¿Cuánto afecta el viento un partido? Este análisis lo mide bien

7 de febrero de 2025

No recuerdas a Stu Miller, pero deberías. En 1961, mientras lanzaba en el Juego de Estrellas en su propio estadio, el Candlestick Park de San Francisco, el derecho de los Gigantes fue golpeado por una ráfaga de viento tan fuerte que, según cuenta la historia, lo sacó del montículo mientras le hacía un lanzamiento a Rocky Colavito. Con los años, la anécdota ha adquirido tintes de leyenda: Miller completó el pitcheo y consiguió que Colavito hiciera swing y fallara, aunque el movimiento fue correctamente sentenciado como un balk. Pero hay una razón por la que este relato sigue vigente.

El béisbol, como deporte que se juega (mayoritariamente) al aire libre, siempre ha tenido al ambiente como un personaje principal, ya sea por la lluvia, la nieve, el calor, el sol, los relámpagos, la altitud, los insectos, distintos insectos o, como en este caso, el viento.

El viento puede tener un impacto considerable en una pelota bateada por el aire. Siempre lo hemos sabido a simple vista. Cualquiera que haya estado en el estadio y haya visto cómo un inofensivo elevado se convierte en un jonrón que cambia el juego (o viceversa) ha sido testigo de su efecto.

Durante mucho tiempo, hemos contado con estimaciones científicas para calcular su impacto. Pero ahora, en las últimas dos temporadas de Major League Baseball, la tecnología de Weather Applied Metrics, o Métricas Aplicadas al Clima, ha sido parte de Statcast, lo que ha permitido medir el viento en tiempo real dentro de los estadios, no sólo antes del partido desde una estación cercana, como era el estándar durante décadas.

Si el viento puede mover (parcialmente) a un lanzador del montículo, también puede mover una pelota de béisbol. Veamos los ejemplos de las campañas del 2023 y del 2024 en los que esto ocurrió con mayor impacto.

Como escribió una vez el físico especializado en béisbol, el doctor Alan Nathan, añadir apenas cinco millas por hora de viento a favor de una pelota puede aumentar su recorrido en casi 19 pies. Por eso, cuando analizamos el año pasado el famoso jonrón del “asiento rojo” de Ted Williams en el Fenway Park, determinamos que la distancia aceptada de 502 pies probablemente le restaba 25 pies, ya que ocurrió en un día tan ventoso que algunos barcos volcaron y los hospitales perdieron energía eléctrica.

También por eso, el viento apareció como un factor en un estudio reciente sobre por qué es tan difícil batear en el T-Mobile Park de Seattle; no sólo evita que los batazos salgan del parque, sino que también afecta el movimiento de los lanzamientos camino al plato.

The average distance on this exit velo/launch angle combo is 431 feet, yet it's common to see dozens of feet in either direction, often due to wind or environmental factors.
The average distance on this exit velo/launch angle combo is 431 feet, yet it's common to see dozens of feet in either direction, often due to wind or environmental factors.

Es la razón por la que el cuadrangular más largo en la historia de Statcast es de 505 pies y pertenece a un nombre inesperado: el dominicano y exjugador de los Rangers, Nomar Mazara. El día que lo conectó, las pantallas de protección contra el viento en el antiguo estadio de Texas habían sido dañadas por una tormenta. Es parte de la razón por la que, como ha demostrado Tom Tango de MLB, no se puede determinar la distancia de un batazo solamente con la combinación de velocidad de salida y ángulo de despegue, ya que factores externos pueden sumar o restar hasta 50 pies en cualquier dirección. No siempre es sólo el viento, pero casi siempre tiene mucho que ver, como se puede ver aquí.

La distancia promedio para esta combinación de velocidad de salida y ángulo de despegue es de 431 pies, pero es común ver variaciones de decenas de pies en cualquier dirección, a menudo debido al viento o a factores ambientales.

Entonces, ¿qué ha sucedido realmente en las Mayores en las últimas dos campañas con respecto al viento?

Para empezar, casi 2,000 batazos han sido desviados por el viento más de 10 pies en cualquier dirección. Más de 600 han sido empujados más de 25 pies. Si el béisbol es un juego de pulgadas, eso representa muchas pulgadas.

Wrigley has the most wind-affected balls (25 feet or more), and it's really not even close.
Wrigley has the most wind-affected balls (25 feet or more), and it's really not even close.

Si inmediatamente pensaste: “Apuesto a que esto tiene que ver con el Wrigley Field”, bueno… esto tiene que ver con el Wrigley Field. Más del 40% de esos batazos fuertemente impactados por el viento — aquellos desviados por 25 pies o más — ocurrieron en la casa de los Cachorros. Fiel a su fama de ser un estadio diferente según el estado de ánimo del viento, Wrigley tuvo la mayor cantidad de pelotas bateadas con al menos 25 pies añadidos por la brisa, así como la mayor cantidad con al menos 25 pies reducidos por el viento.

En el 2023, Jarred Kelenic, entonces jardinero de los Marineros, conectó un batazo de 482 pies hasta las gradas del Wrigley que no sólo tuvo 47 pies extra de asistencia de la brisa, sino que dejó atónitos a los narradores de los Cachorros, que jamás habían visto un batazo llegar hasta allí. (“Jugué con [Sammy] Sosa durante algunos años”, dijo el entonces manager de Seattle y exreceptor de los Cachorros, Scott Servais. “Nunca lo vi llegar a ese nivel en el jardín central”).

Aun así, el Wrigley no fue el estadio donde el viento creó más jonrones. Es decir, donde más batazos que normalmente habrían quedado en el terreno terminaron pasando sobre la cerca. Con 13, fue el quinto en la lista, mientras que el Citi Field de Nueva York lideró ese listado con 28. Tampoco fue el que más bambinazos evitó: Los 56 cuadrangulares prevenidos en Chicago fueron superados por los 67 de Kansas City.

Pero basta de datos, ¿verdad? Viniste para ver cuáles fueron los batazos más afectados por una corriente de aire. Hagamos exactamente eso. Excepto que…

La pelota más afectada por el viento en 2023-24 fue…

… un elevado que simplemente se convirtió en otro tipo de elevado. Vaya.

En agosto pasado, Patrick Wisdom conectó una pelota con mucha fuerza (103.1 millas por hora), con un ángulo de despegue muy alto (53 grados) y en un día extremadamente ventoso (ráfagas de hasta 22 mph en el momento del contacto). Dado que el viento puede variar mucho según la altitud, el hecho de que Wisdom elevara tanto su batazo hizo que el viento interviniera con fuerza, restándole 111 pies de distancia y obligando a los defensores de Toronto a moverse más de 50 pies lateralmente para ajustarse.

Eso es divertido. Y Wisdom pareció pensarlo también.

Pero hay muchas jugadas como ésta: Basta con ver al puertorriqueño José Miranda conectando un elevado dentro del cuadro en el Fenway, sólo para que el viento lo empujara 68 pies, lo suficiente como para que el segunda base no pudiera atraparlo y terminara lanzando a la intermedia para hacer un out forzado en una jugada de selección.

Aunque estas jugadas son entretenidas, hoy nos interesan los jonrones. Jonrones creados. Jonrones evitados.

Con eso en mente, veamos solamente los batazos en los que el viento cambió la respuesta a la pregunta: “¿habría sido cuadrangular?”

Y en cuanto a Wisdom, quien le da a la bola con mucha fuerza y con ángulos muy altos… lo volveremos a ver.

Los vuelacercas más notables evitados por el viento

1. Enrique Hernández (-82 pies): 3 de junio del 2023

Si 82 pies parecen una cantidad enorme, bueno, suponemos que la lluvia en el lente de la cámara ayudará a que la vista coincida con los datos. En el momento del lanzamiento, el viento tenía ráfagas de 27 mph.

2. Patrick Wisdom (-62 pies): 15 de junio del 2024

Prometimos que Wisdom aparecería de nuevo. Èste fue particularmente cruel, porque conectó la bola a 111 mph y, con los Cachorros perdiendo 1-0 en la octava entrada con un corredor en primera, este batazo los habría puesto al frente. En su lugar, terminaron perdiendo 3-0.

Esta vez, no estaba tan entretenido.

3. Ceddanne Rafaela (-58 pies): 20 de septiembre del 2024

“Ese lo frenó el viento”, se señaló correctamente durante la transmisión de Boston. Un doble es bueno. Un cuadranglar habría sido mejor. Con el partido empatado en ese momento, Boston terminó perdiendo 4-2.

4. Shohei Ohtani (-57 pies): 5 de abril del 2024

De vuelta al Wrigley, y como el de Wisdom, éste habría cambiado el rumbo del partido, o al menos lo habría empatado.

5. Juan Soto (-53 pies): 12 de abril del 2023

Hablando de batazos que pudieron cambiar un juego: Los Padres estaban abajo por dos carreras con dos hombres en base. Aunque éste no parezca gran cosa, así funciona a veces, especialmente cuando la pelota se eleva en un aire turbulento. En ese momento, el viento tenía ráfagas de 19 mph en el futuro hogar del dominicano Soto, el Citi Field. (Éste en realidad es un empate triple, ya que Michael Toglia y Michael Busch también perdieron cuadrangulares por 53 pies debido al viento).

Los jonrones más favorecidos por el viento

Hubo menos cuadrangulares creados por el viento (alrededor de 200) que evitados, pero aun así, sigue siendo una gran cantidad de elevados que terminaron sobre la cerca.

1. Tommy Pham (+56 pies): 4 de junio del 2023

Pham conectó este batazo con fuerza, con 106.3 mph de velocidad de salida. No fue precisamente un jonrón “barato”. Pero, claro, ayuda tener el viento soplando a 29 mph.

2. Max Muncy (+45 pies): 21 de abril del 2023

El Wrigley, como ya debería estar claro, puede quitar cuadrangulares. Pero también puede darlos. “Fue un elevado de rutina”, dijo el comentarista de los Dodgers, Orel Hershiser, señalando que la altura del batazo le permitió alcanzar la corriente de aire por encima del techo del estadio. Es un buen recordatorio de que el viento puede comportarse de manera muy distinta en diferentes elevaciones dentro del mismo parque.

3. Brandon Belt (+38 pies): 4 de junio del 2023

Belt, en el mismo juego que Pham, conectó un batazo que llegó cerca de la icónica manzana del jardín central. Recuerden este partido.

4. Francisco Álvarez (+32 pies): 29 de julio del 2023

Así es: A pesar de la merecida fama del Citi Field como un estadio favorable para los lanzadores, su comportamiento puede parecerse al del Wrigley, dependiendo de la dirección del viento en un día determinado.

5. Pete Alonso (+31 pies): 4 de junio del 2023

Cuando superas la cerca por unos pocos centímetros, cualquier impulso extra del viento puede marcar la diferencia.

Ahora bien…

Si notaste que tres de los cinco vuelacercas ocurrieron en el mismo partido, tienes razón, lo que significa que el encuentro entre los Azulejos y los Mets del 4 de junio del 2023 se lleva la corona no oficial de…

El juego más afectado por el viento entre el 2023 y el 2024

El boxscore indica que los Azulejos vencieron a los Mets 6-4 en Nueva York el 4 de junio del 2023, completando una barrida de tres juegos. También señala que el clima era de “cinco mph, viento entrando desde el LF”, lo que parece lo opuesto a un día ventoso. Sin embargo, hubo 11 batazos afectados por al menos 10 pies y seis que fueron empujados por 25 pies o más.

Entonces, ¿qué pasó aquí? Pues, el viento no es constante.

Como se puede ver en los datos horarios del viento en Flushing, en general fue un día tranquilo… excepto cuando no lo fue. Justo alrededor del primer lanzamiento, a la 1:40 p.m., el viento aumentó y se mantuvo con ráfagas de 25-30 mph durante el resto del partido, disminuyendo a medida que los Azulejos completaban la barrida.

The wind and temperature on June 4, 2023, each peaked during the Mets game.
The wind and temperature on June 4, 2023, each peaked during the Mets game.

No sólo afectó a varios batazos — por ejemplo, el dominicano Vladimir Guerrero Jr. ganó 23 pies extra de distancia con una línea al jardín izquierdo — sino que también influyó en los lanzadores. El abridor de los Mets, Kodai Senga, promedia siete pulgadas de movimiento lateral hacia el brazo con su temida recta de tenedor, pero ese día registró 10.6 pulgadas, la mayor cantidad en cualquier apertura de su carrera.

El bateador más beneficiado

Docenas de jugadores consiguieron un jonrón extra, gracias al viento. Un pequeño grupo logró dos. Pero un solo bateador consiguió tres. Como era de esperarse, la ciudad que llama hogar es la notoriamente impredecible en términos de clima… San Diego. En tres ocasiones durante las últimas dos temporadas, Xander Bogaerts encontró la última ráfaga de viento que necesitaba para que la pelota pasara la cerca, y las tres fueron en el sur de California.

El bateador más perjudicado

J.D. Martínez conectó 49 bambinazos en las últimas dos campañas. ¿Creerías que pudieron haber sido 59? La brisa le costó 10 cuadrangulares más. En su caso, no se trata de un estadio particularmente difícil, ya que jugó con los Dodgers en el 2023 y con los Mets en el 2024, y esos 10 jonrones perdidos ocurrieron en seis parques diferentes. Podría ser mala suerte… o podría deberse a su famoso enfoque de bateo hacia la banda contraria.

Mención (¿des?) honorífica

MJ Meléndez (8 jonrones perdidos), Cal Raleigh (7), Bryce Harper (7), Salvador Pérez (6), Vinnie Pasquantino (6), Anthony Volpe (6) y Ty France (6).

Los momentos más importantes afectados por el viento

Hemos mencionado varias veces que, sin el viento, algunos resultados podrían haber cambiado por completo un partido. Pero, ¿cuál fue el giro más grande provocado por una o varias ráfagas de brisa?

Veámoslo de dos maneras. Primero, para encontrar la oportunidad más importante en la que el viento afectó un batazo por 25 pies o más, usamos el “Leverage Index”, una métrica que toma en cuenta el contexto del momento —marcador, entrada, outs, corredores en base — y mide su importancia. Un Leverage Index de 1 es el promedio.

El momento más alto en esta categoría, con un Leverage Index de 5.9 —casi seis veces más importante que un turno promedio— ocurrió en el Wrigley Field en mayo pasado. Con dos outs y un corredor en base en la parte baja de la novena -- y los Cachorros perdiendo por 5-4 -- Cody Bellinger se paró en el plato y le conectó una recta del puertorriqueño Alexis Díaz a 107 mph para lo que parecía ser jonrón.

Excepto que… no lo fue. La pelota tomó altura. Un viento de 17 mph la frenó, quitándole 40 pies de distancia. Los Cachorros perdieron el encuentro.

Como los Rojos ya estaban ganando y terminaron llevándose la victoria, esto no cambió demasiado la “Probabilidad de Victoria”. Pero la oportunidad de hacerlo fue enorme.

Ahora, cambiemos la pregunta de “¿Cuál fue la mayor oportunidad?” a “¿Cuál fue el mayor impacto?” Y bueno… ya sabes dónde ocurrió, ¿verdad?

En junio pasado, los Gigantes perdían por 6-4 en la novena entrada con dos corredores en base y un out. Su Probabilidad de Victoria era de apenas un 16%, lo que nos recuerda que un 16% no es un 0%, porque a veces el viento aparece en el momento justo y le permite al venezolano Thairo Estrada hacer esto. Mira cómo los aficionados de los Cachorros detrás del plato casi no reaccionan, presumiendo que era un elevado al jardín izquierdo. Lo era… hasta que dejó de serlo.

Entonces, la próxima vez que veas a los Cachorros ondear la bandera con la “W” en Wrigley, recuerda que no siempre se trata de una victoria. También puede ser un guiño al viento (¡wind!).

Clay Nunnally, de MLB.com, colaboró en la recopilación de datos sobre el viento