
Apenas es 9 de mayo, pero qué buena temporada hemos visto hasta ahora para las seguidillas. Aquí hay una muestra (parcial):
- Continuando una racha que comenzó en el 2025, la superestrella de los Dodgers, Shohei Ohtani, finalmente se embasó de manera segura en 53 juegos consecutivos de temporada regular, hasta el 21 de abril. Aunque se quedó a 31 del récord de Ted Williams, empató la marca de la franquicia en manos de Shawn Green desde que el equipo se mudó a Los Ángeles.
- El dominante cerrador de los Padres, Mason Miller, no permitió que le anotaran ni una sola carrera desde el 5 de agosto de 2025 (su segunda presentación con San Diego) hasta el 25 de abril. Su cadena de 34.2 innings en blanco fue la octava más larga para un relevista en la Era de la Expansión (desde 1961).
- El infielder venezolano Ildemaro Vargas, disfrutando de un gran despunte en la etapa tardía de su carrera con los D-backs, conectó de hit en cada uno de sus primeros 24 juegos, hasta el 1ro de mayo, la segunda racha más larga para abrir una temporada desde 1940. Remontándose al 2025, su racha general de hits alcanzó los 27 partidos.
- El cañonero de los Atléticos, Nick Kurtz, viniendo de una sensacional temporada de novato, negoció bases por bolas en 20 encuentros consecutivos del 10 de abril al 1ro de mayo, empatando nada menos que con Barry Bonds con la segunda cadena más larga registrada, a sólo dos de los 22 de Roy Cullenbine en 1947.
- El inicialista de los Bravos, Matt Olson, ha seguido hacia adelante con la racha activa más larga de juegos disputados en MLB. A principios de esta temporada, disputó su encuentro 799 consecutivo, superando a Nellie Fox para apoderarse en solitario del 11mo lugar en la historia, y ha continuado desde entonces.
Todo esto nos tiene pensando en más rachas, así que no pudimos evitar pensar en otros tipos de seguidillas divertidas que nos gustaría ver este año. A continuación, cinco más para seguir de cerca durante el resto del 2026, y en algunos casos, más allá.
Ponches consecutivos propinados
Récord: 10 (Corbin Burnes, Aaron Nola, Tom Seaver)
De todas las rachas en esta lista, esta parece la más probable a que se rompa, aunque sólo sea porque hay una posibilidad de que suceda todos los días. Dada la cantidad de lanzadores capaces de acumular abanicados hoy en día, no faltan candidatos. Y fue hace apenas cinco años que dos monticulares poncharon a 10 rivales en fila en un juego, con menos de dos meses de diferencia. Fueron Burnes por los Cerveceros y Nola por los Filis, quienes igualaron una marca que se había mantenido intacta desde que el miembro del Salón de la Fama, Seaver, la estableció por primera vez en 1970.
De nuevo: Cualquier cantidad de lanzadores podría hacer esto en el 2026, desde estrellas establecidas como Ohtani y Paul Skenes hasta emergentes como Chase Burns y Cam Schlittler. Pero el primer nombre que viene inmediatamente a la mente es otro de esta última categoría: Jacob Misiorowski. El derecho de 24 años con apenas 21 aperturas en Grandes Ligas en su haber mide 6 pies 7 pulgadas (2.01 metros) y ataca a los bateadores con una extensión de élite y una velocidad absurda.
Hasta su apertura del viernes contra los Yankees, Misiorowski ha ponchado al 34.9% de los oponentes que ha enfrentado en las Mayores y lidera fácilmente a los clasificados con una tasa de ponches del 39.5% este año.
Juegos consecutivos conectando jonrón
Récord: 8 (Ken Griffey Jr., Don Mattingly, Dale Long)
Ciertamente ayuda al prestigio de este récord en particular el hecho de que los dos jugadores más recientes en igualarlo (Mattingly en 1987, Griffey en 1993) sean figuras icónicas en la historia del béisbol. También está el hecho de que han pasado 33 años desde la hazaña de Griffey, y nadie más ha llegado al número mágico de ocho.
Seis jugadores se han quedado a uno desde entonces, más recientemente Mike Trout en el 2022. La última cadena de seis partidos provino del dominicano Rafael Devers en el 2024. Esta temporada, dos cañoneros han llegado a un máximo de cinco consecutivos: el novato japonés de los Medias Blancas, Munetaka Murakami (del 17 al 22 de abril) y Spencer Torkelson de los Tigres (del 22 al 26 de abril).
Hay muchos cañoneros que poseen el poder necesario para escalar esta montaña en el 2026. Nunca se puede descartar a jugadores como Ohtani, Aaron Judge, Kyle Schwarber y el cubano Yordan Álvarez, aunque por supuesto siempre existe el peligro de que los equipos opten por no lanzarles cuando están encendidos. Olson también tiene todo a su favor este año. O quizás un talento joven como el dominicano Junior Caminero, Nick Kurtz o James Wood puedan intentarlo; después de todo, Griffey era apenas un fenómeno de 23 años cuando lo logró.
Oportunidades de salvamento convertidas de manera consecutiva
Récord: 84 (Eric Gagne) | Líder activo: 24 (el cubano Raisel Iglesias)
Ya mencionamos a Miller arriba, y es difícil no pensar en él nuevamente aquí, a pesar de que, antes de la jornada del viernes, sus 13 salvamentos consecutivos eran sólo la tercera racha activa más larga detrás de Iglesias y el también cubano Aroldis Chapman (22). De hecho, Miller ni siquiera está cerca de los 84 salvamentos de por vida en este momento, considerando que está en su tercera campaña como cerrador.
Pero Gagne fue posiblemente el relevista más dominante en la historia durante esta racha récord, que abarcó toda la temporada 2003 (de 55-55), además de partes del 2002 y 2004. (Las estadísticas de salvamentos son oficiales desde 1969). En 87.2 innings durante ese lapso, permitió 43 imparables, otorgó 18 bases por bolas y ponchó a 139. Si eso no evoca imágenes de Miller dominando a bateadores indefensos con su recta de 101 millas por hora y su slider de 88 mph, ¿qué lo hace?
Por supuesto, muchas cosas pueden salir mal en una seguidilla de salvamentos que están fuera del control incluso de un lanzador como Miller. Hay una razón por la que desde Gagne, nadie se ha acercado a 84; los 60 de Zack Britton entre el 2015 y el 2017 son lo más cercano.
Intentos de robo de base exitosos consecutivos
Récord: 50 (Vince Coleman) | Líder activo: Byron Buxton (32)
Esta marca se remonta a cuando ambas ligas comenzaron a llevar registros de atrapados en oportunidad de robo en 1951, y en ese tiempo, nadie ha sido mejor que Coleman. El velocista de los Cardenales convirtió 50 intentos consecutivos desde el 18 de septiembre de 1988 hasta el 26 de julio de 1989, y sus 752 estafadas de por vida ocupan el sexto lugar de todos los tiempos (el primero entre los jugadores que no están en el Salón de la Fama).
A pesar de que nadie ha alcanzado a Coleman, las rachas largas de robos se han vuelto más comunes. Mientras que los jugadores rápidos corrían de manera mucho más imprudente en las décadas de 1980 y 1990, los equipos de hoy son mucho más conscientes del costo de ser capturados, y los jugadores eligen sus momentos. Además, las nuevas reglas implementadas en temporadas recientes (como los límites en los intentos de viraje) han hecho la vida más difícil para las defensas que intentan frenar el juego terrestre. (Sólo mira la tabla de líderes del porcentaje de bases robadas en la historia y nota a todos los jugadores activos).
Un claro ejemplo: Buxton. Ningún jugador en los registros tiene un mayor porcentaje de bases robadas en más de 100 intentos que su 90.8. Buxton actualmente está en medio de la segunda mejor seguidilla de su carrera, habiendo robado 33 de manera consecutiva entre mayo del 2017 y el 21 de abril del 2019. Tiene de 50-48 desde el comienzo del 2022, incluyendo un perfecto de 24-24 el año pasado.
Dicho esto, en realidad es Trea Turner de los Filis, otro portento físico como Buxton, quien posee la racha más larga por un jugador activo: 41 seguidas desde el 6 de septiembre del 2022 hasta el 24 de abril del 2024. ¿Otro jugador a seguir? Corbin Carroll de los D-backs, quien tiene una tasa de éxito en su carrera del 86.4% y todavía tiene apenas 25 años.
Victorias consecutivas de un equipo
Récord: 26 (Gigantes de 1916)
Oficialmente, los Gigantes tienen la seguidilla más larga en la historia de la Liga Americana/Liga Nacional en la Era Moderna (desde 1900), pero esa cadena incluyó un empate y, curiosamente, ese club terminó cuarto en la clasificación de la Liga Nacional. Así que nos conformaríamos con un equipo desafiando al conjunto de Cleveland del 2017, que venía de un viaje a la Serie Mundial y estaba en camino a un récord de 102-60 cuando hilvanó 22 victorias consecutivas en agosto y septiembre. Esa es la racha más larga de los últimos 110 años y empató con los Cachorros de 1935 como la más larga de la Liga Americana/Liga Nacional que no incluyó un empate. Desde la racha de Cleveland, lo más cerca que alguien ha estado fueron los 17 juegos de los Cardenales del 2021.
Una larga seguidilla de victorias de un club es un drama increíble, que se construye a diario a medida que el número sube y sube. Y a diferencia de, digamos, una racha de hits, que sólo ofrece quizás cuatro oportunidades por juego para extenderla, la presión siempre está presente en una cadena de este tipo.
A principios de esta temporada, los Cachorros lucen como el conjunto más enrachado. Ganaron 10 juegos seguidos del 14 al 24 de abril, la mejor marca de la temporada en MLB, y luego de perder tres seguidos, armaron otra racha de 10 victorias hasta el viernes. Los Yankees (que tuvieron una seguidilla de ocho juegos en abril) y los Dodgers siempre serán considerados los principales candidatos para este tipo de logro. Pero una historia aun más atractiva podría ser la de un equipo con un comienzo decepcionante (y hay muchos para elegir) utilizando una racha prolongada para revertir su suerte. Esos Cardenales del 2021 lo hicieron; ¿qué tal alguien como los Azulejos, Medias Rojas, Mets o Filis del 2026, entre otros?
