NEW YORK – Fue una batalla de bullpens entre los Yankees y los Astros la noche del viernes en el Yankee Stadium, y Nueva York se quedó corto, perdiendo 5-3 en 10 entradas.
Los Yankees (61-55) tienen marca de apenas 19-30 desde el 13 de junio. Se encuentran en el tercer lugar del Este de la Liga Americana, 6.5 juegos detrás de los Azulejos (68-49), y aferrándose al tercer y último puesto del Comodín de la L.A. con apenas medio juego sobre los Guardianes (60-55), quienes apalearon a los Medias Blancas por 9-5.
El relevista de los Yankees, Devin Williams, se encontró lanzando en la novena entrada o más tarde por tercera vez en cuatro juegos, y no pudo hacer el trabajo, otra vez.
Con el marcador empatado a 2 en la parte alta de la 10ma y el venezolano José Altuve como corredor automático en segunda, Williams lanzó un wild pitch que permitió a Altuve avanzar a tercera. Con el cuadro adelantado, el puertorriqueño Carlos Correa conectó un sencillo por el medio del campo, trayendo a Altuve al plato con la carrera de la ventaja.
Tres bateadores después, Williams dejó colgado un cambio y Taylor Trammell conectó un jonrón de dos carreras para poner el juego con una diferencia de tres anotaciones. Fue el cuarto cuadrangular permitido por Williams en sus últimos ocho partidos.
“Correa hace un buen trabajo esperando el cambio, [que fue] bajo y fuera de la zona. No es un mal lanzamiento cuando le parte el bate en la punta”, dijo el manager de los Yankees, Aaron Boone. “Sin embargo, [el pitcheo] a Trammell se le quedó colgado”.
¿Por qué Boone no usó a David Bednar o a Mark Leiter Jr. en lugar de Williams? El dirigente ya había decidido antes del juego que Bednar y Leiter sólo serían utilizados en una emergencia. Bednar necesitó 42 tiros para conseguir su primer salvamento como Yankee contra los Rangers el miércoles, mientras que Leiter lanzó en juegos consecutivos contra Texas el martes y el miércoles.
Desde el 2 de julio, Williams ha permitido 13 carreras (12 limpias) en 13.2 entradas. Por la forma en que Boone habló, intentará no poner a Williams en situaciones de apremio.
“Simplemente tratamos de encontrarle situaciones más suaves”, señaló Boone. “Es difícil hacer eso ahora mismo cuando tienes una salida corta del abridor y estás improvisando y tienes a un relevista inactivo, no siempre tienes las oportunidades. Trataremos de encontrarle buenos momentos para que vuelva a ser una parte importante del bullpen, donde debería estar”.
Por el sonido de su voz, Williams está atónito de estar teniendo tantas dificultades. No las había tenido a este nivel desde el 2018, cuando registró una efectividad de 5.82 en 14 juegos en la Liga de Carolina, de Clase-A Fuerte, mientras regresaba de una cirugía Tommy John.
Esta vez, Williams no viene de una lesión. Tiene una efectividad de 5.73 durante su primera temporada en Nueva York. Compáralo con su tiempo con los Cerveceros, cuando tuvo una efectividad de 1.83 en seis años.
“No estoy ejecutando los lanzamientos. Es bastante simple. Apesto ahora mismo”, dijo Williams. “Me das la bola, trato de dar lo mejor de mí”.
Al preguntarle si se sentía confiado, Williams dijo: “No voy a decir que está tan alta como siempre, obviamente no con la forma en que han ido las cosas”.
Williams siente que está cerca de encontrar la consistencia en el montículo. Si uno mira los juegos que ha lanzado, a menudo todo se ha reducido a un error, y los equipos contrarios le están cobrando caro por ello.
“Ha sido duro”, culminó Williams.
