¿Cómo le irá a Luis Arráez en la agencia libre? Es un caso especial

22 de noviembre de 2025

Este invierno presenta el que podría ser el caso más debatido que hemos visto en años con un agente libre.

Estamos hablando del venezolano , quien es considerado “el mejor bateador de contacto en la actualidad” o “un jugador por debajo del promedio”, con muy poco término medio. Podrías pensar que es una superestrella. O podrías pensar que no vale un puesto en el roster. Es sorprendentemente fácil argumentar cualquiera de las dos posturas.

Sin embargo, la verdad, como siempre, está en algún punto intermedio. ¿Pero dónde, exactamente? ¿Cuántos equipos podrían estar interesados en este, digamos, muy particular conjunto de habilidades, y en cuáles equipos podrían encajar Arráez? Ahora que llega a la agencia libre por primera vez, finalmente podremos ver cómo valoran los 30 equipos a este tipo de jugador.

Arráez, quien cumplirá 29 años en abril, acaba de establecer mínimos de su carrera en promedio de bateo (.292) y OPS+ (99, apenas por debajo del promedio de la liga). Sin embargo, al mismo tiempo, lo hizo mientras registraba una tasa de ponches de apenas el 3.5%, que es simplemente la más baja que alguien haya tenido en una temporada completa desde el 2.6% de Tony Gwynn en 1995. Es un número aún más impresionante dado el contexto del aumento de los ponches en el juego de hoy, por lo que si se retrocediera hasta a 1947, cuando se rompió la barrera racial, y se observara la tasa de ponches de cada jugador en comparación con el promedio de la liga de esa temporada, es la segunda mejor marca de cualquier jugador calificado, apenas detrás de la de Nellie Fox en 1958, cuando se ponchó 11 veces en 698 visitas al plato. (Sobra decir que era un deporte completamente diferente.)

Ocurre casi lo mismo si se observan los números de por vida, y es aquí donde realmente surgirán las comparaciones con Gwynn. (Y no solo porque Arráez jugó para el equipo del “Sr. Padre” en el 2025.) De nuevo, al comparar con el promedio de la época, por razones contextuales, hay algunas cosas en común. Mirando de nuevo desde el inicio de la era de la integración en 1947...

  • Tasa de ponches: Arráez (cuarto) y Gwynn (quinto) tienen dos de las cinco tasas de ponches de carrera más bajas, ajustadas por era. Son casi idénticas entre sí. Cuando escuchas que se usa a Gwynn como un comparable de Arráez tan a menudo, esta es la razón.
  • Promedio de bateo: Arráez y Gwynn están empatados en los mejores promedios de bateo de la historia, en comparación con sus eras, por delante de Ted Williams, el panameño Rod Carew, Wade Boggs y Stan Musial. Obviamente, esos son nombres increíbles. Si todavía priorizas el promedio como la estadística de bateo más importante, esto es a lo que estás apuntando.

Si quieres decir que Arráez es uno de los más grandes bateadores de contacto en la historia del deporte, los datos te respaldarían.

Si crees que es aún más impresionante que eso dado el aumento del movimiento y la velocidad de los pitcheos, y los distintos ángulos de brazo, tampoco sería tan difícil argumentar ese caso. Arráez, por ejemplo, vio a 269 lanzadores diferentes este año, mientras que Gwynn vio a 138 en 1987, su mejor temporada, y Williams solo a 74 en 1941. La habilidad de Arráez para batear para promedio es una destreza verdaderamente élite y diferenciadora, una que casi nadie tiene. Podría ser (y es) un “jugador de una sola herramienta”, pero claro que es fácilmente la más importante de las cinco herramientas.

Pero también: Hay mucho más en batear que “solo hacer contacto”, como exploramos con la racha de los Azulejos, que pasaron de una ofensiva de mucho contacto, pero que anotó pocas carreras en el 2024, a una ofensiva de mucho contacto Y de alta producción en el 2025, porque lograron agregar velocidad de swing y poder sin sacrificar las habilidades de hacer contacto. El equipo que casi se ponchó tan poco como Toronto, los Reales, también terminó 26to en carreras anotadas.

Hay otras partes del juego que importan, y es aquí donde las comparaciones con Gwynn comienzan a desmoronarse.

Gwynn, aunque tenía 28 años, había robado 181 bases, o 150 más que Arráez. Ya había ganado los dos primeros de sus cinco Guantes de Oro, mientras que Arráez es calificado rutinariamente como uno de los defensores más débiles en el juego. En sus respectivas temporadas de 27 y 28 años, Gwynn estuvo 20% por encima del promedio en bases por bolas, mientras que Arráez estuvo 50% por debajo del promedio; Gwynn tuvo un slugging 16% mejor que el promedio, mientras que el de Arráez está por debajo de la media. El resultado final es que en esos dos años, Gwynn tuvo un WAR de 10.5, que es nivel de All-Star, mientras que Arráez ha tenido un WAR de 2.0, que está por debajo del promedio.

Todo esto demuestra que los equipos mirarán el paquete total, y no solo “¿haces contacto?”, porque estamos hablando de jugadores de béisbol, no de “evitadores de ponches”. Otra forma de decirlo es que durante las últimas dos campañas, el wRC+ de 107 y el WAR de 2.0 de Arráez lo hacen comparable a estos jugadores:

  • Nolan Schanuel: wRC+ de 107, WAR de 2.1
  • Lars Nootbaar, wRC+ de 103, WAR de 2.5
  • JJ Bleday, wRC+ de 110, WAR de 3.1

Son jugadores útiles, sin duda, pero no necesariamente peloteros que los equipos de primera línea van a buscar y a los que les darán contratos a largo plazo. (De hecho, Bleday acaba de ser designado para asignación por los Atléticos.) Después de todo, si los clubes pusieran un alto valor en ganar títulos de bateo, como lo hizo Arráez tres años seguidos, probablemente no estaría en camino a su cuarto conjunto en cinco temporadas.

Parte de ello es que Arráez simplemente no tuvo su mejor año en el 2025, pero parte, argumentaríamos, es que San Diego no utilizó a Arráez de manera óptima. El puesto Nro. 2 ha llegado a considerarse como la posición de la alineación donde reside tu mejor o casi mejor bateador, ya que el arquetipo de toletero de mucho contacto detrás de un primer bate veloz se ha quedado bien en el pasado. En el segundo turno es donde encontrarás a Aaron Judge, Bobby Witt Jr. y los dominicanos Juan Soto y Rafael Devers, entre otros. Ahí es donde Arráez jugó la mayoría de las veces, también, obteniendo la cuarta mayor cantidad de visitas al plato que cualquier bateador en el segundo turno del orden.

Entre los segundos bates de los 30 equipos, los Padres terminaron...

  • Primeros en tasa de ponches, por mucho
  • ... pero...
  • Empatados en el último lugar en carreras anotadas
  • Penúltimos en carreras impulsadas (CI)
  • Cuartos de abajo hacia arriba en OBP
  • Terceros de abajo hacia arriba en SLG

... lo cual es problemático. No es un uso ideal de posiblemente la posición más importante de la alineación. Principalmente, no preparó a Arráez para tener éxito basándose en su conjunto de habilidades, porque un bate de poco poder que no se embasa tan a menudo simplemente no debería estar bateando segundo o abriendo la alineación, como lo hizo otras 11 veces adicionales.

Como Ben Clemens de FanGraphs señaló el otoño pasado, una gran parte del problema con “un hit es mejor que una base por bolas” es que realmente no lo es, cuando no hay nadie en base, y el 56% de las visitas al plato de Arráez este año llegaron con las bases vacías. En lugar de batear en los dos primeros puestos, teniendo más visitas al home que casi todos, estaría mejor ubicado bateando tercero, después de que un par de mejores bateadores hagan más probable que tenga a alguien en circulación para mover, o mucho más abajo en la alineación, donde en primer lugar llegaría al plato menos veces.

Aun así, habrá interés, porque hay potencial para volver a ver al bateador que vimos en 2022 y 2023, y porque hay algunas situaciones a finales de los juegos contra relevistas de gran velocidad donde simplemente hacer contacto podría aportar valor adicional, asumiendo al menos una recuperación en su tasa de batazos fuertes, que cayó de “baja, pero ese no es el punto” en el pasado a “insosteniblemente pobre” en el 2025.

¿Dónde, entonces? ¿Quién encaja mejor con este conjunto de habilidades tan exacto?

Rockies

OK, escúchenos aquí. Si hay algún lugar donde simplemente poder darle a la pelota realmente importa, es en el Coors Field. A pesar de su reputación como un paraíso de jonrones, es principalmente un lugar que aumenta la cantidad de hits, debido a lo enorme que es el outfield y lo mal que se mueven los lanzamientos. (Aumentó el promedio de bateo en un 13% durante los últimos tres años, fácilmente el más alto de cualquier parque. El año pasado, los Rockies batearon .270 en casa y .203 en la carretera.)

Debido a las dificultades para ajustarse a la forma diferente en que se mueve la pelota al nivel del mar versus la altitud, los Rockies también tuvieron la tasa de ponches en la carretera más alta de cualquier equipo, algo que un rey del contacto como Arráez podría ayudar a mejorar. Sus problemas fueron particularmente agudos en la primera base y como bateador designado, donde tuvieron la tasa de ponches más alta (por mucho) y el OPS más bajo (también por mucho) de cualquier club. Si Arráez tiene una habilidad muy particular, los Rockies tienen una necesidad muy particular. (OK, muchas necesidades.) Increíblemente, en 53 visitas al plato de por vida en Coors Field, Arráez no se ha ponchado ni una sola vez. Quizás eso diga algo sobre el pitcheo de Colorado. Pero sigue siendo asombroso.

Ningún club tiene actualmente una situación más débil en la primera base. Cuanto más pensamos en esta, más nos gusta.

Angelinos

Esta alineación es la actual líder de MLB en cantidad de ponches, y realmente es más que eso, porque la tasa de ponches del 27.1% del año pasado es la marca más alta de cualquier equipo en la historia del béisbol durante una temporada completa.

“Necesitamos mejorar a la hora de hacer contacto, no es un secreto”, dijo el gerente general Perry Minasian a principios de este otoño, y ciertamente lo necesitan, y también indicó que su enfoque estaría en encontrar un bateador zurdo. Hay mucho humo aquí.

Sin embargo, no es tan obvio como simplemente firmar a Arráez, porque tienen un primera base zurdo similar en Schanuel, y el puesto del designado podría estar reservado para el cubano Jorge Soler y Mike Trout. El joven segunda base Christian Moore no aseguró exactamente su puesto en el 2025, pero tampoco van a olvidarse de la octava selección general del Draft de 2024. Arráez parece encajar perfectamente en este equipo; es un poco más complicado meterlo en el roster.

Rojos

La combinación de 1B/2B/BD de Cincinnati tuvo la cuarta tasa de ponches más alta del béisbol, y con un montón de bates derechos en ese grupo (Spencer Steer, Matt McClain, Sal Stewart), hay espacio para un zurdo allí. Obviamente no firmas a Arráez porque quieres poder, pero es difícil ignorar la parte de “frecuencia de contacto” de lo que dijo el presidente de operaciones de béisbol, Nick Krall, el mes pasado.

“Obviamente [con] haciendo contacto con más frecuencia, podrás batear jonrones en este estadio. Eso es algo que tenemos que mejorar en general”, explicó Krall.

Arráez seguramente haría eso. El mayor problema aquí es que Cincinnati también quiere mejorar su defensa, algo en lo que Arráez no ayudaría tanto.

Marlins

Arráez pasó todo el 2023 y parte del 2024 con los Marlins, y él y su familia todavía viven en Miami, por lo que podría haber un atractivo adicional por su parte. Cómo encaja en el punto estrictamente beisbolero es menos claro, porque Miami acaba de registrar la cuarta tasa de ponches más baja de MLB, junto con la cuarta menor cantidad de cuadrangulares, por lo que hasta cierto punto se siente que tienen cubierta la parte de “mucho contacto, poco poder”. Por otro lado, tienen un puesto completamente abierto en la primera base, que FanGraphs clasifica actualmente como el 29no mejor. Podríamos verlo.

Marineros

El T-Mobile Park genera ponches. Cuando piensas en cómo un estadio puede afectar la ofensiva, tiendes a pensar en “si la pelota viaja bien”, pero en Seattle, el tema es que simplemente es más difícil hacer contacto. Profundizamos en el porqué de todo eso el año pasado, pero siguió siendo cierto en el 2025; los Marineros fueron un equipo de contacto promedio de la liga en la carretera, pero tuvieron la segunda tasa de ponches más alta en casa. Esto sucede, de manera confiable, todos los años. Quizás, entonces, traer a un bateador como Arráez sería un buen antídoto. El regreso del primera base zurdo Josh Naylor hace que esto sea algo menos probable, pero todavía hay huecos en la segunda base y como BD.

Padres

Regresar a San Diego en realidad no parece algo obvio, dado que una alineación de poco poder acaba de pasar una temporada teniendo problemas para anotar carreras, y porque Jake Cronenworth y Gavin Sheets le dan al club otras opciones zurdas en la primera base y como BD. Pero, el gerente general AJ Preller indicó que tenía interés en explorar una reunión con Arráez, así que van a la lista.

Yankees

En realidad no cuadra mucho esto, pero los mencionamos aquí de todos modos porque parece que esta será una narrativa este invierno después de la forma en que los Azulejos dominaron a los Yankees, que están llenos de cañoneros que se ponchan mucho. Aparte de que no encaja realmente con su estilo de todos modos, no hay un puesto como 1B/2B/BD zurdo en un equipo con Ben Rice, Jazz Chisholm Jr. y Giancarlo Stanton, particularmente si Cody Bellinger también regresa.