
COOPERSTOWN, Nueva York – Cuando Andruw Jones debutó en Grandes Ligas en 1996 a los 19 años, se integró a un equipo que contaba con no menos de cinco futuros miembros del Salón de la Fama en el terreno de juego… más el manager y el jefe de operaciones de béisbol.
Aquellos Bravos de hace 30 años, en ese momento campeones defensores de la Serie Mundial, tenían en sus filas a Chipper Jones, Fred McGriff, John Smoltz, Tom Glavine y Greg Maddux como jugadores activos. En la cueva estaba el dirigente Bobby Cox y en la oficina central estaba John Scheurholz. Todos tienen una placa en Cooperstown ahora. Y, desde el domingo, se les unirá Andruw Jones, gracias a sus 434 jonrones y 10 Guantes de Oro en el jardín central, entre otros logros.
“El tener en ese equipo a tantos (futuros) miembros del Salón de la Fama dice mucho sobre cómo trabajaba la gerencia de los Bravos”, reflexionó Jones, quien irrumpió en escena de verdad en el Juego 1 de la Serie Mundial de 1996, en el que disparó dos cuadrangulares en una victoria contundente de Atlanta frente a los Yankees en el antiguo Yankee Stadium – antes de que Atlanta perdiera dicha serie 4-2. “Formaban buenos equipos, apoyándose en el cuerpo de pitcheo. Querían contar con un buen receptor, un buen campocorto y un buen jardinero central por el medio del terreno”.
Al fin y al cabo, Jones fue parte de 10 de las 14 ediciones de los Bravos que conquistaron su división entre 1991 y el 2005. Su base por bolas negociada frente al zurdo Kenny Rogers de los Mets en el Juego 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 1999 selló la segunda y última participación de Jones en Clásicos de Otoño, pero la consistencia a la hora de ganar año tras año en una campaña tan larga como la de Grandes Ligas representa uno de los trechos más impresionantes a nivel colectivo en la historia de las Mayores.
“Cada año cuando llegábamos a los Entrenamientos de Primavera, no hablábamos de números individuales, sino de empezar a prepararnos para poder ganar otro campeonato, ganar un título divisional para llegar a la Serie Mundial”, recordó el curazoleño Jones sobre el ambiente de talento trascendental en Atlanta durante aquellos años. “La gerencia de los Bravos hizo un gran trabajo a la hora de formar los equipos, fuera con el Draft, firmando a agentes libres o adquiriendo talento vía cambios. Por eso contaban con tantos (futuros) miembros del Salón de la Fama en el mismo grupo.
“Nos formamos con esa mentalidad ganadora”.
Desde aquel 1996 hasta su última temporada con los Bravos en 1997, Jones tuvo OPS de .839 con 330 dobles, 368 cuadrangulares y 1,117 empujadas, ayudando a Atlanta a 10 títulos del Este de la Liga Nacional y el banderín del circuito en 1996 y 1999.
Claro, la década de los 90 y la primera mitad de los 2000 fueron de muchos éxitos para los Bravos. Pero al fin y al cabo, Atlanta ganó un solo título de Serie Mundial en ese trecho de 1991 al 2005, derrotando a Cleveland en el Clásico de Otoño de 1995. Sin embargo, es importante recordar que después de 1993 – luego de que los Bravos alcanzaran dos Series Mundiales con una sola ronda de playoffs en 1991 y 1992 – hubo que ganar dos series de postemporada para llegar a la Serie Mundial. Y luego, había que conquistarla.
En otras palabras, triunfar tantos años consecutivos en una maratónica campaña de Grandes Ligas y seguir eso con triunfos en múltiples series de postemporada no es nada fácil.
“Es difícil ganar campeonatos”, comentó Jones. “Todo tenía que caer en su lugar. Son 162 juegos. Son muchas cosas que pueden ir de mil maneras. Puedes tener un mal comienzo. Pero nosotros hallamos la manera de saber ganar, y ganar la división. Para ganar la Serie Mundial, todo tiene que ir bien. Es bien difícil ganar una Serie Mundial, para ser honesto. Tienes que ganar tu división antes de llegar a la Serie Mundial”.
Como los otras figuras antes mencionadas que entraron al Salón con la gorra de los Bravos, Jones es bien querido hasta hoy en día por la afición de Atlanta, el hogar permanente del curazoleño y donde también él asiste a muchos juegos del equipo en el Truist Park.
“La ‘Nación Bravos’ siempre apoya a los suyos”, dijo Jones. “No veo la hora de verlos dándome ese apoyo (en la ceremonia en Cooperstown). (Siempre he dicho) lo que significa la ciudad de Atlanta para mí. Cuando llegué a una joven edad, a los 19 años, me recibieron y me hicieron sentir como si estuviera en casa.
“Los que me ven en el estadio saben cuánto amo el juego y cuánto amo al equipo”.
