NUEVA YORK -- Mientras dos jugadores del cuadro de los Yankees chocaban entre sí, Carson Benge levantó los brazos al aire celebrando la victoria por walk-off que se desarrollaba detrás de él. Los Mets acababan de lograr un tipo de magia que les había sido ajena durante el último año y medio. La fiesta estaba por comenzar.
El astro dominicano Juan Soto fue el primero en salir del dugout, persiguiendo a Benge por la línea de primera base. Luego llegó el resto del equipo para celebrar una victoria de 7-6 en 10 innings sobre los Yankees en la Serie del Subway, un triunfo que durante buena parte de la tarde parecía extremadamente improbable. Con dos outs en la parte baja del noveno inning, la probabilidad de victoria de los Mets era apenas del 5%.
Entonces Tyrone Taylor, contra todo pronóstico, conectó un jonrón de tres carreras que empató el juego alrededor del poste de foul del jardín izquierdo de Citi Field para devolverle la vida a los Mets. Un inning más tarde, Benge produjo la carrera de la victoria con una jugada de selección, dándole a Nueva York su primer triunfo viniendo de atrás después de ocho entradas desde el Juego 3 de la Serie de Comodines de la Liga Nacional de 2024.
El jonrón de tres carreras de Pete Alonso aquella noche sigue siendo uno de los hits más importantes en la historia de la franquicia. Puede que este juego no haya sido exactamente comparable, pero al menos ofreció más evidencia de que los Mets, pese a todas sus lesiones y defectos, no están listos para rendirse.
“Increíble”, exclamó Taylor. “Eso es todo lo que puedo decir, increíble”.
Desde el cuadrangular de Alonso en la Serie de Comodines de 2024 hasta el domingo, los Mets habían perdido 91 juegos consecutivos cuando llegaban perdiendo después de ocho innings. Y durante los primeros ocho episodios del domingo, tampoco lucían como un equipo listo para romper esa tendencia. A mitad de la tarde, Bo Bichette dejó caer un elevado, echando gasolina a un ataque de cuatro carreras de los Yankees en el sexto inning. El abridor dominicano Freddy Peralta volvió a quedarse corto de completar más de 15 outs, y cuando el relevista largo Sean Manaea entró al juego, los resultados iniciales estuvieron lejos de ser buenos.
Pero de alguna manera, los Mets encontraron estabilidad. El venezolano Luis Torrens conectó un doble de dos carreras como bateador emergente en el sexto inning. Manaea retiró a seis de los últimos siete bateadores que enfrentó. Taylor empató el juego en el noveno. Devin Williams dejó varada la carrera de la ventaja en posición de anotar en la parte alta del décimo. A.J. Ewing ejecutó un toque de sacrificio clave en la parte baja del episodio. Y poco después, los Mets dejaron en el terreno a los Yankees. En total, fue la mayor desventaja remontada en el noveno inning en la historia de la Serie del Subway.
Cuando le preguntaron después del juego sobre la racha de derrotas de Nueva York cuando llegaban perdiendo después de ocho innings, Manaea intentó recordar.
“Escuché que era un número bastante astronómico”, dijo.
Noventa y un juegos, le respondieron. El juego de Pete Alonso.
“Vamos”, respondió Manaea con los ojos bien abiertos. “Eso es una locura”. Hizo una pausa para pensarlo mejor.
“Bueno, si lo vas a hacer, supongo que tienes que hacerlo de esta manera”.
Es una forma de decirlo. Este fin de semana pudo haber sido una pesadilla cinematográfica para los Mets, quienes perdieron a Clay Holmes por una grave lesión en la pierna el viernes por la noche y el sábado estuvieron abajo antes de completar una remontada más modesta. Luego vino esta reacción en el último juego de la serie, una de las mejores victorias de la temporada y un nuevo capítulo en la narrativa de su campaña.
Si los Mets hubieran perdido, la conversación posterior seguramente habría girado en torno al error de Bichette, el lugar de Manaea en el roster, la larga lista de lesionados y más. En cambio, el clubhouse estaba lleno de bromas y sonrisas.
“Siempre es bueno mostrar algo de pelea”, dijo Benge.
Es imposible saber exactamente qué traerá el resto de la temporada. Los Mets siguen sin muchos jugadores importantes y continúan cometiendo errores. Han hablado abiertamente sobre cómo la fractura de peroné de Holmes ha afectado emocionalmente al equipo. Pero su capacidad para responder en los momentos más importantes sólo puede ayudarles mientras intentan mantenerse en la pelea.
Aunque los Yankees tampoco llegaron a esta edición de la Serie del Subway jugando un béisbol de élite, seguían representando una verdadera prueba para unos Mets golpeados por las lesiones, los tres juegos más difíciles de este tramo del calendario. Ganar dos de tres no sólo les dio tiempo para recuperar piezas importantes, sino también confianza adicional de que, incluso sin todas sus cartas disponibles, todavía pueden lograr mucho.
“Sabemos que tenemos que empezar a jugar mejor, punto”, dijo el manager venezolano Carlos Mendoza. “Ha sido duro. Ha sido… sí. Pero eso ya quedó atrás. Ahora lo único que podemos controlar es cada juego, cada serie, con la mentalidad de ganar series. Lo hicimos durante esta estadía en casa y tenemos que seguir haciéndolo”.
