BALTIMORE -- Cuando los Orioles necesitan que un lanzador dé un paso al frente y llene un hueco inesperado en su cuerpo monticular -- en cualquier rol -- siempre pueden contar con el venezolano Albert Suárez para hacerlo. El derecho de 36 años lo ha demostrado ya durante tres temporadas.
Ocurrió el 6 de agosto del 2024, cuando Grayson Rodríguez fue descartado para una apertura en Toronto unos 10 minutos antes del primer pitcheo debido a molestias en el dorsal derecho. ¿Quién dio el paso al frente para lanzar en su lugar? Suárez, quien en ese momento estaba trabajando como relevista y aun así completó cinco entradas en blanco en una labor de 73 pitcheos ante los Azulejos.
Ocurrió de nuevo en la tarde del miércoles. El bullpen de Baltimore estaba agotado tras un uso excesivo durante la primera estadía en casa del club, especialmente después de que Zach Eflin lanzara sólo 3.2 entradas en su debut de la temporada el martes por la noche antes de salir por molestias en el codo derecho.
Los Orioles necesitaban un brazo que le diera un respiro al bullpen, y recurrieron a Suárez. El oriundo de San Félix respondió al llamado lanzando tres episodios de una carrera saliendo desde el bullpen en una victoria por 8-3 sobre los Rangers en el Camden Yards, cerrando el juego y adjudicándose el salvamento después de que el abridor Trevor Rogers permitiera dos rayitas en seis tramos.
“Estaba preparado mentalmente. Vengo aquí a hacer lo que sea necesario para ganar un partido”, subrayó Suárez. “Entonces, eso es básicamente lo que hice”.
No fue nada fuera de lo común ni particularmente difícil para Suárez. Se despertó en Memphis, Tennessee --donde Triple-A Norfolk está jugando esta semana -- y tomó un vuelo a las 6 a.m. CT hacia Baltimore. Entró al clubhouse de los Orioles alrededor de las 10:15 a.m. ET, listo para el encuentro de las 12:35 p.m.
¿Cómo Suárez está siempre tan preparado?
“Justamente por eso, porque lo he hecho antes”, indicó Suárez. “Me ayuda a prepararme mental y, obviamente, físicamente. Trabajo todos los días sólo para estar listo para cualquier situación. Para mí, es más fácil estar preparado mentalmente que físicamente”.
La historia de regreso de Suárez ha sido bien documentada en los últimos años. Después de lanzar principalmente como relevista para los Gigantes en las temporadas del 2016 y del 2017 y no poder regresar a las Grandes Ligas en el 2018, el diestro venezolano tuvo pasantías tanto en Japón (2019-21) como en Corea del Sur (2022-23). El departamento de cazatalentos de los Orioles redescubrió a Suárez en el 2023, firmándolo con un contrato de liga menor el 15 de septiembre de ese año.
En el 2024, Suárez se convirtió en un miembro integral del cuerpo monticular de Baltimore, registrando efectividad de 3.70 en 32 juegos (24 aperturas) y ayudando a los Orioles a tener marca de 91-71 para llegar a la postemporada como Comodín de la Liga Americana, mientras se daba a conocer cariñosamente en el clubhouse como el “Big Al”. Sin embargo, lanzó en apenas cinco juegos en el 2025 -- logrando efectividad de 2.31 en cuatro salidas como relevista y una apertura-- debido a lesiones en el hombro y el codo.
Los Orioles no le ofrecieron contrato a Suárez después de la temporada pasada, antes de volver a firmarlo a un acuerdo de liga menor el 17 de diciembre. No hizo el equipo desde el Spring Training debido al sobrepoblado panorama de pitcheo del club y aunque podría haberse salido de su contrato, aceptó su asignación a Triple-A y estaba listo para esperar su turno como una importante pieza de profundidad.
Sólo tomó hasta el sexto juego de la temporada para que Suárez regresara.
“Es algo que, cuando hablamos con él en los campamentos, sobre no hacer el roster del Día Inaugural, le reiteramos varias veces”, aseguró el manager Craig Albernaz, “simplemente el valor que nos aporta a la organización”.
“Durante la temporada muerta, los Orioles me demostraron que me querían de vuelta. Y yo también quería quedarme aquí”, confesó Suárez. “Entonces, creo que tomé la decisión correcta”.
Puede que Albernaz esté en su primer año al mando en Baltimore, pero tiene historia con Suárez. Albernaz era un receptor en las fincas de los Rays al mismo tiempo que Suárez estaba en esa organización, coincidiendo del 2008 al 2013. Los dos se dieron un abrazo cuando Suárez llegó al estadio el miércoles.
“Verlo seguir desarrollándose, mejorando, perfeccionando su arte y, honestamente, nunca rendirse en su sueño de estar aquí, ahí es donde está ahora”, comentó Albernaz. “Y eso es algo en lo que es muy difícil apostar en contra de un muchacho que ha pasado por la adversidad, que ha tenido que demostrar su valía y seguir mejorando, y ésa es otra razón por la que va a tener un gran impacto para nosotros, simplemente por la persona que es y por lo que ha pasado”.
Y porque cada vez que los Orioles se encuentran en un aprieto de pitcheo, saben que pueden recurrir a “Big Al”.
