Cartaya y Vargas, emocionados de jugar “en casa”

16 de julio de 2022

LOS ÁNGELES – La última vez que el Dodger Stadium fue sede del Juego de Estrellas fue en 1980. En otras palabras, el Juego de las Futuras Estrellas del 2022, programado para el sábado a las 7 p.m. ET, será el primero celebrado en esta ciudad, ya que dicho certamen—donde participan selectos prospectos de todos los niveles de liga menor—tuvo sus inicios en 1999.

En esta ocasión, los Dodgers contarán con dos promesas latinoamericanas en el evento, el receptor venezolano Diego Cartaya y el infielder cubano Miguel Vargas. Este dúo, acompañado por el también prospecto de Los Ángeles, el lanzador Bobby Miller, y bajo la dirección de un exDodger de lujo, Mike Scioscia, no ve la hora de jugar en el estadio donde pretenden estar de manera regular más temprano que tarde en los próximos años.

“La verdad, es una gran oportunidad, y más estando aquí en casa”, dijo Cartaya, prospecto número 1 de los Dodgers y el número 13 en la lista general de MLB Pipeline. “Jugar en el Dodger Stadium y jugar enfrente de nuestra fanaticada. De verdad, muy emocionado y una gran oportunidad”.

Cartaya, de 20 años de edad, ha hecho una exitosa transición de Clase-A a Clase-A Alta en la presente campaña. En 29 juegos en Clase-A Alta, lleva línea de .288/.423/.514 con cinco jonrones y 17 empujadas, parte de una temporada de .273/.413/.533 y 14 vuelacercas en un total de 62 choques. Detrás del plato, el tercer mejor cátcher en la lista de MLB Pipeline aún tiene algunos aspectos que mejorar, pero el camino luce claro para que el oriundo de Maracay se proyecte como el receptor del futuro de Los Ángeles—o una buena pieza de cambio, de seguir Will Smith en el puesto.

“Me siento feliz del trabajo que he estado realizando, y trato de no pensar tanto de que soy uno de los mejores, que soy uno de los prospectos más cotizados”, expresó Cartaya. “Sólo trato de salir a jugar y dar lo mejor de mí cada día. Ése es mi enfoque cada día.

“Ser más consistente a la hora de batear, a la hora de llamar juegos, mecánica. Son difíciles de acostumbrarse, porque son cosas nuevas que estamos intentando, pero son pequeñas cosas realmente”.

Se piensa que dentro de dos años, Cartaya estará preparado para las Mayores, de continuar progresando como lo ha hecho hasta ahora.

“Me quiero mantener saludable, terminar mi año”, expresó el careta sobre sus metas a corto plazo. “Dios sabrá en qué momento tengo que moverme de liga o llegar a Grandes Ligas. Sólo quiero seguir mejorando las cosas en que he venido trabajando y mantenerme saludable”.

De su parte, Vargas, de 22 años, es hijo del ex integrante de la selección nacional de Cuba, Lázaro Vargas. El quinto mejor prospecto de los Dodgers y el número 70 en la lista de MLB Pipeline se ve a las puertas de Grandes Ligas. En 85 choques con Triple-A Oklahoma City, el cubano batea .295/.385/.496 con 13 cuadrangulares, 64 empujadas y OPS de .881. Incluso, los Dodgers han puesto a Oklahoma City a probarlo un poco en los jardines, para aumentar una versatilidad que ya incluye experiencia en la tercera base, la segunda y la primera.

“Creo que mi trabajo es controlar lo que puedo controlar”, comentó Vargas acerca de sus próximos pasos. “Seguir yendo al terreno, hacer lo mejor que pueda. Cuando pase el momento, pasará, pero no me enfoco en ello todavía.

“Ése es el sueño mío. Desde que uno es niño, sueña con que ese momento llegue. Espero poder estar listo para hacer lo mejor que pueda. Creo que (debo) mantenerme consistente, que siempre ha sido mi meta principal. Poder controlar lo que puedo controlar y ser consistente con mi trabajo, en el cage (la jaula de bateo), en el terreno, en el gimnasio. Creo que esas cositas me han ayudado y quiero seguir manteniéndolas”.