Cómo terminó la carrera de Babe Ruth

6 de enero de 2021

ATLANTA – Dieciséis años después de haber sido vendido a los Yankees debido a que el propietario de los Medias Rojas atravesaba por problemas económicos, Babe Ruth regresó a Boston para ayudar a un dueño de los Bravos que necesitaba dinero.

La mayoría de los fanáticos del béisbol conoce la desafortunada decisión que Harry Frazee tomó al vender a Ruth a los Yankees tras la temporada de 1919. Algunos incluso recuerdan a Ruth terminando su carrera con los Bravos de Boston en 1935. Pero pocos realmente saben lo que provocó el regreso del Bambino a dicha ciudad.

Al finalizar la campaña de 1934, el propietario de los Bravos, Emil Fuchs, tenía graves problemas económicos, producto de la Gran Depresión de 1929, que afectaría el desenvolvimiento del entonces equipo de Boston. Entonces, una vez concluida la estadía de Babe Ruth en Nueva York, Fuchs le ofrecería al Bambino venir a jugar con los Bravos en 1935.

Ruth venía de batear .288 con 22 jonrones y OPS de .985 en 125 partidos en 1934 con los Yankees. Mientras que a sus 39 años su juego iba comprensiblemente en declive, todavía era uno de los mejores bateadores del Rey de los Deportes, como lo atestigua su OPS Ajustado de 160. Pero su declive llevó a los Yankees a buscar maneras de cortar vínculos con su superestrella en descenso, quien había devengado un salario de US$35,000 en 1934.

Con el piloto Salón de la Fama Joe McCarthy ya instalado en la cueva, los Yankees intentaron apaciguar los deseos de dirigir de Ruth ofreciéndole la oportunidad de ser capataz de su filial principal de ligas menores. Ruth se negó a dejar el escenario de Grandes Ligas. Pero el Bambino aceptó lo que para él era una oportunidad de convertirse en manager de los Bravos, posiblemente tan pronto como en la campaña de 1936.

Cuando Ruth firmó con los Bravos, obtuvo un sueldo base de US$25,000 y la promesa de recibir un porcentaje de las ganancias del club. También fue nombrado vicepresidente y piloto asistente. Pero no tardó en darse cuenta de que esos títulos tenían que ver más con relaciones públicas que con otra cosa. Fuchs no tena intención alguna de despedir al timonel Bill McKechnie.

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Fuchs simplemente quería que Ruth llamara la atención del público y aprovecharse de lo que esta figura representaría económicamente en la franquicia, además de jalar de regreso a algunos de los fanáticos de los Bravos que empezaban a inclinarse por los rivales del otro lado de la ciudad, los Medias Rojas.

Ruth tuvo un inicio fantástico, al sacudirle un jonrón al lanzador Salón de la Fama, Carl Hubbell, frente a unos 35,000 fanáticos que abarrotaron el Braves Field en el Día Inaugural. Pero en los siguientes 21 juegos, el Bambino bateó .127 con apenas dos cuadrangulares y OPS de .560. Para el 12 de mayo, le había dicho a Fuchs que lo mejor para él sería retirarse de inmediato.

La astucia de Fuchs para convencer a Ruth de seguir jugando le permitió al legendario jugador tener por lo menos una grata experiencia más en el terreno.

La última gran hombrada de Ruth en su ilustre carrera fue el juego de tres cuadrangulares que tuvo frente a los Piratas el 25 de mayo de 1935. Se voló la cerca en el primer inning frente al lanzador Red Lucas y luego castigó a Guy Bush con tablazos en la tercera y séptima entradas.

La importancia del cañonazo en la séptima se extendió más allá del hecho de que fue el último de los 714 jonrones que Ruth conectó en su carrera digna del Salón de la Fama. El panorámico batazo fue el primero de 18 bolas que volaron el techo del jardín derecho en el Forbes Field, que fue la casa de Pittsburgh de 1909 a 1970. Willie Stargell se agenció siete de esos cuadrangulares que salieron del parque.

El último cuadrangular de Ruth también podría considerarse como una represalia. Tres años antes en el Juego 3 de la Serie Mundial de 1932, el Bambino había sacudido un palo de tres rayitas en el primer episodio. Hasta el día de hoy, fanáticos e historiadores debaten si el Bambino realmente anunció que iba a dar jonrón aquella vez en el Wrigley Field frente a los Cachorros. En cualquier caso, Bush podría estar enviando un mensaje cuando le propinó un bolazo a Ruth en el primer inning del Juego 4.

Desafortunadamente para Ruth, los últimos días de su carrera fueron para el olvido. Se fue en blanco en 13 turnos al bate durante sus siguientes cinco partidos, que fueron opacados por una lesión en una rodilla con la que empezó a lidiar pocos días después de su encuentro de tres jonrones.

Sabiendo que ya no iba poder jugar, Ruth pidió permiso para viajar a Nueva York para asistir a la ceremonia para festejar la llegada del emblemático crucero francés de nombre Normandie, embarcación que había sido etiquetada como la más rápida y lujosa del mundo.

Cuando Fuchs negó su petición, Ruth anunció su intención de ser colocado en la lista voluntaria de retirados. Los Bravos le dieron al cañonero su libertad incondicional, poniéndole fin a la que todavía permanece como una de las carreras más gloriosas que el mundo del deporte profesional haya visto.