
Bienvenidos a nuestra primera “Mesa Redonda” de LasMayores.com, un panel para tratar diversos temas de interés en el mundo del béisbol. En esta entrega inicial, estaremos elaborando sobre la realización de las principales ligas invernales de América Latina. Ya se está jugando en la República Dominicana, México (Pacífico) y Venezuela. Nicaragua y Colombia también están activos en sus respectivas ligas, mientras que en Puerto Rico todo el mundo está a la espera de una abreviada temporada. El logro de jugar en sí, con o sin fanáticos, es el resultado de un arduo trabajo de las directivas de las ligas, los equipos, las direcciones técnicas y, por supuesto, los jugadores participantes, en coordinación con las autoridades de salud pública de los países antes mencionados. Ha habido tropezones—al igual que en la temporada de 60 juegos de Grandes Ligas este año -- en Dominicana y en México. Probablemente no sean los últimos, pero ahí vamos, con la costumbre de ver en tierras beisboleras el tradicional deporte del invierno.
LIDIAR CON LA PANDEMIA DEL COVID-19
Carlos Molina: Como era de esperarse el impacto que tuvo el COVID-19 sobre esta liga invernal fue importante Sonora, Baja California, Jalisco y Nuevo León sostuvieron los partidos sin público. Con excepción de Sinaloa que ha tenido aficionados todo el año
Se suspendió la liga 11 días, hubo series canceladas por Covid-19. Naranjeros de Hermosillo y Sultanes de Monterrey no completaron la Primera Ronda, se tuvo que ajustar el calendario. Ahora se está llevando el calendario de manera normal, pero la incertidumbre persiste alrededor de la liga por los potenciales contagios.
Un dato importante fue que Sultanes registró 21 contagios de manera extraoficial, pues los equipos no están obligados a divulgar si alguno de sus jugadores dio positivo. El piloto de Algodoneros Óscar Robles reveló que dio positivo por COVID-19.
Ricardo Montes de Oca: De por sí, el hecho de que podamos estar viendo béisbol invernal en estos tiempos de incertidumbre es un triunfo enorme para el deporte. Ha habido tropezones, pero el béisbol ha continuado. Creo que esa es la meta principal – y algo digno de admirar – la resiliencia de cada una de las ligas.
En Venezuela, por ejemplo, el impacto principal que ha tenido el COVID-19 hasta ahora, fue antes del inicio de la temporada, por la falta de información sobre cuándo se escucharía la voz de “play-ball”. Una vez hubo fecha de inicio, los problemas llegaron con los positivos de varios jugadores, cuando se iban reportando a los campamentos.
Pero se logró. Se está jugando béisbol en Venezuela. ¡Y hasta se ha inaugurado un estadio nuevo!
Efraín Ruiz Pantin: En Venezuela prácticamente no hubo campeonato por este asunto del COVID, que sumado a la crisis que atraviesa el país se convirtió en un obstáculo casi insalvable, especialmente porque las pruebas de PCR cuestan mucho dinero. De no ser por la presión del Estado y el aporte monetario para que se pudiesen contar al menos con cierta cantidad de pruebas, es probable que no hubiese habido campeonato. El impacto, de cualquier forma, es claro: sólo 40 juegos en temporada regular, tres sedes menos (Puerto La Cruz, Porlamar, Maracaibo) para poder reunir a los equipos en el centro del país y sólo hasta el jueves se anunció que podrá haber público en las tribunas.
David Venn: En Dominicana dos equipos, los Gigantes del Cibao y los Tigres del Licey, se vieron entorpecidos por brotes de COVID-19 y dejaron de jugar por varios días. En el caso del Licey, su manager Luis Sojo fue uno de los contagiados. Incluso, hubo suspensiones y casos lamentables de violentar el toque de queda impuesto por el gobierno de R.D. Pero ahora mismo, con doble-jornadas y calendarios compactos, se está jugando con algo de normalidad. Aunque claro, siempre está el espectro de la posibilidad de un nuevo brote, sin la ventaja de una “burbuja”.
Efraín Ruiz Pantin: A mí me preocupa seriamente el tema del COVID, que ya costó controlarlo en las Grandes Ligas, con todos los protocolos implementados, y aun así la campaña estuvo en peligro. Vamos a ver cómo funciona el asunto en nuestros países, porque hasta ahora varios equipos han tenido ya varios casos.
SIN EL CALOR DEL PÚBLICO
David Venn: El aspecto de jugar sin fanáticos ha sido de lo más notable, aunque ya nos acostumbramos durante el torneo de este año en MLB e incluso con otras ligas profesionales como la NBA, la NFL, la NHL y los circuitos de fútbol. Obviamente, el calor de un público siempre se hace presente en cualquier evento en cualquier deporte. Pero en el béisbol invernal, ese impacto que causa un público “fiebrú” con su equipo es algo que todos conocemos. Los gritos, la música, los tambores…y claro, ¡los insultos! Ya se sabe cómo los fanáticos locales pueden alterar a los jugadores visitantes. Esa “ventaja de la casa” es casi inexistente y claro que le quita algo al espectáculo. Por ejemplo, en la República Dominicana, ya no aplica el apodo “Valle de la Muerte” en el Estadio Cibao de las Águilas, sin los “aguiluchos” en las gradas.
Pero béisbol es béisbol, y eso es lo que realmente tenemos que apreciar en estos tiempos tan inusuales.

Ricardo Montes de Oca: Tristemente, en los últimos años en Venezuela, ya se había visto una dramática disminución de la afluencia de público en las gradas. Sin embargo, sigue siendo extraño ver béisbol invernal sin el ambiente, que incluso unos pocos podían sostener. Parte de la esencia del béisbol del Caribe son sus seguidores.
Por ejemplo, ver finalmente la inauguración del Forum de La Guaira y que sea sin público en las gradas, ni con la samba habitual de los Tiburones, es algo irreal.
Pero, oye, tienes un punto. Hasta los managers de los equipos deben sentirse extraños cuando se dirigen al montículo sin escuchar ningún insulto.
Efraín Ruiz Pantin: Me cuesta pensar en un juego de Tiburones de La Guaira sin esa combinación de La Samba y la gente en la tribuna. Y eso aplica para gran parte de los equipos. Como dice David, es parte del ADN del béisbol del Caribe.
MÁS NOMBRES LLAMATIVOS AHORA
David Venn: Poco a poco, a través de los años, se ha ido disminuyendo la cantidad de nombres sonoros participando en ligas invernales de América Latina. Pero ahora, sin temporada de liga menor este año y una campaña de tan sólo 60 partidos en Grandes Ligas, sí llaman la atención algunas de las figuras diciendo presente en los circuitos del Caribe. Hasta me recuerda a la temporada 1994-95, cuando veníamos del paro laboral en MLB y muchos querían jugar en el invierno.
En la República Dominicana, vimos la participación (ya detenida) del prospecto número 1 de MLB Pipeline, Wander Franco. Nombres como Julio Rodríguez, Deivi García, Gregory Polanco, Víctor Robles, Melky Cabrera, Miguel Andújar, Odúbel Herrera y Domingo Germán se han puesto los uniformes de sus respectivos equipos en LIDOM. Gary Sánchez está programado para debutar el viernes con los Toros del Este, mientras que podríamos ver pronto a nada más y nada menos que Vladimir Guerrero Jr., además de Johnny Cueto y Carlos Martínez.
Carlos Molina: En cuanto a las notas positivas de los extranjeros en la LMP podemos destacar la labor del venezolano Félix Doubront con los Mayos de Navojoa, quien a su salida del equipo era el líder en promedio de carreras limpias permitidas. Otros que han destacado son los cubanos Erisbel Arruebarrena con Guasave y Rusney Castillo con Mexicali y el mexicano ex de los Padres, Christian Villanueva, ya debutó con Jalisco, y los cubanos Dariel Álvarez y Henry Urrutia han lucido por los Charros.
Ricardo Montes de Oca: En esta discusión, no hay dudas de que la LIDOM es la más privilegiada. La cantidad de ligamayoristas que están jugando es impresionante.
Pero con respecto a Venezuela, a mí me sorprendió ver la inclusión de Keibert Ruiz, el segundo mejor prospecto de los Dodgers y 68to mejor en MLB, según MLB Pipeline, con los Leones del Caracas. No recuerdo quién fue el último prospecto de mayor valor jugando en la LVBP.
En general, se ha notado un aumento considerable en la calidad de la liga venezolana, con respecto a años anteriores. Creo que acertamos cuando suponíamos que las ligas invernales serían las más favorecidas de un acortado calendario de 60 juegos en las Mayores.
Efraín Ruiz Pantin: Uno podría suponer que en Venezuela no habrá la misma presencia de Grandes Ligas que en años anteriores, especialmente de jugadores con cierto nivel. Para empezar, conseguir un vuelo a Caracas es un suplicio. Pero por otro lado, para muchos peloteros que este año no tuvieron ligas menores, o jugaron muy poco, ésta es una oportunidad de ganar un buen dinero o ganar experiencia. Además de Keibert, está jugando José Salas, a quien los Marlins le dieron casi US$3 millones, está jugando con las Águilas. Es su primera experiencia en el profesional, pues apenas tiene 17 años. Hay otros prospectos como Gabriel Moreno, de los Azulejos y Cardenales, y Luis Amaya, un buen zurdo es los Gigantes al que le ha ido bien hasta ahora con Leones. Luego están nombres más conocidos, empezando por Willians Astudillo. La Tortuga es de esos jugadores que provoca ver y viene de jugar -- poco, pero jugó -- en Grandes Ligas este año. Lo mismo José Quijada, el zurdo que tiró seis juegos para los Angelinos en 2020. Y veteranos como Alexi Amarista, José Tábata, Henderson Álvarez que hasta un no hit no run lanzó en G.L y ahora es parte de la rotación del Magallanes. Hasta la jornada del miércoles, este año en la LVBP han jugado 26 bateadores y 30 pitchers que en algún momento jugaron en Grandes Ligas, según los datos de pelotabinaria.com.ve.

Ricardo Montes de Oca: No te olvides de Wilfredo Ledezma. El eterno lanzador de los Caribes, que a sus 39 años se las sigue ingeniando para ser efectivo en Venezuela. Esos nombres, los que acostumbramos a ver en LVBP, son el complemento perfecto a la cantidad de jóvenes que fueron este año a Venezuela.
¿QUÉ PASARÁ CON LA SERIE DEL CARIBE?
David Venn: Estamos a menos de dos meses de la fecha programada para el inicio de la Serie del Caribe 2021 en Mazatlán, Sinaloa, México. En estos tiempos, es mucho lo que puede pasar en ese trecho, así que sería peligroso atreverse a pronosticar si se realizará el evento. Sin embargo, si está la voluntad de la Confederación del Caribe, las ligas participantes y las autoridades locales, una burbuja podría ser la solución ideal para la realización del evento -- en caso de completarse las temporadas invernales de los países pertenecientes a la entidad. Ojalá y así sea.
Efraín Ruiz Pantin: Creo que es una bendición, en medio de este ambiente, que la Serie del Caribe sea en México, que como bien sabe David le lleva una ventaja inmensa al resto de los países cuando de organización de este evento se trata. Si es complicado organizarla en un año normal, no me quiero imaginar en éste. No ha podido haber mejor momento para que Mazatlán sea la sede de la Serie.
No es una garantía que vayamos a tener Serie del Caribe. Pero si hay una liga que es capaz de poder con esto en este momento, es la LMP.

Carlos Molina: Hasta ahora, se contempla la presencia de aficionados en Mazatlán 2021, por tratarse del estado de Sinaloa. De hecho, ya están a la venta los paquetes para los aficionados.
Ricardo Montes de Oca: Sin duda. La Serie del Caribe es el escenario perfecto para hacer una “ciudad burbuja”. Pero como dice David, dos meses parecen una eternidad en estos tiempos de tanta incertidumbre.
Pero, en cuanto al tema deportivo -- cruzando los dedos para que se pueda realizar esta edición de la Serie del Caribe -- la interrogante de siempre estará más vigente que nunca. ¿Irán los mejores jugadores?
Con el talento que estamos viendo en las distintas ligas del Caribe, el potencial está para que se lleve a cabo una de las mejores ediciones de los últimos años. ¿Se imaginan ver a todos estos nombres compitiendo por el título?