El 2026 ha sido un año desconcertante para la ofensiva de los Padres, que se ubica en el último lugar en Grandes Ligas con 379 carreras anotadas y un OPS de .672.
Esos números alarmantes quedaron en evidencia la noche del martes, cuando los Padres no tuvieron a un jugador de posición representándolos en el Clásico de Mitad de Temporada por primera vez desde el el 2019. Hay seis ex All-Stars en el lineup diario de San Diego, pero sólo uno (Ty France) tiene un OPS+ por encima del promedio de la liga, mientras que los otros cinco se combinan para una línea ofensiva de .228/.305/.360.
La ausencia de Manny Machado se sintió, dado que se trata de un siete veces All-Star y cuatro veces titular que había ganado selecciones en tres de las pasadas cinco campañas. El cañonero de 34 años actualmente tiene un porcentaje de embasarse de .290, un slugging de .418 y una tasa de ponches del 22.3%, la peor marca de su carrera en cada departamento.
Pero Machado comenzó a lucir más como él mismo en las semanas previas a la pausa del Juego de Estrellas. El 20 de junio, conectó un cuadrangular de tres carreras para tomar la ventaja en el Globe Life Field en extrainnings. Dos noches después, su jonrón solitario representó toda la ofensiva de ambos equipos en una victoria por 1-0 sobre los Bravos. Una noche después de eso, pegó el hit de oro contra el cerrador estelar de Atlanta, el cubano Raisel Iglesias.
Ese tramo de 96 horas ayudó a encender el bate de Machado.
Antes del 20 de junio (301 veces al bate): promedio de .174, 12 jonrones, OPS de .604
Desde el 20 de junio (89 VB): promedio de .307, 7 vuelacercas, OPS de 1.069
Machado tal vez no sea un All-Star en el 2026, pero si logra mantener ese nivel durante las próximas semanas, marcaría una gran diferencia en un conjunto de los Padres que no está seguro de si será comprador o vendedor en la Fecha Límite de Cambios por primera vez en esta década.
Aquí hay tres aspectos a seguir mientras Machado intenta prolongar su buen momento en la segunda mitad.
Cazando rectas
Machado ha tenido mejores resultados contra las rectas que frente a otros pitcheos durante toda la campaña, lo que podría explicar por qué los lanzadores le están tirando menos a medida que avanza el año. En lo que va de julio, los serpentineros le están ofreciendo envíos rápidos a un ritmo del 45.8%, lo que marcaría la marca más baja de cualquier mes en sus 15 años de carrera.

En lugar de dejar de buscar rectas, Machado parece estarlas cazando. Desde el 20 de junio, batea .450 y tiene slugging de .925 contra dichos envíos (la tercera mejor marca en las Grandes Ligas en ese lapso, mínimo 20 veces al bate), mientras que su tasa de swings en blanco ante los envíos rápidos disminuyó del 23.5% al 16.0%.
Ese enfoque centrado en las rectas viene con un costo, por supuesto. La tasa de swings en blanco de Machado ante pitcheos rompientes saltó del 29.5% al 43.9%. Además, gracias a las nuevas métricas de Statcast, podemos ver que su distancia promedio de fallo en los swings frente a envíos que no son rectas también aumentó de 4.8 pulgadas a 5.7 pulgadas.
Pero al menos por el momento, está funcionando. Machado está viendo menos rectas, pero está haciendo más daño contra las que le lanzan, incluso si eso significa fallar considerablemente en otros swings. Si los lanzadores se ajustan, especialmente temprano en los conteos (donde Machado ha brillado), será algo a tener en cuenta a medida que arranque la segunda mitad.
En el corazón de la zona
Machado está volviendo a hacer pagar a los lanzadores con los tiros sobre el plato.
Antes del 20 de junio, Machado tenía un slugging de apenas .394 en pitcheos en el corazón de la zona, según la clasificación de Statcast. Desde el 20 de junio, tiene SLG de 1.258 en esos envíos, ubicándose como el segundo mejor de las Mayores (mínimo 20 VB) detrás del dominicano Luis García Jr. de los Nacionales.
Este cambio se puede rastrear en parte al ángulo de salida de Machado, que se ubicaba en 11 grados hace unas semanas (por debajo del promedio de su carrera de 14), pero subió a 13 para el receso del Juego de Estrellas. Desde entonces, la tasa de rodados del dominicano en envíos por el corazón de la zona ha caído del 40.5% al 14.3%.

Colectivamente, los Padres han registrado la segunda mayor cantidad de rodados en el béisbol este año, superados únicamente por los Cerveceros. Machado ya es el líder del club con 19 bambinazos, pero si logra elevar la bola con más frecuencia, podría proporcionar un impulso muy necesario para toda la ofensiva de San Diego.
Bases limpias
A pesar de sus problemas ofensivos, los Padres se ubican sorpresivamente en la mitad superior de la liga en OBP y SLG con corredores en posición de anotar. Es cuando las bases están vacías que han tenido dificultades para generar peligro, con un OPS de .637 que los coloca en el último lugar de las Grandes Ligas por un amplio margen.
Durante su reciente racha ofensiva, Machado ha brillado en estas situaciones, exhibiendo un OBP de .447 con las bases limpias desde el 20 de junio en comparación a un OBP de .244 antes de esa fecha. Le ha ido especialmente bien con las almohadillas desocupadas y sin outs, embasándose en 11 de 20 visitas al plato de ese tipo.
Los Padres no han tenido tantos problemas para remolcar corredores como los han tenido para embasarse. Si Machado continúa respondiendo en los momentos en que la ofensiva está estancada, podría ayudar a darle vida al equipo en compromisos que San Diego habría perdido durante la primera mitad.