¿Qué tan lejos llegó el TABLAZO de Contreras? Te avisamos cuando caiga
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BOSTON -- El regreso del otrora astro de los Medias Rojas, Rafael Devers, generó muchas emociones encontradas alrededor de Fenway Park.
Pero cuando el venezolano Willson Contreras, el actual cañonero del equipo, conectó de lleno una pelota, la eufórica multitud de 37,007 aficionados la noche del viernes estalló con un sentimiento unánime de alegría.
Este batazo monumental -- proyectado por Statcast a 452 pies -- el momento emblemático de la victoria de los Medias Rojas por 6-4 sobre los Gigantes, no dejó a nadie en el estadio en suspenso.
Antes de que la pelota terminara siquiera su recorrido, pasando muy por encima del Monstruo Verde rumbo a algún punto sobre Lansdowne Street o cerca de allí, Contreras levantó los brazos en señal de triunfo y soltó el bate de manera dramática para celebrar el batazo más contundente de la noche, que tuvo una velocidad de salida de 116 mph.
El enérgico inicialista luego gritó con alegría hacia sus compañeros en el dugout mientras comenzaba su recorrido por las bases, celebrando un jonrón de tres carreras ante Logan Webb que les dio a los Medias Rojas el impulso que necesitaban.
Fue el 26to cuadrangular de la temporada para Contreras, apenas un inning antes de que Devers disparara el suyo número 26 hacia las gradas del jardín central.
El lanzador ganador, Sonny Gray, estaba en el clubhouse descansando entre innings cuando su compañero envió la pelota por encima de todo.
“No lo vi”, dijo Gray. “Escuché a todos los demás hablando de ‘pa la calle’. Así que, sí, fue ‘pa la calle’”.
Y algo más.
“Le dio con muchísima fuerza. Le conectó muy bien”, señaló el manager interino de los Medias Rojas, Chad Tracy.
El venezolano Wilyer Abreu, quien ayudó a preparar la mesa para su compañero con un sencillo productor, echó un vistazo rápido desde la primera base.
“Sólo vi el contacto”, relató Abreu. “Bajé la cabeza y levanté los brazos porque sabía que iba a salir”.
El vuelacercas de Contreras desató un rally de cinco carreras contra el normalmente confiable derecho de San Francisco, Logan Webb, en la parte baja del tercer episodio, obligando a los Gigantes a recurrir temprano y a fondo a su bullpen.
Estos fueron otros puntos destacados de una noche en la que los Medias Rojas mejoraron su récord a 69-59.
Gray se dobla, pero no se rompe, y llega a 16 victorias
Desde temprano hubo señales de que el as de los Medias Rojas, Sonny Gray, no contaba con su mejor repertorio, ya que falló ubicaciones que normalmente alcanza en los bordes de la zona de strike. Otorgó dos boletos en un tercer inning en el que los Gigantes llenaron las bases. Gray tuvo la fortuna de salir del apuro con un elevado de Osleivis Basabe que Ceddanne Rafaela atrapó frente a la pared del jardín central. Y después de que los Medias Rojas anotaran cinco carreras en el tercero, Gray permitió tres en el cuarto mediante jonrones consecutivos de Drew Gilbert, un batazo de dos carreras, y Devers.
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Pero luego colgó dos ceros, y la actuación fue suficiente para que el veterano derecho mejorara su récord a 16-3 en la temporada.
Miller, impecable ante sus excompañeros
Hace menos de tres semanas, el relevista zurdo Erik Miller todavía estaba con los Gigantes. Pero la adquisición de Boston vía cambio continúa brillando con su nuevo equipo. Enfrentando a sus excompañeros, Miller dominó la parte alta del séptimo inning, ponchando a dos en un episodio perfecto de 1-2-3. Miller no ha permitido carrera limpia en sus primeras ocho presentaciones con Boston.
Triple de Abreu aporta tranquilidad
Con los Medias Rojas cortos de brazos en el bullpen estos días, con dos relevistas de situaciones de alta presión en la lista de lesionados de 15 días, Garrett Whitlock y Justin Slaten, mientras que otro relevista clave, Tyron Guerrero, no estaba disponible, una ventaja de 5-4 después de cinco innings se sentía demasiado estrecha.
Wilyer Abreu aportó una carrera de seguridad con un triple productor hacia el jardín derecho en el sexto que rebotó en el guante del jardinero Jung Hoo Lee, quien inicialmente había dado un par de pasos hacia adelante. Abreu quizás generó cierta indecisión con su misil de 107 mph, que tuvo un promedio de bateo esperado de .620.