Beltrán se alista para entrar al Salón como el tercer Met y sexto boricua

6:38 PM UTC

Uno de los jardineros centrales más completos de su generación ocupará su lugar en Cooperstown el 26 de julio, cuando el puertorriqueño Carlos Beltrán ingrese al Salón de la Fama del Béisbol Nacional junto a Jeff Kent y Andruw Jones.

Como el sexto miembro del Salón de la Fama originario de Puerto Rico, Beltrán se unirá a Roberto Clemente, Orlando “Peruchín” Cepeda, Roberto Alomar, Iván "Pudge" Rodríguez y Edgar Martínez (quien nació en Nueva York, pero se crio en la isla) en Cooperstown. También se convierte en el tercer jugador en ingresar al Salón con una gorra de los Mets en su placa, uniéndose a Tom Seaver y Mike Piazza.

“No hay duda de que hoy, mi vida de verdad ha cambiado”, expresó Beltrán en una conferencia telefónica en enero, tras recibir la noticia de su elección. “Lo que esto significa para mí, para Puerto Rico, para nuestra familia... es simplemente algo grandioso que a través de mi carrera, a través de los altibajos del béisbol, hoy puedo decir que soy un miembro del Salón de la Fama”.

Para Beltrán, el mayor honor del juego fue la culminación de una carrera en la que fue convocado a nueve Juegos de Estrellas, ganó tres Guantes de Oro en el jardín central, conectó 435 jonrones, se robó 312 bases y terminó su trayectoria con 2,725 imparables. El boricua ganó una Serie Mundial con los Astros, aunque ese título precedió a un escándalo de robo de señas que le costó su puesto como piloto de los Mets. En gran parte por esa razón, Beltrán necesitó cuatro años en la boleta de la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica (BBWAA, por sus siglas en inglés) para conseguir su exaltación.

Beltrán, Novato del Año de la Liga Americana en 1999, pasó sus primeras 6.5 temporadas en Kansas City antes de ser cambiado a Houston, donde se convirtió en uno de los jugadores de ‘alquiler’ más exitosos en la historia de la Fecha Límite de Cambios. Después de empalmar 23 bambinazos y robarse 28 bases en 90 compromisos de temporada regular para los Astros, registró OPS de 1.557 en la postemporada para un equipo que se quedó a una victoria de llegar a la Serie Mundial.

Luego de su asombroso paso tras la Fecha Límite, Beltrán firmó con los Mets con un contrato récord en ese entonces de siete años y US$119 millones. Pasó los siguientes 6.5 años en Flushing, donde, a pesar de un lento comienzo en su etapa con los Mets, recopiló una parte significativa de la producción de su carrera, bateando 149 cuadrangulares, estafándose 100 bases y remolcando 559 carreras.

A medida que las lesiones se acumulaban hacia el final de su tiempo en Queens, parecía que su carrera estaba llegando a su fin. Pero empezó un sorpresivo segundo acto después de que los Mets lo cambiaran a los Gigantes en otro movimiento de la Fecha Límite en el 2011, logrando OPS de .920 en la recta final de ese año. A partir de ahí, Beltrán pasó por los Cardenales, Yankees, Rangers y Astros, ganando un anillo en Houston en su 20ma y última campaña.

Si el nombre de Beltrán no hubiera aparecido en el informe de MLB sobre el escándalo de robo de señas de los Astros en el 2017, tal vez habría llegado a Cooperstown antes. Fue el único jugador mencionado en la investigación de MLB sobre el episodio, la cual lo incluyó entre “un grupo de jugadores” que determinaron “que el equipo podría mejorar en descifrar las señas de los equipos contrarios y comunicarlas al bateador”.

Para Beltrán, las repercusiones resultaron en su despido como manager de los Mets antes de siquiera dirigir al equipo un solo día en uniforme. Pasó dos años fuera del béisbol antes de regresar como comentarista a tiempo parcial y, finalmente, como miembro de la gerencia de los Mets. En la actualidad, se mantiene como asistente especial del presidente de operaciones de béisbol, David Stearns.

Algunos votantes de la BBWAA castigaron a Beltrán por su implicación en el escándalo de Houston, aunque la mayoría finalmente estuvo dispuesta a pasar por alto su participación y enfocarse en su superlativa carrera de 20 temporadas en los diamantes.

Cuando Beltrán apareció por primera vez en la boleta del Salón de la Fama en el 2023, obtuvo apenas el 46.5% de los votos, algo notablemente bajo para un jugador de su calidad. Pero su apoyo aumentó significativamente en años recientes, con el 57.1% de los votos en el 2024 y el 70.3% el año pasado, antes de dar un salto final en su cuarto año en la boleta al 84.2%. Estadísticamente, Beltrán es un merecedor integrante del Salón de la Fama; su WAR total es más alto que el de más de una docena de jardineros centrales exaltados, incluyendo a Richie Ashburn y Larry Doby.

“Me siento honrado”, culminó Beltrán en enero. “Eso es lo que me viene a la mente. Me siento muy honrado cuando observo mi historia, cuando observo mis probabilidades como jugador latino proveniente de una familia humilde, y ahora de repente voy a tener una placa en Cooperstown junto a todos esos grandes peloteros. Sólo de estar cerca de ellos en el Salón de la Fama, no hay duda de que me llena de orgullo”.