Existen varios patrones positivos en Major League Baseball de cara a otra temporada.
La asistencia en las Grandes Ligas mejoró por cuarta campaña completa consecutiva en el 2025. Dicha tendencia coincide con los cambios de reglas -- donde sobresale la implementación del reloj de pitcheo -- diseñados para mejorar el ritmo del juego y generar más acción.
Sobre el terreno, el nivel de juego jamás se ha visto mejor. Las capacidades de los jugadores siguen aumentando, y tenemos la información de Statcast para demostrarlo. Es cierto, Adam Ottavino probablemente dominaría a Babe Ruth si hubiera una máquina del tiempo (Para ser justos, Babe tampoco tuvo acceso a las herramientas modernas de entrenamiento).
El mundo del béisbol también acaba de ser testigo de una fascinante postemporada, que fue coronada con una inolvidable Serie Mundial. El Juego 7 produjo la mayor audiencia de televisión para un encuentro de la Gran Carpa desde el Clásico de Otoño de 1991. Los acuerdos de los medios modernos esta temporada muerta ayudaron a solucionar algunos obstáculos que surgen con algunos que se han apartado del servicio de cable.
Existen varias situaciones en el 2026 que sin dudas se proyectan para tener grandes resultados.
Pero existe una gran tendencia hacia el lado opuesto, una nube negra que rodea el deporte que se convierte en un tema de debate con gran frecuencia en cada invierno. Está evitando que el béisbol entre en un mejor ritmo aún. Se trata de cuánto se siguen separando las nóminas entre cada equipo.
Siempre hubo una gran diferencia entre lo que invierten los clubes de mercados grandes y los de mercados pequeños. Siempre hubo grandes diferencias entre los ingresos locales según el tamaño de los mercados, con la geografía influyendo en el destino.
Pero incluso en la época del impuesto del balance competitivo, que se implementó para reducir esas brechas, la disparidad entre nóminas se sigue ampliando.
De hecho, la diferencia ha llegado a un nivel récord.
En el 2025, el promedio de los primeros cinco presupuestos comparado con los últimos cinco aumentó a un múltiplo de 4.8, la mayor diferencia desde al menos 1985. En otras palabras, por cada dólar que los últimos cinco clubes separaron para la inversión en jugadores, los primeros cinco invirtieron $4.80.
La proporción anterior de 4.4 que se fijó en 1999 resultó en la implementación del sistema de impuesto de lujo en varias categorías en el 2003.
Tan recientemente como en el 2018, la proporción se mantuvo en 2.6 antes de que un constante aumento comenzara.

Y con transacciones como el jugoso pacto que le otorgaron los Dodgers a Kyle Tucker la semana pasada, el espacio de inversiones probablemente se amplíe en el 2026.
Las categorías adicionales y sanciones que se incluyeron en el Convenio Colectivo del 2022-26 no han evitado que se separen las nóminas. Sólo las han aumentado.
Aunque la evaluación y el desarrollo de jugadores son las claves para mantener el éxito como organización, y aunque las grandes inversiones no garantizan que un equipo llegue lejos -- sí les favorece. La disparidad efectivamente desequilibra el panorama.
De 1998 al 2024, los conjuntos con las primeras cinco nóminas han conseguido 89 victorias por temporada. ¿Los últimos cinco? 74 triunfos.
Desde 1998, los equipos con los primeros 10 presupuestos han ganado 20 de 28 Series Mundiales.
Y cuando una escuadra cuenta con la astucia de evaluación y desarrollo junto con la fuerza económica, dicha clase de club se convierte casi imparable.
Fíjense en los Dodgers. Aunque Los Ángeles opera de manera excelente en una variedad de aspectos, están en un nivel diferente al de casi los demás equipos en cuanto a los términos económicos se refiere. En el 2025, invirtieron en jugadores más que el total de los últimos seis conjuntos. Los Dodgers han invertido US$515 millones, incluyendo un récord de US$169 millones en pagos de impuesto de lujo, mientras que las últimas seis escuadras tuvieron una nómina total de US$510 millones.
Solamente su pago en impuestos fue mayor que el presupuesto de 16 organizaciones, más que la mitad de la liga.

Un desequilibrio similar surge en el 2026.
El aumento en la diferencia no se trata simplemente de un problema durante la campaña: También está vinculado con generar esperanzas durante la temporada muerta.
La expectativa, ese entusiasmo de lo que puede ser, es importante para la fanaticada.
Observen los siguientes titulares que surgieron un día después de que los Cerveceros y Tigres fueron eliminados en octubre pasado:
“¿Cambiarán los Tigres a Tarik Skubal este invierno? Esto dijo Scott Harris” -- Detroit Free Press
“Tarik Skubal ofrece un comentario intrigante sobre su futuro luego de las especulaciones de un canje tras la derrota de los Tigres en la SDLA” -- New York Post
“¿Por qué los Cerveceros de Milwaukee considerarían traspasar al estelar abridor Freddy Peralta luego de la derrota en la SCLN?” -- The Athletic
“¿Volverá Freddy Peralta en el 2026? Los Cerveceros han tomado rumbos diferentes con jugadores que llegan a su último año bajo contrato” -- Milwaukee Journal Sentinel
Los Cerveceros han armado una organización modelo. Los Tigres han dado grandes pasos como club. Pero ver esa clase de titulares un día después de que concluyeran sus temporadas posiblemente no sea la mejor manera de crear entusiasmo entre la fanaticada.
Las especulaciones en torno a Skubal y Peralta continuaron durante el invierno, y el dominicano fue enviado a los Mets -- que se proyectan otra vez para tener una de las mayores nóminas en el béisbol -- a finales de enero por un par de prospectos.
El aumento en las diferencias significa que solamente una cierta cantidad de clubes de mercados grandes están involucrados seriamente en los movimientos de temporada muerta cuando se trata de agregar talento impactante. Eso es un polo opuesto a los otros de los deportes profesionales más importantes en Norteamérica, donde ningún equipo queda por fuera de la puja por cualquier jugador. En esos circuitos, el factor entre el éxito y el fracaso es cómo se ejecuta el plan, no el tamaño del mercado.
Los aficionados de las Grandes Ligas en los menores mercados siguen pensando que el panorama no es parejo. Y se está desequilibrando más.
¿Cuál es el motivo de esta separación?
La caída del modelo de cadenas televisivas regionales funge un rol en aumentar la disparidad en ingresos locales. Los Dodgers no perdieron ese contrato lucrativo.
Para los conjuntos que perdieron esos acuerdos televisivos, los que los reemplazan en promedio han pagado casi el 50% de lo que las escuadras habían recibido de los contratos anteriores. Los ingresos de televisión local son más importantes para los equipos de MLB que para cualquier otro deporte importante.
También hay aislados grupos de dueños como Steve Cohen en Nueva York y Guggenheim Baseball Management en Los Ángeles.
Aunque un argumento popular es que los equipos simplemente deberían invertir más, la mayoría de los dueños en el béisbol -- o de hecho cualquier empresa -- mantiene márgenes muy similares.
Para más información en esos márgenes podemos examinar a los Bravos. Son el único equipo de propiedad pública en los Estados Unidos, lo que significa que son sujetos a informes financieros públicos. La escuadra de Atlanta generalmente ha dado reportes de operaciones negativos y márgenes parejos durante los últimos dos años (los Azulejos están bajo la propiedad de Rogers Corporation, pero sus operaciones financieras están consolidadas con una división extensa de comunicaciones y deportes de Rogers).
Los ingresos locales explican bastante -- no todo, pero bastante -- sobre la disparidad en nóminas.
Es complicado encontrar una solución para el aumento en las diferencias y se necesita cooperación, junto con un compromiso entre varias partes.
Pero el despejar esa nube negra y eliminar ese debate llevaría el interés en el béisbol a otro nivel.
Imagínense descartar, o al menos reducir, la percepción de parcialidad. Imagínense una realidad alterna con más equipos involucrados en una gran manera durante el invierno. Imagínense más entusiasmo en más mercados de cara a una nueva campaña.
Una clase de futuro así aumentaría no solamente el interés de los fanáticos, sino los ingresos, que favorecería a todos en la liga. El juego disfruta de un gran impulso y el solucionar esa separación lo aceleraría más.
