MILWAUKEE – Pat Murphy tenía el canal MLB Network en el televisor de su oficina la mañana del jueves en el American Family Field, como siempre lo hace, y vio un segmento sobre cómo los Cardenales están adoptando la bola pequeña. Si hubiera mirado su iPad, podría haber visto algunas de las historias recientes sobre cómo los Rays están aniquilando a otros equipos a fuerza de toques de bola.
Murphy se sonrió. Le gusta creer que sus Cerveceros estuvieron a la vanguardia de la tendencia del béisbol de volver a lo básico.
Así es como consiguieron un triunfo a la antigua 2-1 sobre los Azulejos en el último partido de la serie, con una presentación revelación del abridor novato Brandon Sproat y un montón de bola pequeña, destacada por tres toques consecutivos en el séptimo episodio para darle la ventaja a los Cerveceros.
No, no te has transportado al 1987. El toque de bola está de regreso en las Grandes Ligas.
Empatados 1-1 desde la cuarta entrada, una base por bolas a Garrett Mitchell como bateador emergente para abrir la parte baja del séptimo acto encendió la chispa de los Cerveceros. Mitchell avanzó con un exitoso toque de sacrificio de Greg Jones en el debut de Jones con el equipo. Luego, David Hamilton recibió al relevista zurdo Joe Mantiply tocando la bola para apuntarse un sencillo.
Joey Ortiz siguió dándole la ventaja a Milwaukee, amortiguando un cambio de velocidad en cuenta de 1-1 justo frente al plato. Mitchell anotó la carrera de la diferencia.
Milwaukee ha estado jugando este estilo de béisbol durante un par de años basándose en el personal veloz y agresivo del club, pero ahora mismo es una cuestión de necesidad. Los Cerveceros están jugando sin tres de los primeros cuatro bateadores en su alineación titular proyectada, con Christian Yelich fuera de acción al menos un mes por una lesión en la ingle, mientras que el venezolano Jackson Chourio y Andrew Vaughn se recuperan de fracturas en las manos.
Y los Cerveceros no están solos. Los Azulejos anotaron su única carrera del jueves con un toque suicida de Tyler Heineman en el tercer tramo. Fue la única marca contra Sproat, quien necesitó sólo 75 pitcheos para establecer un tope personal con 6.2 innings lanzados, permitiendo una anotación con cuatro hits, un boleto y seis ponches.
