MILWAUKEE – Jackson Chourio ya es una figura histórica de los Cerveceros. Con apenas 22 años, el venezolano necesitó de sólo 16 juegos de postemporada para colocarse como líder en jonrones (5) y empujadas (17) en la historia de la organización.
Sin embargo, es ahora cuando el oriundo de Maracaibo se siente en su mejor nivel, de cara al primer juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional ante los Dodgers.
“Creo que tengo un poquito más de experiencia y estoy un poco más fuerte”, contestó cuando se le preguntó sobre la principal diferencia en su juego con respecto a la serie del año pasado ante Los Ángeles, que terminó en barrida de los Dodgers. “Para ponerlo simple, tenemos mejor ofensiva y mejor pitcheo. Ciertamente estamos listos para competir”.
Quizás en lo primero es en donde está la respuesta principal. Sí, Chourio es un mejor jugador que hace un año. Es el progreso natural para un jugador de 22 años. Sin embargo, la experiencia no sólo llega con el tiempo, sino con los hechos vividos, y en cuestión de meses, Chourio ha tenido mucho de eso.
Poco después de finalizar la temporada del 2025, Chourio se reportó al club de sus amores, las Águilas del Zulia, para jugar en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional.
Fue la quinta temporada distinta que el cañonero se uniforma con las Águilas, y aunque sólo fueron siete juegos en esa última oportunidad, sumó experiencia a ese perfil en desarrollo que está consolidando a uno de los jugadores más completos de la actualidad.
“Creo que la experiencia de poder jugar para Zulia allá en Venezuela, sólo me ayudó”, señaló. “Siempre dije que, si alguna vez tengo la oportunidad de ir allá y jugar, lo voy a hacer. Simplemente la confianza que le pudo dar a mi juego y, de nuevo, la experiencia que me pudo dar fue tremenda”.
Y después vino el plato fuerte: El Clásico Mundial de Béisbol.
Chourio fue parte de la escuadra venezolana que se coronó en el torneo, participando en cinco juegos a pesar de hacerlo con una fractura en la mano, que lo obligó a perderse las primeras semanas de temporada con los Cerveceros. De hecho, el patrullero admite ver similitudes entre esa selección y este conjunto de Milwaukee.
“La forma en que podemos jugar a la defensa. El pitcheo es excelente, y ambos equipos supieron hacer las pequeñas cosas que se necesitan para ganar”, explicó. “Creo que con Venezuela tuve el placer de jugar con un montón de grandes estrellas del juego, pero de igual forma aquí, poder jugar con muchachos como [William] Contreras, [Christian] Yelich, sólo por nombrar algunos, creo que eso ayuda. De nuevo, creo que ambos equipos tienen una gran química que nos ha ayudado a tener éxito”.
Entonces, sí, Chourio es un jugador muy diferente al de hace un año. Ante la duda, ver lo hecho en estos playoffs. Sólo tres hits conectó ante los Padres, pero vaya tres imparables.
Todos sirvieron para definir partidos: un jonrón de 420 pies y 113.3 millas por hora –el batazo de hit conectado con más fuerza en lo que va de postemporada– para empatar el Juego 1 de la Serie Divisional. Un sencillo de oro épico ante Mason Miller en el segundo encuentro y un imparable para irse arriba en el Juego 4, para un total de seis empujadas; la misma cantidad que todo el resto de su equipo combinado.
“Me llena de orgullo”, dijo sobre lo que ha hecho. “Cuando se trata de la postemporada, me gusta jugar con la adrenalina que trae el juego cuando no tienes más remedio que ganar... Por alguna razón, siempre me ha gustado jugar con esa presión”.
Los Cerveceros son un equipo que depende del colectivo. Es su esencia. Lo que los ha llevado a sumar el mejor récord de las Grandes Ligas en las últimas dos campañas. Pero las estrellas suelen ganar campeonatos, y mientras el club busca el primer título en su historia, hay una figura en ascenso que podría llevarlos hasta lo más alto.
Milwaukee se siente en una mejor posición que el año pasado, pero puede que no haya una mayor razón que Jackson Chourio.
