TORONTO -- Se avecina una tormenta. Las nubes aún no se han oscurecido y el trueno todavía está lejos en la distancia, pero ha sido algo prometido durante mucho tiempo y Vladimir Guerrero Jr. finalmente lo siente en el aire ahora. El dominicano está seguro de ello.
De pie junto a su casillero el domingo después de la victoria de los Azulejos por 6-4, Guerrero hablaba como un hombre que quería que el juego de la noche siguiente comenzara en una hora. Lleva 64 partidos en una temporada en la que ha lucido demasiado similar a todos los demás en el terreno, pero no lo es.
En ningún mundo debería Guerrero tener un OPS de .752 al despertarse la mañana del 8 de junio. En ningún mundo debería haber 182 jugadores con más jonrones que Guerrero, que se ha quedado en tres. Todavía estamos bajo la sombra de el recorrido de los Azulejos hacia el Juego 7 de la Serie Mundial, un mes de béisbol impresionante que anunció a Guerrero como la mayor estrella de este país. La gente no espera un milagro, porque ya ha visto cómo es la verdadera grandeza. Sólo esperan el siguiente capítulo.
"Siempre le digo a los muchachos, ‘no se preocupen por mí,’" dijo Guerrero. "Voy a estar bien. Cuando me caliento, me caliento de verdad. No subo (a la caja de bateo) para fallar”.
Hay mucha confianza en la voz de Guerrero en este momento, completamente libre de preocupaciones. Por supuesto, un contrato de US$500 millones va a traer algo de tranquilidad a la vida de uno, pero la forma en que Guerrero habla sobre esta mala racha suena diferente a la de las versiones de cuando era más joven.
Ahora está más animado, más expresivo y, en ciertos aspectos, más convincente. Un Guerrero más joven era, a veces, más defensivo, comprensiblemente queriendo aferrarse a las rutinas y hábitos que lo habían convertido en el prospecto número 1 en el béisbol, el bateador adolescente que arrastraba esa peligrosa palabra, "generacional".
Hablando el domingo por la noche, sin embargo, Guerrero lucía energizado. Sonaba como alguien que creía haber encontrado las respuestas y sólo esperaba mostrárselas a los demás.
"Me siento mucho mejor. Me siento mucho mejor," expresó Guerrero. "He estado dándole a la bola más por el aire que hace dos o tres semanas. Escuché a mis coaches de bateo. Estoy escuchando lo que me dicen para crear un plan para llegar al plato”.
A dónde vaya este equipo dependerá de Guerrero. Ahora con récord de 32-34, parece que esta campaña está a punto de reiniciarse con una ola de jugadores que regresarán de lesiones. La parte fea debería haber terminado ahora, abriendo la puerta para que los Azulejos decidan cómo será realmente esta temporada, pero la cara de la franquicia es el único hombre con el poder de cambiarlo todo con un solo swing.
En el otro extremo del vestuario, Ernie Clement dijo que estos Azulejos son un muy buen equipo que podría ser un gran equipo. Luego, lo llevó un paso más lejos.
"Creo que este equipo tiene posibilidades de ser mejor que el del año pasado," dijo Clement.
¿Mejor que el del año pasado? Eso es una Serie Mundial. Se siente lejano, pero si Guerrero se enciende en medio de la alineación de los Azulejos, finalmente podremos empezar a considerar algunas nuevas ideas sobre este equipo, un pequeño paso a la vez.
Parte de esto, cree Guerrero, es sólo cuestión de paciencia.
"Me he estado sintiendo bien y he estado dándole a la bola con fuerza," afirmó Guerrero. "No hay nada que hacer; sólo trato de salir y darle bien a la pelota. He estado dándole duro últimamente, pero esto es béisbol. Voy a seguir trabajando duro y seguir haciendo esto. Las cosas van a salir a mi favor. En algún momento, el béisbol va a estar de mi lado. En este momento, estoy dándole a la bola con fuerza, pero son outs. Sé que eso no va a ser todo el año”.
Sin embargo, esto no ha sido pura mala suerte. Todavía es evidente para cualquiera que esté viendo en casa que los turnos al bate de Guerrero no se ven como hace un año. Ése es un nivel alto, pero se espera grandeza de los grandes jugadores. Guerrero es exactamente eso, aunque 64 juegos sin su producción de alto nivel han sido una espera demasiado larga.
Vladdy sigue diciendo que se necesita de un solo swing. No una línea de sencillo, no un doble por la raya, ni siquiera un jonrón solitario que roce la pared. Guerrero quiere dar otro bambinazo que no deje dudas. Quiere quedarse de pie y mirar con todos los demás, y cuando esa pelota caiga estrepitosamente en las gradas, entonces disfrutará de un largo corrido por las bases.
Ha pasado demasiado tiempo. Ha sido demasiado poco frecuente. Sin embargo, él está seguro de que la sequía está a punto de terminar. Está seguro de que la tormenta se acerca.
