Mets inauguran moderna instalación de desarrollo de US$10 millones en Dominicana

LOS ÁNGELES -- La mañana del jueves, justo a las afueras del centro de Boca Chica, República Dominicana, algunos de los ejecutivos de más alto rango de los Mets se reunieron para una celebración.

Durante años, los directivos de los Mets soñaron con, y eventualmente diseñaron y construyeron, una nueva instalación de desarrollo para los atletas más jóvenes de su organización: Los muchachos de 16 a 18 años que firman como amateurs internacionales con la esperanza de convertirse en prospectos de primer nivel.

Esa estructura ya está completamente operativa, inaugurada el jueves con una ceremonia especial.

La pieza central de la instalación es un gimnasio y un espacio de nutrición de 10,000 pies cuadrados. También hay un terreno de agilidad de césped artificial de 16,900 pies cuadrados, una sala de entrenamiento ampliada que cuenta con piscinas de inmersión frías y calientes, una expansión de las jaulas de bateo al aire libre, un clubhouse remodelado, aulas para programas educativos e incluso 18 habitaciones estilo suite para los jugadores.

“Muchos de ellos tienen una exposición mínima al tipo de entorno de entrenamiento en el que los vamos a colocar”, expresó el director de desarrollo de jugadores de los Mets, Andrew Christie. “Tener el mejor equipo posible, el mayor espacio posible, la mayor cantidad de opciones para hacerlos físicamente más dotados, creo que es una ventaja competitiva enorme para nosotros”.

Parte de la inspiración para la instalación, que no existe a esta escala en ningún otro lugar de la República Dominicana, provino de otras similares que están apareciendo en todo el panorama del fútbol americano universitario de la División 1. Al igual que esos programas, los Mets entrenan a un número significativo de jugadores en Dominicana: Entre 70 y 120 atletas, dependiendo de la época del año. Gastar poco menos de US$10 millones en una instalación de primera clase, dijo Christie, proporciona “sólo un retorno de inversión masivo” que hará a los prospectos de los Mets “mejores, más rápidos”.

“Es una herramienta enorme”, agregó el gerente general asistente de los Mets, el venezolano Eduardo Brizuela. “Cuando logras que estos jóvenes firmen y se comprometan con la organización, lo que más les falta en comparación con los jugadores en los Estados Unidos es el elemento físico. Entonces, poder tener un lugar donde estos muchachos puedan seguir fortaleciéndose, comer y hacer todo bien, marca la diferencia”.

El desarrollo refleja una renovación en curso de US$60 millones del complejo de desarrollo de jugadores de los Mets en Port St. Lucie, Florida, que es a donde se dirigen muchos jugadores internacionales una vez que se gradúan de la instalación dominicana. Ambos proyectos fueron financiados en su totalidad por los dueños del equipo, Steve y Alex Cohen, con la idea de crear una línea de instalaciones de alta calidad en todo el sistema de liga menor.

“Es otro ejemplo de Steve y Alex yendo más allá del resto de la liga”, indicó Christie. “Han continuado haciendo eso desde que compraron el equipo”.

Al ayudar a generar ideas para el proyecto, Christie visitó más de 20 instalaciones rivales en la República Dominicana. Se inspiró particularmente en los Piratas, cuyos campos de entrenamiento eran una excepción debido a su tamaño y alcance. Ahora, apuntó Christie, “simplemente nos hemos convertido en una excepción incluso mayor”.

Durante los últimos años, Christie, el director de operaciones en América Latina, Juan Henderson, el administrador de la instalación dominicana, Virgilio Santamaría, y docenas de directivos de los Mets pasaron tiempo hablando con arquitectos, haciendo presentaciones y presupuestando los costos del proyecto, entre otras tareas. Más recientemente, el vicepresidente senior de operaciones comerciales, John Ricco, ha encabezado el proyecto. Y, por supuesto, estuvo Steve Cohen, cuya respuesta ante el precio de US$10 millones fue “un sí rápido”, según Christie.

Además de desarrollar a los jugadores que ya están en la organización, la instalación debe de ayudar a los Mets a reclutar a adolescentes prospectos internacionales que podrían convertirse en el próximo José Reyes, Francisco Álvarez o Juan Soto. Si bien los bonos por firmar tienden a ser el factor más importante en este aspecto, una instalación de altura sólo puede ayudar a los Mets a atraer talento a su organización. Incluso será de utilidad para los jugadores latinos que ya están en las Grandes Ligas, que pueden usar la instalación en la temporada baja, o para agentes libres de Grandes Ligas que estén pensando firmar con el conjunto de Queens.

“Es increíble”, exclamó Christie. “Tratar de asegurar básicamente que a donde quiera que vaya cualquier jugador de los Mets, desde la Dominican Summer League hasta las Grandes Ligas, tenga un lugar para entrenar que sea el mejor en su clase es enorme. Francamente, es algo que nos ha estado faltando. Y creo que ahora vamos a estar a la vanguardia, no solamante en la industria del béisbol, sino en los deportes”.

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