TORONTO -- La última vez que Chris Bassitt lanzó en Toronto, tuvo al ruidoso público local de su lado cuando entró como relevista en el sexto inning del Juego 7 de la Serie Mundial contra los Dodgers en noviembre.
El ahora abridor de los Orioles regresó al montículo del Rogers Centre por primera vez desde aquella dolorosa derrota la noche del viernes, para abrir una serie de tres juegos contra los Azulejos, en una actuación que tuvo un ambiente muy diferente en medio de una reñida pelea por el Comodín de la Liga Americana.
El primer bateador de los Orioles, Dylan Beavers, comenzó la noche enviando el segundo lanzamiento del juego del abridor de los Azulejos, Max Scherzer, por encima de la cerca del jardín derecho para tomar una ventaja temprana de 1-0, y Bassitt permitió dos carreras en poco más de cinco innings para encaminarse a una convincente victoria por 7-4.
El batazo de Beavers fue una señal de lo que estaba por venir, ya que la ofensiva de los Orioles explotó con cinco carreras en el segundo inning gracias a seis hits consecutivos para abrir el episodio.
La avalancha ofensiva marcó el cuarto juego consecutivo en el que los Orioles han anotado al menos cinco carreras, una tendencia alentadora en el tramo final de la temporada mientras intentan alcanzar el último puesto del Comodín de la Liga Americana.
Para Bassitt, fue la segunda vez esta temporada que trabajó hasta el sexto inning contra su antiguo equipo. El 28 de mayo en Baltimore, permitió una carrera en seis innings en una derrota por 2-1.
El veterano salió de apuros en múltiples ocasiones, incluyendo una situación con las bases llenas y dos outs en la parte baja del tercer inning, para mantener a los Orioles con una cómoda ventaja que nunca cederían. Al finalizar su noche, había permitido seis hits, otorgado tres bases por bolas y ponchado a cinco.
La victoria mejora el récord de los Orioles a 72-76, con 14 juegos por disputar en la temporada regular.