Brenly destaca como el mejor piloto de D-backs

21 de junio de 2020

Pocos disfrutan un buen debate como los fans de béisbol. Con eso en mente, les pedimos a nuestros reporteros que nombraran al mejor manager de la historia de cada franquicia, según lo hecho con dicho equipo.

Aquí, el mejor timonel en la historia de los Diamondbacks, según el reportero de MLB.com, Steve Gilbert.

PHOENIX -- Bob Brenly se puso de pie en el clubhouse del equipo de casa en el Tucson Electric Park en la primavera de 2001 y se dirigió a los D-backs por primera vez con el equipo completo.

En sus manos, Brenly sostenía una gruesa carpeta. El timonel les dijo a sus pupilos que en ella se encontraban las reglas de Buck Showalter, quien había sido despedido al final de la temporada del 2000.

Luego echó esa carpeta en el cesto de la basura.

Brenly se llevó la mano a la bolsa del pantalón y sacó una servilleta en la cual había escrito a mano dos reglas para el equipo:

Se trataba de una artimaña, pero también era la manera en que Brenly deseaba asegurarse de que sus jugadores supieran que las cosas iban a cambiar.

Showalter fue contratado por el entonces propietario del club, Jerry Colangelo, en el otoño de 1995, más de dos años antes de que los D-backs nacieran como franquicia, y la estricta manera de dirigir de Showalter ayudó al equipo de expansión a iniciar la aventura.

Tras finalizar con marca de 65-97 en 1998, el gerente general Joe Garagiola Jr. agregó a agentes libres que incluyeron a Randy Johnson, Steve Finley y Greg Swindell, y el club ganó 100 juegos en 1999. Los D-backs dieron un paso atrás en el 2000, y el sentimiento era que existía mucha tensión en el clubhouse bajo el mando de Showalter.

Brenly fue traído para darle al club un respiro de aire fresco y cayó como anillo al dedo en un vestuario repleto de veteranos, la mayoría de las cuales buscaba su primer anillo de Serie Mundial.

"Era el hombre indicado en el momento indicado para nosotros", dijo el jardinero de los D-backs, Luis González.

Mientras que estudiaba los números y los enfrentamientos directos, Brenly también dirigía basado en su instinto. En el Juego 7 de la Serie Mundial decidió arrancar con Mark Grace en la primera base a pesar de que el mexicano Erubiel Durazo estaba teniendo una mejor serie.

Brenly explicó que le gustaba la habilidad de Grace para hacer contacto, su defensa así como su experiencia, y la maniobra dio resultados cuando Grace conectó tres imparables y fue quien inició el ataque ofensivo que decidió el juego y la serie en el noveno inning en contra del panameño Mariano Rivera.

Con tantos jugadores en el ocaso de sus carreras, Brenly hizo un trabajo maravilloso al malabarear y mezclar exitosamente sus alineaciones. El capataz utilizó 123 lineups durante la campaña regular y tuvo un orden al bate diferente en 15 de los 17 juegos de postemporada del equipo.

El resultado fue una gran producción por parte de su banca -- 14 cuadrangulares de sus emergentes – mientras que mantuvo en forma a sus titulares.

"Sabía cómo dirigirnos", destacó González. "Sabía descifrar muy bien cuándo un jugador necesitaba descansar y sabía cómo darle juego a todo mundo. Nos guio por el camino correcto, pero sabía que no tenía que controlar todo lo que hacíamos".

Al final, el estilo de Brenly rindió dividendos y se tradujo en un título de Serie Mundial, y ese gran logro lo tiene como el mejor piloto en la historia de los D-backs.