Once conclusiones que nos ha dejado la primera mitad de la temporada 2026

4:47 AM UTC

A todos ustedes, los puristas del calendario, los verdaderos conocedores que saben que estamos cerca de la mitad de la temporada 2026. Los equipos disputarán su 81er juego a partir del martes, y la campaña alcanzará su punto medio exacto (1,215 partidos completados en total) más adelante esta semana.

Todavía no tenemos un Juego de Estrellas de exhibición para conmemorar la ocasión, pero sí tenemos este vistazo a lo que hemos aprendido en la primera mitad real de la temporada.

Todas las estadísticas corresponden hasta antes de los juegos del lunes.

1) Tendremos nuevos ganadores en las carreras por los premios.

La temporada 2025 marcó la primera vez en que ambos Jugadores Más Valiosos (Aaron Judge en la Liga Americana y Shohei Ohtani en la Liga Nacional) repitieron, la primera vez que ambos Managers del Año (Stephen Vogt en la Liga Americana y Pat Murphy en la Liga Nacional) repitieron y apenas la sexta ocasión en este siglo en que un ganador del Premio Cy Young (Tarik Skubal en la Liga Americana) logró defender exitosamente el galardón.

Incluso con el imparable Ohtani en la mezcla, este año tendremos mucha más variedad.

La prolongada ausencia de Judge por una lesión en las costillas abre la puerta para que la Liga Americana tenga un JMV que no se llame Judge ni Ohtani por primera vez desde que el cubano José Abreu ganó el premio en la temporada acortada de 2020. El cubano Yordan Álvarez, candidato a la Triple Corona, está construyendo un sólido caso para unirse al Ohtani de 2024 como los únicos bateadores designados de tiempo completo en ganar un JMV, aunque enfrenta competencia de Ben Rice, compañero de Judge en los Yankees, del completo Bobby Witt Jr. y del Novato del Año reinante de la Liga Americana, Nick Kurtz, entre otros.

Gracias al “Skubal Scope”, el as de los Tigres regresó a tiempo, pero se quedará corto en su intento de conquistar un tercer Cy Young consecutivo. No es sólo que otro lanzador vaya a ganar el premio; las papeletas finales podrían estar repletas de nombres como Cam Schlittler (actual favorito), Davis Martin, el dominicano José Soriano, Parker Messick, Dylan Cease, Nick Martínez, Spencer Arrighetti y Joe Ryan, ninguno de los cuales recibió votos el año pasado.

Paul Skenes no entregará fácilmente su Cy Young de la Liga Nacional en la segunda mitad, pero hasta ahora tampoco ha logrado separarse de un grupo cargado de talento que incluye a Jacob Misiorowski, el quisqueyano Cristopher Sánchez, Ohtani, Chase Burns, Chris Sale, Yoshinobu Yamamoto, Max Meyer y otros. La carrera por el Cy Young de la Liga Nacional podría terminar siendo una de las mejores de todos los tiempos.

A estas alturas, probablemente no deberíamos descartar que Vogt y Murphy vuelvan a ganar, pero la inesperada temporada de los Patiblancos bajo Will Venable, el resurgir de los Bravos bajo el mando de su nuevo dirigente Walt Weiss, las sorprendentes campañas de los Cardenales del dominicano Óliver Mármol y los Nacionales de Blake Butera, la recuperación de los Filis bajo el manager interino Don Mattingly, además del renacimiento de Kevin Cash y los Rays, junto con la historia reciente de las votaciones, sugieren que veremos nuevos nombres en la cima de las boletas para Manager del Año.

Incluso las carreras por el premio al Novato del Año han tomado un rumbo inesperado. La manera en que Trey Yesavage y Nolan McLean cerraron el 2025 los hacía parecer favoritos para el premio en 2026, pero ahora mismo habría que pensar que Kevin McGonigle, de los Tigres, y JJ Wetherholt, de los Cardenales, ocupan las posiciones de privilegio.

2) La Liga Americana está, bueno, al alcance de cualquiera.

El llamado “Joven Circuito” nunca había lucido tan joven. Va rumbo a registrar su peor porcentaje colectivo de victorias (.483). Por supuesto, un porcentaje inferior a .500 sólo fue posible tras la llegada del juego interligas en 1997.

Pero en las grandes dificultades también existen grandes oportunidades, o al menos eso nos gusta pensar. En este momento, incluso los peores equipos de la Liga Americana pueden convencerse de que están a apenas dos buenas semanas de volver a la pelea por la postemporada. Será interesante ver cómo eso influye en la disposición de los clubes a rendirse o, por el contrario, a aprovechar su oportunidad de competir cuando llegue la Fecha Límite de Cambios.

Los Yankees son el único equipo de la Liga Americana con un diferencial de carreras verdaderamente élite, y ni siquiera ellos han logrado despegarse por completo del resto. Podríamos ver cambios drásticos en la clasificación de la Liga Americana durante la segunda mitad de la temporada.

3) El Sistema de Desafíos ABS está teniendo un impacto aún mayor de lo esperado.

Aunque el número de retos por juego (4.2) está prácticamente en línea con lo que vimos en Triple-A el año pasado, el impacto de esos retos ha sido más pronunciado.

Los desafíos han tenido más éxito a nivel de MLB este año (53% de decisiones revertidas) que en Triple-A en 2025 (50%). El objetivo es acertar en más decisiones, y el sistema está logrando precisamente eso.

El ABS ha dado lugar a una zona de strike más ajustada, especialmente en la parte superior, que la que se aplicaba anteriormente. Y eso está ayudando a contrarrestar la continua disminución del promedio de bateo en un entorno dominado por la alta velocidad, el elevado efecto de los lanzamientos y la constante manipulación de los pitcheos, un verdadero infierno para los bateadores.

La tasa de bases por bolas (9.1%) es la más alta en una temporada completa desde el año 2000 (9.6%). Así que, aunque el promedio colectivo de bateo ha bajado apenas un punto respecto al año pasado (.245 a .244), el porcentaje de embasarse ha aumentado cinco puntos (.315 a .320). La tasa de ponches ha disminuido ligeramente, de 22.2% a 22%, pero el incremento en los boletos es lo más llamativo.

4) Los Medias Blancas son un rival de cuidado.

Apenas dos años después de establecer un récord de derrotas en la Era Moderna y un año después de perder 102 juegos, los Patiblancos se han convertido en uno de los equipos más entretenidos de ver en MLB. Así de rápido pueden cambiar las cosas en un deporte cada vez más impulsado por el talento joven.

Los Patiblancos apostaron por Munetaka Murakami cuando muchos otros equipos no lo hicieron. Y aunque una distensión en el tendón de la corva lo mantiene fuera desde finales de mayo, sus 20 jonrones y 41 carreras impulsadas antes de la lesión ayudaron a marcar el tono de la resurgente temporada de Chicago.

También hemos visto al antesalista cubano Miguel Vargas, al campocorto Colson Montgomery, al intermedista Chase Meidroth y al jardinero central Tristan Peters, todos de 26 años o menos, encontrar su ritmo en las Grandes Ligas. Mientras tanto, la rotación ha estado sorprendentemente liderada por Davis Martin, y la incorporación del dominicano Seranthony Domínguez durante el invierno ayudó a estabilizar el bullpen.

La verdadera capacidad de los Patiblancos para mantenerse en la pelea sigue siendo una incógnita, pero fueron una de las mejores historias de la primera mitad.

5. Shohei Ohtani es un abridor con nivel de Cy Young.

Técnicamente aprendimos esto cuando Ohtani llevó su carga de trabajo e impacto como lanzador a otro nivel en 2022 con los Angelinos y terminó cuarto en la votación para el Premio Cy Young de la Liga Americana. Pero de eso ya ha pasado una importante cirugía de codo.

Ohtani está cerca de cumplir 32 años y, aun así, continúa haciendo algo verdaderamente asombroso al desempeñarse como jugador de dos vías. Entramos a esta temporada sin garantías de que su calendario de trabajo le permitiera acumular suficiente volumen para contender seriamente por el Cy Young, pero los Dodgers han sido estratégicos al darle descanso ofensivo en algunos de los días en que lanza. Gracias a ello, ha promediado más de seis innings por apertura y se encamina a registrar, por amplio margen, el mejor EFE+ de toda su carrera.

6) Los Cerveceros (y Misiorowski) no tienen freno.

Ya deberíamos saber que no vale la pena sorprendernos por lo que hacen los Cerveceros, quienes continúan liderando la División Central de la Liga Nacional con uno de los mejores diferenciales de carreras del béisbol. Han alcanzado la postemporada en siete de las últimas ocho temporadas y ganaron la división en cinco de ellas.

Pero la capacidad constante de esta organización para perder piezas importantes y aun así mantenerse competitiva sigue siendo asombrosa. Dos de los tres líderes del equipo en WAR de pitcheo la temporada pasada fueron Freddy Peralta y Quinn Priester. El primero fue cambiado a los Mets; el segundo no lanzará este año debido a una lesión. Y nada de eso ha afectado significativamente a Milwaukee.

Una de las principales razones, quizá la más importante, es la irrupción de Jacob Misiorowski, no sólo como una curiosidad por su impresionante velocidad, sino como un verdadero as capaz de limitar boletos y dominar profundamente en los juegos. Eso no era una certeza al entrar en 2026, pero ahora resulta evidente.

7. Los Nacionales y los Cardenales no han lucido como equipos en reconstrucción.

Equipos como los Patiblancos, Atléticos y Piratas quizá no eran vistos ampliamente como contendientes a la postemporada, pero al menos competir encajaba dentro de sus calendarios internos de desarrollo, como lo demuestran movimientos recientes destinados a reforzar sus núcleos jóvenes.

La situación era distinta para los Nacionales y los Cardenales, ambos procedentes de inviernos marcados por la reducción de talento en el roster de Grandes Ligas y una clara prioridad en fortalecer el sistema de ligas menores.

Los Cardenales se desprendieron de Sonny Gray, Nolan Arenado, el venezolano Willson Contreras y Brendan Donovan. La venta de piezas por parte de Washington no fue tan extrema, pero sí incluyó la salida del lanzador All-Star MacKenzie Gore.

Por eso ha sido tan entretenido ver señales reales de vida antes de lo esperado en ambas organizaciones. JJ Wetherholt, Alec Burleson, Iván Herrera, Masyn Winn y una resiliente rotación han dado a los Cardenales una identidad vibrante y llena de energía.

Mientras tanto, los Nacionales han sido impulsados por un núcleo joven no sólo dentro del terreno, donde James Wood y CJ Abrams, a quien acertadamente no cambiaron, encabezan una ofensiva notablemente productiva, sino también fuera de él, donde el presidente de operaciones de béisbol Paul Toboni y Blake Butera lideran la oficina principal y el cuerpo técnico más jóvenes del deporte.

8. Los bateadores zurdos están viviendo un gran momento.

La temporada pasada, estos fueron los porcentajes de embasarse ponderados (wOBA) para cada posible enfrentamiento según la mano del bateador y del lanzador:

  • Bateador derecho vs. lanzador derecho: .307
  • Bateador zurdo vs. lanzador derecho: .324
  • Bateador derecho vs. lanzador zurdo: .313
  • Bateador zurdo vs. lanzador zurdo: .292

Como puedes ver, el enfrentamiento más favorable para los bateadores era el de bateadores zurdos contra lanzadores derechos. Mientras tanto, ese wOBA de .313 para bateadores derechos frente a lanzadores zurdos fue el más bajo de la era del seguimiento de pitcheos, que se remonta a 2008.

Al parecer, esto ha inspirado a los equipos a otorgar más visitas al plato a los bateadores zurdos. Al momento de escribir estas líneas, hay más zurdos encaminados a calificar para el título de bateo (69) que en cualquier temporada desde 1942. Y debido a que eso genera más de esos enfrentamientos favorables, los zurdos están registrando su mejor wOBA (.325) desde 2017, cuando también fue de .325. La parte alta de los líderes de OPS está dominada por bateadores zurdos como Álvarez, Kurtz, Rice, Wood, Ohtani, el astro dominicano Juan Soto, Murakami y Kyle Schwarber.

9) Los rumores de un posible cambio de Tarik Skubal no desaparecerán.

Los Tigres no cambiaron a Skubal durante el invierno, pero tampoco lo firmaron a una extensión de contrato. Comenzaron esta temporada con aspiraciones legítimas de competir por la Serie Mundial con Skubal al frente de la rotación, pero su lesión temprana fue apenas una de varias para un equipo de Detroit que con frecuencia ha colapsado en los innings finales y ha carecido de producción ofensiva.

Skubal ya está de regreso y los Tigres han jugado mejor durante junio, comenzando el mes con marca de 12-6. Necesitan desesperadamente mantener ese impulso; de lo contrario, las especulaciones sobre un posible cambio se intensificarán considerablemente en las próximas semanas.

10) Mets y Medias Rojas tienen mucho que explicar.

Por cada equipo sorpresa suele haber uno decepcionante. Ya mencionamos a los Tigres, pero hay más ejemplos. Los Azulejos atraviesan el temido año posterior al éxito, los Orioles no logran ganar terreno, los Reales no están aprovechando lo suficiente el talento de Bobby Witt Jr., y los Gigantes no han obtenido grandes resultados de su agresivo cambio por Rafael Devers hace un año ni de la inusual contratación de Tony Vitello directamente desde el béisbol universitario.

Sin embargo, las frustraciones en torno a los Mets y los Medias Rojas parecen aún más marcadas. Después de todo, se trata de dos de las organizaciones con más recursos en MLB y, aun así, parecen incapaces de dejar de tropezar consigo mismas.

Las dificultades de los Mets ya se extienden por un año completo. Su ambiciosa reconstrucción del roster durante el invierno no ha evitado que las lesiones y el bajo rendimiento compliquen su temporada 2026. Boston, por su parte, intentó construir una identidad basada en el pitcheo y la defensa, pero una ofensiva inconsistente ha convertido a este equipo en una rara versión de los Medias Rojas incapaz de producir carreras de manera constante incluso en Fenway Park.

No son lugares donde resulte fácil pedir paciencia y repetir el mantra de “confiar en el proceso”.

11) Los Bravos están de vuelta.

La forma abrupta en que terminó la racha de siete clasificaciones consecutivas a la postemporada de los Bravos el año pasado parecía anunciar el final de una era. No habrían sido el primer gran equipo en derrumbarse debido a la edad y las lesiones. Y aunque Atlanta conservó una base sólida rumbo a 2026, la suspensión de Jurickson Profar, una lesión invernal de Ha-Seong Kim y las lesiones primaverales de los lanzadores Spencer Schwellenbach y Hurston Waldrep amenazaban con poner a prueba nuevamente la profundidad del club.

Pero los Bravos arrancaron con fuerza y no han mirado atrás. Ha sido una extraordinaria victoria organizacional, desde la confianza depositada en Walt Weiss para suceder internamente a Brian Snitker, hasta el continuo desarrollo de Drake Baldwin tanto detrás del plato como con el bate, el salto de calidad de Michael Harris II y el liderazgo del incombustible Chris Sale al frente de una rotación que sigue respondiendo sin importar los contratiempos.

Con el venezolano Ronald Acuña Jr. lidiando con problemas en el tendón de la corva izquierda y Spencer Strider nuevamente fuera de acción, los desafíos siguen apareciendo. Pero también las victorias.