada nueva, nuevas metas

Gurriel prefiere pensar en el futuro inmediato y no pensar mucho en lo que vaya a suceder en el futuro. Dice estar enfocado en mejorar todos los días, pero no niega que sí piensa en la posibilidad de ganarse otro anillo, "¡Bueno, sí logro otro anillo no sería malo! No me gusta pensar en el futuro lejano sobre mi carrera. Soy una persona que le gusta pensar en el día a día. Durante esta temporada, pienso poner todo mi empeño en mejorar individualmente y ser un mejor pelotero cada día. Esa es una de las metas principales este año."

Gurriel se siente como otro pelotero desde su debut en Grandes Ligas, que no fue hace tanto. Cómo no madurar como individuo y más como pelotero después de vivir un año tan intenso. "He madurado mucho. La verdad es que uno aquí tiene una experiencia que es increíble. Es bien diferente a la forma de jugar béisbol en Japón y Cuba. El béisbol aquí tiene sus propias características, entonces cada vez que uno sale al terreno, tal vez es una experiencia nueva y de verdad que soy otro pelotero ahora mismo." El pelotero confirma que ha trabajado mucho durante la temporada baja para corregir sus errores y hacer ajustes para que nuevamente pueda tener una gran actuación para el 2018.

Gurriel se enfrenta a la nueva temporada con optimismo, determinación y con la misma pasión por el béisbol. No solo tiene fe en sí mismo, tiene fe en su equipo, "el quipo esta igual de fuerte que el año pasado, o cuidado, un poco mejor. Así que existe la posibilidad de que podamos nuevamente luchar por los puestos principales. Recemos que otra vez sea una gran temporada para que de verdad lo disfrute el pueblo de Houston y Estados Unidos en general."

Gurriel asegura que esto solo ha sido el comienzo y busca consolidarse como uno de los mejores peloteros de Grandes Ligas. Gurriel ya logró dejar su huella en Grandes Ligas. Muchos se sentirían más que satisfechos con semejantes logros, pero Yuli Gurriel no se conforma: él va por más.