Globe iconLogin iconRecap iconSearch iconTickets icon

noticias

Noticias de Las Grandes Ligas

Triunfaron nuestros queridos Cachorros, por fin

Especial para LasMayores.com

CHICAGO -- Este pasado sábado, 22 de octubre de 2016 nuestros-mis-cachorritos, mi amor eterno, aquellos amados perdedores, los ositos de la ciudad de los vientos nos dieron una alegría que no conocíamos y dieron fin a una de las más largas esperas en la historia de los deportes cuando se coronaron campeones de la Liga Nacional por primera vez desde 1945.

Yo tuve el placer y honor de ser una de los más de 42 mil seres que se dieron cita en el histórico inmueble ubicado perfectamente entre las calles Addison y Clark, Wrigley Field. El día comenzó con sentimientos complejos emoción, pero muchos nervios. En este hermoso día de otoño lo único que impedía un espacio en la Serie Mundial y una tremenda pachanga en las calles del barrio de Wrigleyville era el mejor lanzador de las mayores Clayton Kershaw. Apenas daban las 9 de la mañana y mi primo Joshua mando el primer texto del día, ya tengo nervios caballeros, este día puede ser el día… no le conteste pues yo tenía sentimientos similares.

CHICAGO -- Este pasado sábado, 22 de octubre de 2016 nuestros-mis-cachorritos, mi amor eterno, aquellos amados perdedores, los ositos de la ciudad de los vientos nos dieron una alegría que no conocíamos y dieron fin a una de las más largas esperas en la historia de los deportes cuando se coronaron campeones de la Liga Nacional por primera vez desde 1945.

Yo tuve el placer y honor de ser una de los más de 42 mil seres que se dieron cita en el histórico inmueble ubicado perfectamente entre las calles Addison y Clark, Wrigley Field. El día comenzó con sentimientos complejos emoción, pero muchos nervios. En este hermoso día de otoño lo único que impedía un espacio en la Serie Mundial y una tremenda pachanga en las calles del barrio de Wrigleyville era el mejor lanzador de las mayores Clayton Kershaw. Apenas daban las 9 de la mañana y mi primo Joshua mando el primer texto del día, ya tengo nervios caballeros, este día puede ser el día… no le conteste pues yo tenía sentimientos similares.

Antes de ir al estadio primero tendría que ir a un compromiso familiar al tradicional huerto de calabazas. Lo único que podía pensar era en el juego y como sería si ganaran. Por seguro prenderían fuego a los coches en la calle. Ya la hora eran las cuatro de la tarde y después de un lindo día con la familia, mi novia me dejaría en la estación de tren para tomar el viaje de aproximadamente una hora de los suburbios a la ciudad.

Capaz sea que ese viaje fue el más largo de mi vida. La adrenalina subía y los nervios crecían. Mis amigos ya me mandaban textos con fotos desde el estadio. Me dejaban saber que era un ambientazo en el campo de los sueños.

La hora era las 5:45 de la tarde cuando llega al centro de la gran ciudad. Ahora tenía que subir al famoso metro de Chicago, el tren elevado. Todos vestían azul y rojo y la emoción crecía. La ciudad estaba preparada para celebrar. Yo continuaba recibiendo textos de familiares, primos y amigos.

A eso de la 6:30 de la tarde bajé del metro de la línea roja y corrí a encontrarme con mi amigo de la directiva de los Cubs quien me ayudo con mi boleto que me daba cita con la historia. Alcance entrar justo para ver el primer pitch y como buen bleacher bum con cerveza en mano comenzó la noche. El ambiente era increíble la gente celebraba pitch por pitch, out por out. Vino la baja de la primera y los Cubs lograron tempranamente batear más hits ante Kershaw que habían logrado en todo el segundo partido entero. Luego vino la primera carrera luego la segunda y la emoción crecía a proporciones épicas y no aguante se me llenaron las emociones y me comenzaron a salir lágrimas de emoción. Mis cachorritos lograban justo los que debían hacer para ganar el juego, lograr anotarle a Kershaw temprano.

A eso de la tercera entrada quizás me paso lo más sensacional de la noche mientras subía la rampa del jardín central de los bleachers. De lejos escuche una voz familiar. ¡Mire hacia atrás y para mi más agradable sorpresa era mi primo Jacob! El primo con quien fui a mi primer juego en los bleachers y varios otros juegos y juntos sufrimos la tragedia del 2003. Claro le compre una cerveza y el resto del partido no la pasamos juntos platicando de la vida y abrazando y brincando por cada gran jugada.

Se acercaba la novena y los cachorritos dominaban el juego. Estaban por encima por cinco carreras y Hendricks lanzaba uno de los mejores juegos en la historia del club. La gente comenzaba a sentir que lo inevitable se asomaba. Nos venían tantas memorias por aquellos que no alcanzaron ver este día y se nos venían las lágrimas. Yo recordé el papa de mi primo Jacob quien nos llevó al Wrigley Field en varias ocasiones o a la estación de tren cuando íbamos a ver nuestros Cubs. El papa de mi amigo Joe quien tiene un tabique a su nombre afuera de los bleachers que lee "Te extrañamos Drew" y era de la famosa generación del 69'.

Llegó la novena el estadio temblaba en emoción. Mi primo Jacob y yo nos abrazábamos de emoción. ¡Zaz! Vino el primer out en forma de poncheo. Recuerdo diciéndole a mi primo esto va pasar primo esto está a punto de pasar y juntos soltamos lágrimas de emoción. Luego vino el pase gratis a Carlos Ruiz y aunque existió un momento de agonía poco después Yasiel Puig le pego a la bola en el primer pitch y fue la más linda doble jugada que he visto en mi vida.

¡Campeones! ¡Campeones de la Liga Nacional! ¡Si Se Pudo! ¡Finalmente! ¡Nos vamos al Clásico de Otoño! ¡Los Cubs Jugaran en la Serie Mundial!

No podría finalizar esta nota sin darle las más sinceras gracias a mi amigo y ex colega Brad Nagel, quien es miembro de la directiva de los Cubs que me ayudó con mi boleto.

Concluyo con proponer un brindis para todos los amantes de los Cubs, mis padres, mis hermanos, los de la generación de '69, '84, '03 y ahora la del 2016. Especialmente por los de antes que no alcanzaron ver el día-por mi tío Marcos Peterson y el bleacher bum Drew Detolve. En las palabras de Harry Caray: "Esta Bud es para ustedes…" ¡Que vivan mis cachorritos y que viva el béisbol!