El bateador ambidiestro Elly de la Cruz ha dicho en el pasado que es un bateador derecho natural. En su cuarta temporada en las Grandes Ligas, finalmente luce como tal.
De entrada, estamos escribiendo sobre el dominicano porque está sano nuevamente, y eso es lo que más importa. El dos veces convocado al Juego de Estrellas regresó a la alineación de los Rojos el martes, poco más de tres semanas después de sufrir una distensión en la corva derecha. La alineación de Cincinnati luce mucho más completa con De la Cruz bateando segundo, y los Rojos necesitarán que comience a producir de inmediato mientras intentan mantenerse a flote en la lucha por el Comodín de la Liga Nacional.
Antes de ingresar a la lista de lesionados, De la Cruz estaba teniendo una campaña sólida, con 12 jonrones y un wRC+ de 131 — esencialmente, una producción un 31% superior al promedio de la liga. Sin embargo, lo más interesante es cómo acumuló esa producción, porque De la Cruz hizo algo que no había hecho antes: Prosperó como bateador derecho.
En un lapso de tres años del 2023 al 2025, el quisqueyano registró un OPS de .606 como bateador derecho. Eso lo ubicó en un empate en el 217mo lugar con el puertorriqueño Javier Báez entre 225 bateadores calificados de esa mano. Comparen eso con el OPS de .848 que tuvo a la zurda, el 12do más alto en MLB, ligeramente mejor que los de figuras como Gunnar Henderson y Corbin Carroll.
Siguen siendo dos bateadores diferentes cuando se trata de De la Cruz. Pero ahora ambos son productivos.
Aquí hay otra forma de verlo. (Todas las estadísticas son hasta la jornada del martes).
El De la Cruz zurdo (DLCZ)
- 2023-25: Valor de carreras de +41 // Tasa de batazos fuertes del 50.0%
- 2026: Valor de carreras de +4 // Tasa de batazos fuertes del 52.3%
El De la Cruz derecho (DLCD)
- 2023-25: Valor de carreras de -25 // Tasa de batazos fuertes del 34.1%
- 2026: Valor de carreras de +8 // Tasa de batazos fuertes del 59.1%
Como bateador zurdo, De la Cruz está haciendo lo que normalmente hace. Pero como derecho, la diferencia es drástica. Casi ha duplicado su porcentaje de slugging contra los zurdos en un lapso de un año, saltando de .342 en el 2025 a .642 en el 2026. Entonces, ¿qué hay detrás de eso?
Bueno, gran parte de esto se trata de la calidad del contacto que está logrando como bateador derecho.

El DLCD — de nuevo, éste es el De la Cruz derecho — tiene una tasa de batazos "cuadrados" (squared-up rate) del 40.0% esta temporada, comparado con apenas un 31.9% el año pasado.
En términos técnicos, un bateador cuadra una pelota de béisbol cuando alcanza al menos el 80% de la velocidad de salida posible disponible en un swing determinado, dada la velocidad del swing y, en menor medida, la velocidad del pitcheo. Para nuestros propósitos, sin embargo, lo que eso significa es que el DLCD está uniendo el bate y la pelota con la parte gruesa del madero con mucha más frecuencia. Está haciendo un contacto ideal. También podemos tener en cuenta la velocidad del bate, y para eso están los batazos contundentes (blasts). Efectivamente, el DLCD tiene una tasa mucho más alta de batazos contundentes por contacto esta campaña que la pasada. Eso es extremadamente valioso.
Entonces, le está pegando a la pelota con más fuerza y haciendo un contacto ideal con más frecuencia. Además de eso, el DLCD está elevando la bola hacia todos lados. Por primera vez en su carrera, la tasa de rodados de De la Cruz como bateador derecho está por debajo del 50% -- y está muy por debajo de ese umbral -- con un 45.7%.
El DLCD también ha dejado de halar la pelota por el suelo. En su carrera, el DLCD batea apenas .149 con un slugging de .198 en rodados hacia su banda; no ofrecen prácticamente ningún valor. La temporada pasada, haló la bola por el suelo más del 27% de las veces, más que todos menos cuatro bateadores derechos calificados. Este año, su tasa de rodados halados se ha reducido al 15.2%. Si tuviera suficientes bolas bateadas para calificar, ésa sería una de las 15 tasas más bajas en el béisbol entre los bateadores derechos.

Algunas cosas no han cambiado aquí. La forma del swing a la derecha de De la Cruz es casi la misma. Todavía está haciendo contacto con la pelota bien por delante de su centro del madero. No está haciendo swing más rápido (aunque su tasa de swings rápidos ha subido un poco, lo que indica que está ejecutando su mejor swing con más frecuencia). Si bien el DLCD ha cerrado su postura, ese cambio en realidad comenzó a mediados de la temporada pasada. Éstos son el tipo de cambios subyacentes que a menudo buscamos cuando ocurre una transformación mayor como ésta.
Sin embargo, a nivel superficial, mucho ha cambiado. De la Cruz está haciendo un mejor contacto — cuadrando la pelota y enviándola a todas las bandas — y eso ha convertido al DLCD en una fuerza legítima. Ésa es la versión del cañonero que los Rojos están recuperando mientras buscan una chispa.
