CINCINNATI -- Los equipos ya no dependen únicamente de la pistola de radar y de la prueba visual para determinar cuándo es momento de retirar a un pitcher abridor. Ahora miden velocidad, movimiento, tasa de rotación, ángulo del brazo y todas las señales que indican que un lanzador comienza a fatigarse, todo en tiempo real. Para el novato derecho Brandon Sproat, ese punto había llegado alrededor de los 70 lanzamientos en la mayoría de sus primeras 12 aperturas con los Cerveceros.
Por eso, si alguien se preguntaba por qué Milwaukee recurrió a su bullpen durante el descanso del séptimo inning del triunfo 2-0 sobre los Rojos la noche del martes en el Great American Ball Park, aun cuando Sproat había realizado 80 pitcheos, no había otorgado boletos, había establecido una marca personal con 10 ponches y había llevado un juego sin hits hasta el sexto episodio, ahí está la respuesta.
Los relevistas Aaron Ashby, Abner Uribe y Trevor Megill completaron una blanqueada de apenas dos imparables, mientras que los Cerveceros respaldaron a Sproat rompiendo un empate sin carreras en la parte alta del sexto episodio. Andrew Vaughn negoció un boleto con dos outs y anotó gracias a un triple de Jake Bauers que rebotó en la esquina del jardín derecho.
Para ese momento, Sproat aún no había permitido hit. La única mancha en su labor fue una curva en cuenta de 1-1 con dos outs en el cuarto inning que golpeó el pie trasero del jardinero izquierdo de Cincinnati, JJ Bleday. Bleday avanzó con un lanzamiento descontrolado, pero quedó varado cuando Sproat ponchó a Sal Stewart para su séptimo abanicado de la noche, igualando la marca más alta de su carrera, establecida en este mismo estadio en septiembre pasado durante su debut en las Grandes Ligas con los Mets y alcanzada nuevamente el 24 de mayo frente a los Dodgers con Milwaukee.
Sproat fijó una nueva marca personal con sus ponches ocho y nueve en un perfecto quinto acto, y luego consiguió su primer juego de doble dígito en ponches al retirar con un abanicado a Blake Dunn para cerrar el sexto capítulo. Para entonces, su intento de juego sin hits ya había terminado. El receptor de los Rojos, José Treviño, abrió ese inning con un sencillo limpio.
Si todo eso pareció familiar, fue porque el veterano de los Cerveceros Brandon Woodruff había protagonizado una actuación muy similar la noche anterior, cuando retiró a los primeros 16 bateadores de Cincinnati antes de permitir un sencillo con un out en el sexto episodio.
De hecho, ambos terminaron con líneas idénticas: seis innings, ninguna carrera permitida, un hit, ningún boleto y 10 ponches.
Según Elias Sports Bureau, Woodruff y Sproat son apenas la segunda dupla de los Cerveceros que enlaza aperturas consecutivas de al menos seis innings sin permitir carreras, aceptando uno o ningún hit y registrando 10 o más ponches. Los primeros fueron Corbin Burnes y Woodruff el 9 y 11 de septiembre de 2020 frente a los Tigres y los Cachorros.
Y hay otro dato aportado por Elias: los Cerveceros acumulan una racha de cinco aperturas consecutivas de calidad por primera vez desde el período del 22 al 26 de julio de 2023. El zurdo Shane Drohan intentará mantener viva esa seguidilla el miércoles en el último juego de la serie, cuando Milwaukee busque completar la barrida.
