MILWAUKEE -- Para entender el alegre caos que envolvió el centro de Milwaukee el viernes, hay que conocer la historia de la última vez que esta ciudad organizó un desfile de Serie Mundial.
Los Cerveceros de 1982 llegaron al Clásico de Otoño con un club que era mejor que la suma de sus partes y que conectó de manera especial con la ética de clase trabajadora del lugar. Fracasó en su objetivo final, perdiendo el Juego 7 en San Luis, pero para el asombro de Robin Yount, Paul Molitor y el resto de los desconsolados jugadores, los ciudadanos de Milwaukee les organizaron un desfile de campeones de todos modos. Cuando hoy cuentan la historia del 1982, casi siempre empiezan con el desfile.
Así que imaginen la escena en este día, 44 años después, cuando la ciudad realizó un desfile para un grupo de personajes igualmente adorables y unidos que realmente ganaron la Serie Mundial. Las Escuelas Públicas de Milwaukee cerraron por el día. Multitudes de aficionados se alinearon a lo largo de la ruta del desfile antes del amanecer y miles más llenaron los terrenos del Summerfest en el centro de la ciudad a las 8 a.m. para una concentración que no comenzaría hasta horas después. El desfile de campeonato de los Bucks de Milwaukee hace cinco años fue una fiesta, pero esto estuvo en otro nivel. Este fue el embotellamiento humano más feliz en la historia de la ciudad.
El Departamento de Policía de Milwaukee estimó que más de 750,000 aficionados asistieron al desfile y a la concentración, e indicó en un comunicado que “las investigaciones preliminares muestran que esta podría haber sido la multitud más grande para un evento de un solo día en la historia del estado”.
“Estoy en la cima del mundo”, dijo el jardinero Sal Frelick. “No hay nada mejor que esto. Mira a esta gente, es algo muy especial… Ni en un millón de sueños [esperaba esto]”.
Cuando hoy cuentan la historia de aquel equipo, casi siempre empiezan con el desfile.
Fue un sueño que siguió y siguió. Porque después de que los jugadores recorrieron la ruta del desfile, que comenzó en la intersección de North 4th Street y Wisconsin Avenue y serpenteó por el centro de la ciudad, había otra fiesta esperándolos dentro del Henry Maier Festival Park, el terreno de 75 acres a lo largo de la orilla del lago de Milwaukee con una docena de escenarios para festivales musicales y culturales durante todo el verano.
En este día, cada escenario mostró una transmisión en vivo de la concentración celebrada en el American Family Insurance Amphitheater, el recinto con capacidad para 23,000 personas en los terrenos que hace varios meses albergó a Ed Sheeran, Garth Brooks y Post Malone.
Fue una oportunidad para que los fieles de Milwaukee dijeran “Gracias”. Y para que los Cerveceros dijeran “Gracias a ustedes también”.
“Salimos este año con un solo objetivo, y era ser el último hombre de pie”, declaró el manager Pat Murphy, citando a Bruce Springsteen por última vez en el 2026. “Creo que hablo por todos cuando digo que no hay forma de que lo hubieran logrado sin ustedes, los fans de los Cerveceros”.
Murphy fue lo opuesto al gran mariscal, cerrando la marcha del desfile. Se sentó en una silla plegable con sus hijos.
“Esa fue una experiencia increíble”, confesó Murphy. “La cantidad de gente... seguía pensando que veía a las mismas personas una y otra vez. Pensé: ‘No hay manera de que tanta gente viva aquí’”.
Pero sí había esa cantidad de gente. Descendieron al centro de la ciudad para saludar a los primeros campeones de la Serie Mundial de los Cerveceros.
“Hay seis millones de personas en este estado”, señaló el propietario de los Cerveceros, Mark Attanasio, “pero hoy somos uno. Hoy todos somos una familia. Aferrémonos a ese sentimiento”.
Fue un buen sentimiento todo el día. El presidente de operaciones de béisbol, Matt Arnold, se dirigió a la multitud con una lata grande de cerveza en la mano. El miembro del Salón de la Fama, Rollie Fingers, elogió a Aaron Ashby y al “rudo bullpen” de los Cerveceros. El Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, el venezolano William Contreras, le dijo a la multitud en inglés: “Lo hicimos por ustedes, muchachos, por la ciudad”.
Brice Turang habló sobre la tensión de concretar el último out. El coach de bateo Daniel Vogelbach cantó karaoke. Frelick prometió beber 100,000 cervezas, una por cada asistente. Y Robin Yount, al igual que lo hizo en una concentración después del desfile en 1982, entró montado en una motocicleta. Era la Harley-Davidson de Bob Uecker.
“El grupo de jugadores aquí”, exclamó el miembro del Salón de la Fama, Ted Simmons, quien se dirigió a los Cerveceros del 2026 de manera elocuente y emotiva en nombre del equipo de 1982, “nos han hecho sentir a todos como campeones”.
Cuando algún día cuenten la historia de este equipo, tal vez empiecen con el desfile.
“Es increíble”, expresó el veterano de los Cerveceros y capitán del equipo, Christian Yelich. “Todos han esperado mucho tiempo por esto. Simplemente estamos muy emocionados de haber podido traer ese trofeo a casa en Milwaukee y compartirlo con todos los que están aquí hoy”.
No lo olvidarán.
“Hoy ha sido especial”, afirmó el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, Jake Bauers. “Creo que hablo por todos nosotros cuando digo que el día de hoy ha sido mejor de lo que creo que será cualquier otro día en nuestras vidas”.
Fue Bauers quien ayudó a enderezar el rumbo de la Tropa Cervecera en agosto. Después de ser barridos por los Padres en San Diego, instó a todos a calmarse, mezclando algunas palabras altisonantes.
Diez semanas después, tuvieron un desfile.
