
Cada jugador quiere retirarse estando todavía cerca del tope de su carrera, pero la realidad es que no muchos tienen esa suerte. Muchísimas estrellas siguieron jugando bastante después de eso, sólo para ver cómo la velocidad de sus pies, la coordinación manos-vista y el talento se diluían con el paso de los años.
Por eso es tan especial cuando una estrella logra conseguir ese último aire y revive por última vez sus mejores días.
Aquí los dejamos, entonces, con vistazo a 10 lanzadores que se despidieron por todo lo alto, dejando de un lado a figuras--bateadores o serpentineros--cuyas carreras se vieron cortadas por una tragedia (el puertorriqueño Roberto Clemente o el cubano José Fernández, entre otros) o porque fueron expulsados del béisbol (miembros de los “Medias Negras”, como “El Descalzo” Joe Jackson, Happy Felsch, Buck Weaver y Eddie Cicotte).
LANZADORES
Sandy Koufax, 1966
Koufax es el ejemplo ideal de un jugador que salió del béisbol en lo más alto – incluso más que Williams. El legendario zurdo lideró las Mayores en triunfos (27), efectividad (1.73; la mejor de su carrera), juegos completos (27), blanqueadas (cinco), innings lanzados (323) y ponches (317), ganando de manera unánime su tercer Premio Cy Young y ubicándose segundo en la votación para el premio a JMV. La derrota de Koufax en el Juego 2 de la Serie Mundial de 1966 ante Jim Palmer y los Orioles, en la que permitió tres carreras sucias producto de tres errores del patrullero central de los Dodgers, Willie Davis, fue la única mancha en una temporada de ensueño.
Pero Koufax sorprendió al béisbol en noviembre al anunciar su retiro, debido a una artritis severa en su brazo de lanzar. Koufax explicó que la decisión de renunciar a lo restante de su histórico salario así: “Si hay un hombre que tiene un brazo muerto y le dices que puede recuperarlo, pero que le costará mucho dinero, te dará hasta el último centavo que tenga”.
Mike Mussina, 2008
La última temporada de Mussina puede que haya sido la de mayor impacto en su camino hacia el Salón de la Fama. Mussina fue un lanzador brillante durante sus 17 años de carrera, terminando entre los cinco mejores en la votación para el Cy Young en cinco ocasiones, ganando seis Guantes de Oro y saliendo con la victoria en 250 encuentros, pero una temporada de 20 triunfos era lo que le faltaba. En su último año, Mussina se convirtió en el lanzador de mayor edad en tener una campaña de 20 lauros con 39 años, además de completar 200.1 tramos y liderar la Americana con 34 aperturas. Se convirtió en el primer lanzador en retirarse tras ganar 20 juegos en un año desde Koufax. Ingresó al Salón de la Fama en el 2019.
Curt Schilling, 2007
Schilling vació el tanque en su 20ma y última temporada en las Mayores. Lanzando bien pasados sus 40 años, Schilling tuvo efectividad de 3.87 (123 de ERA+; su mejor en cuatro años) con los Medias Rojas durante la temporada regular, antes de volver a brillar en los playoffs. Schilling lanzó siete tramos en blanco para sellar la barrida de Boston sobre los Angelinos en el Juego 3 de la SDLA y luego se recuperó de una difícil salida en el Juego 2 de la SCLA ante Cleveland para ganar el sexto choque – igualando el récord de más victorias en un duelo en el que su equipo se juega la vida, con cuatro. Una sólida apertura de una carrera permitida en el segundo encuentro de la Serie Mundial ante los Rockies ayudó a su equipo a levantar el trofeo, el tercero de la carrera de Schilling antes de colgar los ganchos.
Larry French, 1942
French fue un caballo de batalla durante sus mejores años con los Piratas y Cachorros, lanzando un screwball que le ayudó a promediar 15 victorias y 245 innings por temporada entre 1931 y 1940. Muchos pensaron que se había quedado sin gasolina al final de 1941, luego de tener 5-4 con 4.51 de efectividad. Los Cachorros lo pusieron en lista de waivers, pero haber aprendido a lanzar la bola de nudillos lo ayudó a resurgir al año siguiente con los Dodgers. French ganó sus primeras 10 decisiones y terminó la campaña con registro de 15-4 con 1.83 de porcentaje de carreras limpias. Ésa fue su última campaña antes de enlistarse para la Segunda Mundial, en el principio de una carrera de 27 años en la Marina de Guerra
John Tudor, 1990
Tudor regresó a los Cardenales tras un año y medio con los Dodgers y un tiempo apartado por una cirugía Tommy John y procedimientos en el hombro y la rodilla. La recta de Tudor no pasaba las 78-80 millas por hora, pero tuvo un gran comienzo de campaña, permitiendo sólo tres carreras en sus primeros 28 innings. Terminó con récord de 12-4, efectividad de 2.40 y WHIP de 1.03 a lo largo de 146.1 tramos de labor. Ganó el Premio al Regreso del Año en la Nacional y luego anunció su retiro.
