Miz establece récord con ¡45 lanzamientos! de más de 101 mph y reduce su EFE a 1.50

7 de junio de 2026

DENVER - es posiblemente el lanzador abridor con el brazo más potente en la historia del béisbol.

Reforzó esta idea una vez más en la victoria de los Cerveceros por 7-1 sobre los Rockies en el Coors Field el sábado por la noche, al lanzar una bola a 103.7 mph contra Kyle Karros de Colorado en la tercera entrada, el lanzamiento más rápido registrado por un abridor desde que se comenzó a registrar la velocidad de los lanzamientos en 2008.

Misiorowski continuó estableciendo récords de velocidad durante toda la noche, en la que lanzó siete entradas y redujo su efectividad a 1.50 en la temporada, a pesar de lanzar en el estadio más favorable para los bateadores de las Grandes Ligas. Pero hablaremos de eso más adelante.

Porque el momento de este partido que el lanzador de 24 años recordará con más cariño —y que demostró la madurez de un joven fenómeno que ha revolucionado el mundo del béisbol con su fulminante recta— llegó cuando Misiorowski se encontraba en apuros en la séptima entrada.

Tras ponchar al primer bateador del inning, Misiorowski dio base por bolas a Karros y permitió un sencillo a Brett Sullivan, dejando corredores en primera y tercera. Con 91 lanzamientos, Misiorowski empezó a decirle "no" al receptor venezolano William Contreras, repitiéndolo una y otra vez para impedir que subiera al montículo.

Entonces, Misiorowski miró hacia el dugout y cruzó la mirada con el manager de los Cerveceros, Pat Murphy. No se pronunciaron palabras, pero la comunicación entre ambos fue clarísima.

"Él [decía]: 'Quiero esto, quiero quedarme'", dijo Murphy. "Le tocaba batear a la parte media del orden, y quería terminar lo que había empezado".

Más allá de su espíritu competitivo, Misiorowski pensaba en el panorama general, algo que tal vez no acaparara los titulares como su increíble recta, pero que era crucial para su equipo, especialmente con un bullpen diezmado por las lesiones.

Esto iba más allá de Misiorowski. Y él lo sabía.

“Pensé que era mi responsabilidad lograr que [dos relevistas] pudieran lanzar una entrada cada uno y terminar el partido sin que sus brazos se cansaran demasiado. Simplemente, ‘No me quiten la responsabilidad’. Quiero salir de esta entrada por mis compañeros”.

Murphy confió en su joven as, y la confianza dio sus frutos. Misiorowski ponchó a Jake McCarthy y Sterlin Thompson para salir ileso. El último lanzamiento de su actuación fue a 101.3 mph.

En total, Misiorowski permitió una carrera sucia con cuatro hits, otorgó tres bases por bolas y ponchó a ocho bateadores. De sus 98 lanzamientos, 52 alcanzaron las 100 mph o más, la segunda mejor marca en la era del seguimiento de lanzamientos, solo superada por sus 57 lanzamientos del 25 de mayo. También estableció un récord con 45 lanzamientos a 101 mph o más.

Los Cerveceros se llevaron un susto en la segunda entrada, cuando Troy Johnston bateó un fuerte rodado hacia Misiorowski. La pelota impactó en la pantorrilla izquierda de Misiorowski y terminó convirtiéndose en un sencillo al cuadro. Tras ser examinado por el fisioterapeuta del equipo, Misiorowski realizó un lanzamiento de calentamiento y permaneció en el juego.

Misiorowski tuvo problemas en la sexta entrada, cuando permitió un sencillo al cuadro a McCarthy antes de que este avanzara a segunda base con un lanzamiento descontrolado.

Fue entonces cuando se presentó otra prueba.

Misiorowski golpeó al siguiente bateador, Tyler Freeman, en el casco con un cutter a 98.2 mph, lo que provocó que Freeman abandonara el juego por su propio pie. Misiorowski estaba visiblemente molesto.

“Obviamente, no quería que eso sucediera”, dijo Misiorowski. “… Se me fue la pelota, se me soltó… [Y entonces] estaba detrás del montículo tratando de rezar por él lo poco que podía”.

Misiorowski nunca había golpeado a un bateador en la cabeza en las Grandes Ligas. Pero en lugar de desconcentrarse, logró recuperar la compostura.

Consiguió que TJ Rumfield bateara un elevado antes de darle base por bolas a Goodman, llenando las bases. Pero luego Misiorowski consiguió que Johnston bateara un elevado y el venezolano Ezequiel Tovar un rodado, poniendo fin a la amenaza.

Misiorowski ha registrado una efectividad de 0.20 en sus últimas siete aperturas; es la tercera más baja en un lapso de siete aperturas (excluyendo "openers") desde 1913, cuando la efectividad se convirtió en estadística oficial. Los únicos dos registros más bajos fueron el año anterior a que el montículo se rebajara a su altura actual en 1969 (0.14 de Bob Gibson y 0.15 de Don Drysdale).

"A ver si Miz sabe quién es Bob Gibson", indicó Murphy después del partido.

Misiorowski sí lo sabía. Pero para él, eso no era lo más importante de la noche. Ese honor le corresponde al momento en que no le quitaron la pelota de las manos.