LOS ÁNGELES – No importa la situación, armar el roster de un equipo campeón no es nada fácil. Pero si le agregas el factor de estar en un mercado pequeño, la tarea puede lucir más cuesta arriba aun.
Prácticamente, cada movimiento debe ser evaluado a un nivel quirúrgico, intentar ver lo que no pueden los demás, y tener un poco de fortuna, claro.
Véase, los Cerveceros.
Milwaukee es un reflejo vivo de este sistema, y de cómo cambios y decisiones que inicialmente parecían arriesgadas, han rendido fruto ahora, con el club coronándose como monarca de la Liga Nacional y preparándose para disputar la segunda Serie Mundial en su historia, y primera desde 1982.
Hoy, los traspasos realizados dejan como genios al presidente de operaciones y gerente general, Matt Arnold, y al resto de la directiva.
Salir de Corbin Burnes, Freddy Peralta, Josh Hader, Devin Williams resultó ser fundamental en la construcción de este roster. Una frase que parece inconcebible, dada la calidad de ese cuarteto.
Ninguno fue más importante que el cambio de Hader con San Diego, en el cual Milwaukee recibió a Robert Gasser-- quien brilló en el Juego 3 de la SCLN con 5.0 innings en blanco -- y al dominicano Esteury Ruiz, quien eventualmente fue la ficha que permitió la llegada del venezolano William Contreras.
El receptor, claro, es ahora una de las caras de la organización, después de batear para .275 con .792 de OPS, 75 HR y 340 CI en 593 juegos (2023-26), sumando 15.3 de WAR en 4 años.
Burnes, por su parte, fue enviado a los Orioles en el tope de su carrera, y Milwaukee recibió a DL Hall, Joey Ortiz y una selección en el Draft amateur (Blake Burke, quien está brillando en ligas menores).
Hall es ahora un pilar de uno de los cuerpos de relevistas más dominantes en postemporada, mientras que Ortiz es un sólido jugador de cuadro que el manager Pat Murphy ha utilizado como pieza vital a lo largo del año.
El acuerdo por Peralta es el único sin veredicto todavía. El dominicano fue cambiado a los Mets en enero por el lanzador Brandon Sproat y el prospecto Jett Williams, un retorno que aún no rinde frutos en el equipo grande; y si algo dicta esta historia, es que estas decisiones aparentemente arriesgadas pueden tardar años en mostrar su verdadero efecto.
Arnold y compañía traspasaron a Williams a los Yankees, en un cambio que incluyó a Caleb Durbin, quien después de formar parte del club en la postemporada del 2025, fue canjeado a Boston por Kyle Harrison, David Hamilton y Shane Drohan; un trío importante en la fórmula ganadora de Cerveceros.
La prueba más fresca llegó en la noche del banderín. De esa cadena salió Drohan, quien abrió el Juego 4 de la Serie de Campeonato, y también Hamilton, autor del jonrón solitario en la novena entrada ante el puertorriqueño Edwin Díaz que puso el 6-4 definitivo.
Eso, junto a firmas internacionales clave como las del venezolano Jackson Chourio y Abner Uribe, y el otorgar nuevas oportunidades a jugadores "trotamundos" como Andrew Vaughn, Trevor Trevor Megill y Jake Bauers, desembocó en un equipo ganador que hoy se ve recompensado con la clasificación al Clásico de Otoño, después de ganar cuatro títulos divisionales consecutivos.
“En el caso de Megill, era un activo en apuros en ese momento”, explicó Arnold antes de la serie. “Creo que había sido designado para asignación... pero vimos a un muchacho con un gran brazo por el que valía la pena arriesgarse. Luego Jake (Bauers)... ha puesto un trabajo real, se ha vuelto fuerte y físico. No podríamos estar más emocionados por el éxito de ambos”.
A eso se suma lo cosechado en casa. Brice Turang, Garrett Mitchell y Sal Frelick, selecciones de primera ronda en el Draft amateur (2018, 2020 y 2021), fueron titulares en esta serie, y Mitchell conectó el cuadrangular de la ventaja en el juego decisivo. Jacob Misiorowski, segunda ronda del 2022, trabajó 4.1 entradas de una carrera en el Juego 1; Cooper Pratt, sexta ronda del 2023, fue el campocorto titular; y Aaron Ashby, cuarta ronda del 2018, se apuntó el salvado de tres entradas que cerró el banderín.
Los Cerveceros arrancaron la serie con la 20ma nómina de las Mayores frente a la segunda de los Dodgers. Y la terminaron con una diferencia que ningún contrato explica: un roster armado con paciencia, ojo para el talento que otros descartan y un puñado de movimientos que en su momento se cuestionaron.
Antes del Juego 1, Arnold respondió sobre esa brecha de recursos.
“Nadie aquí está preocupado por eso en este momento. Estamos enfocados en intentar ganar, y creo que lo hemos hecho por un tiempo. Independientemente de cómo luzca la economía, los muchachos ahí adentro creen, y yo también”.
