¿Es Baker el mejor cerrador en la historia de Rays? Está dando argumentos ahora

hace 59 minutos

ST. PETERSBURG -- Si tuvieras que diseñar un cerrador de Grandes Ligas desde cero, probablemente le darías prioridad a un puñado de características.

Temple, obviamente, para manejar situaciones de apremio en juegos de alto riesgo. Pitcheos que generen swings en blanco, por supuesto, para minimizar el margen de error en el montículo. Y confianza, sin duda, para nunca perder la fe incluso en la volátil profesión del relevo.

¿Pero qué tal la consistencia? ¿Qué tal saber lo que vas a obtener cada vez que tu equipo llega a la novena entrada con una ventaja estrecha?

¿Qué tal , el cerrador estrella de los Rays?

En su segundo viaje a la postemporada, pero el primero como taponero de Tampa Bay, Baker retomó las cosas justo donde las dejó. El derecho de 31 años registró un rescate en cada una de las tres victorias de los Rays sobre los Yankees en la Serie Divisional de la Liga Americana, preservando un par de ventajas de una carrera (Juegos 1 y 3) y un margen de tres rayitas (Juego 2).

“Hemos hablado mucho de eso, pero probablemente no lo suficiente”, señaló el manager de los Rays, Kevin Cash. “Miras sus números y los salvamentos consecutivos que ha conseguido, es decir, hay muchísima confianza [cuando] tenemos una ventaja tarde en el juego y definitivamente al llegar al noveno. ¿Hay algún equipo que debería sentirse mejor que nosotros?”.

Baker enfrentó a 10 bateadores en la SDLA, ponchó a cuatro y permitió que sólo uno llegara a base a salvo por un boleto. Eso lo convirtió en uno de cuatro lanzadores en asegurar un salvado (que se convirtió en una estadística oficial en 1969) en cada uno de los primeros tres compromisos de postemporada de su equipo, uniéndose a Manny Corpas (2007), Mark Wohlers (1996) y Dennis Eckersley (1988 y 1996).

Baker es el único en lograr esa hazaña sin permitir un hit.

“Es una roca, hombre. Es una bestia”, comentó el abridor veterano Nick Martinez. “Ha estado respondiendo por nosotros todo el año, y es realmente divertido verlo”.

Es casi un desafío exagerar lo fundamental que fue Baker para el éxito de los Rays, su posición en la cima de la Liga Americana y ahora su tercera clasificación en la Serie de Campeonato de la Liga Americana en la historia de la franquicia.

Sus estadísticas dicen bastante. Se unió al dominicano Alex Colomé (2017) como los únicos miembros de los Rays en liderar las Mayores en salvados, luego de que Baker empatara con Cade Smith de Cleveland con 41. El resto de sus números fueron igualmente difíciles de comprender, incluyendo efectividad de 1.44, promedio de bateo en contra de .161, WHIP de 0.91 y 2.9 de Victorias por Encima del Reemplazo (WAR) según Baseball Reference.

Pero esta cifra probablemente dice más: Baker ha convertido con éxito cada una de sus últimas 33 oportunidades de salvamento que se remontan al 17 de mayo, la cadena más larga en cualquier punto de una temporada en la historia de la franquicia. Cargó con un par de derrotas durante ese lapso -- ambas en juegos de extra innings donde no permitió carreras limpias -- pero la última vez que desperdició una oportunidad de salvamento fue el 13 de mayo, en el 42do partido de la temporada de los Rays.

“Ha respondido por nosotros toda la temporada”, indicó Martinez. “No podemos hablar lo suficiente sobre lo genial que ha sido”.

La historia de fondo de Baker ha sido bien documentada a estas alturas. También la forma en que se convirtió en un cerrador todoestrella para un equipo de los Rays que no planeaba usar un cerrador tradicional al salir de los Entrenamientos de Primavera. Y si has estado prestando atención esta campaña, te habrás familiarizado con las ardientes celebraciones del atento y educado Baker cuando baja del montículo al final de un juego.

El ex relevista de los Orioles todavía se las arregla con dos pitcheos, su recta y cambio, una ilustración perfecta de cómo los Rays animan a sus lanzadores a usar sus mejores herramientas con más frecuencia -- y confiar en ellas.

“Para muchas personas, incluyéndome a mí, es un juego de confianza”, afirmó Baker. “Cuando tienes a un grupo de personas a tu alrededor que realmente te infunden esa confianza y comparten esa creencia, eleva tu nivel. En tu mente, cuando tienes esa confianza, sientes que puedes salir y ser consistente y seguir haciendo las cosas que haces bien”.

Esa mentalidad impulsó a Baker a lo largo de la temporada regular, y le está sirviendo bien en los playoffs. Consiguió el primer salvado de su carrera en postemporada en el Juego 1 el pasado sábado ante un Tropicana Field lleno a capacidad, luego regresó tras un día de descanso y lo hizo de nuevo en el Juego 2.

Demostró que también puede hacerlo en un ambiente hostil. Baker hizo que Trent Grisham se ponchara tirándole a un cambio con dos outs y dos strikes en el noveno inning de la victoria 4-3 del miércoles por la noche en el Yankee Stadium, para luego bajar del montículo y abrazar al receptor Liam Hicks.

Próxima parada: la novena entrada en la SCLA.

“Ese fue un nivel de emoción diferente ahí”, aseguró Baker después del Juego 3, sonriendo. “Normalmente me desconecto por unos tres segundos. Creo que me desconecté por 10 segundos después de eso. El solo hecho de poder entrar en esos tres partidos y cerrar los tres es súper especial para mí, y simplemente quiero mantener el ritmo”.