Hace tres años, muchos se preguntaban cuánto tiempo iba a durar el dominicano Oliver Mármol como manager de los Cardenales.
En ese entonces, con 36 años, su carrera como dirigente había tenido un comienzo espléndido el año anterior, cuando tomó las riendas por Mike Shildt y guio a un equipo veterano de San Luis al título de la División Central de la Liga Nacional. Pero luego, las cosas cambiaron.
Todo empezó con algunas decisiones dudosas en la derrota en la Serie del Comodín de la Nacional del 2022 ante los Filis, y alcanzó su mayor punto con la pesadilla de la campaña del 2023, una que inició con controversias que involucraron a titulares afianzados como Tyler O’Neill y el venezolano Willson Contreras. Ese año terminó con los Cardenales en el último lugar por primera vez en 35 años. Mientras el equipo iniciaba su transición para alejarse de la era John Mozeliak, Mármol corría el riesgo de cargar con la culpa de la caída.
Sin embargo, de manera impresionante, eso no sucedió. De hecho, ha ocurrido lo contrario.
Mármol parece haber asegurado su postura con la franquicia. Firmó una extensión antes de la presente campaña que lo mantendrá en el dugout al menos hasta el 2028 (con una opción para el 2029). En algún momento de la próxima semana, superará a Joe Torre en el 10mo lugar de la lista de victorias de todos los tiempos para un dirigente de los Cardenales. Increíblemente, incluso se ha ganado a una gran cantidad de escépticos que pensaban que sus días estaban contados (lo sé; yo soy uno de ellos).
Mármol no sólo podría terminar como uno de los managers más ganadores en la historia del club de San Luis, sino que lo lograría mientras realizaba la transición de una era del conjunto a otra completamente distinta... y todavía tendrá apenas 43 años. Además, tras el sorprendente inicio del equipo en el 2026, pocas veces se les escuchó a los fanáticos reclamar que fuera despedido. Ahora es visto como el guía fijo.
¿Cómo lo logró? Aquí, cuatro motivos por los que Mármol ha superado sus tropiezos iniciales para convertirse en una figura integral en todo lo que hacen los Cardenales ahora y para el futuro.
1) Se ha convertido en un hábil estratega del bullpen
El manejo de Ryan Helsley en esa Serie del Comodín del 2022 fue el "pecado original" que puso a muchos fanáticos en su contra, pero en cuanto al impacto tangible en el terreno, el manejo del bullpen se ha convertido en su principal punto fuerte desde entonces. En el 2024, armó prácticamente todo un grupo de relevistas alrededor del mejor año en la carrera de Helsley, y en el 2025 ayudó a maniobrar un grupo improvisado de brazos descartados para convertirlo en un relevo que estuvo entre los primeros 10 en efectividad (3.74).
Parte de eso se debe a tener planes y patrones claros -- a Mármol le encantan los roles establecidos -- pero también ha demostrado flexibilidad y disposición para colocar a relevistas en los que confía en situaciones apremiantes, incluso si no han estado ahí antes. Lo hemos visto este año específicamente con lanzadores como el dominicano George Soriano, quien tuvo problemas al principio, pero se ha convertido en uno de los mejores relevistas de los Cardenales. Brazos con los que Mármol contaba -- como Ryne Stanek, Matt Svanson y Chris Roycroft, por nombrar a algunos -- han enfrentado grandes obstáculos. Pero San Luis sigue ganando partidos cerrados, con Mármol confiando en Riley O'Brien y JoJo Romero sin todavía emplearlos más de la cuenta. No tiene mucho material con qué trabajar en el bullpen este año, pero los Cardenales siguen encontrando maneras de ganar.
2) Se ha enfocado en los jugadores jóvenes
El énfasis de Mármol con la organización -- una de la que ha integrado desde que fue elegido en la sexta ronda del Draft del 2007 -- siempre ha sido trabajar con los jóvenes. Por eso, la ola de juventud de este año le ha sentado bien. Ha demostrado paciencia con ellos, pero también ha sabido cuándo presionarlos o incluso criticarlos ligeramente; es fácil trazar una línea directa entre sus comentarios de "necesito ver un sentido de urgencia en él" sobre Jordan Walker el año pasado y el despegue de Walker este año.
Mármol no pertenece a la estricta vieja escuela, y se nota en la paciencia y estabilidad con un roster que casi no tiene a nadie mayor de 27 años. El desarrollo era clave para el éxito de Mármol antes de que llegara Chaim Bloom y lo convirtiera en el enfoque de toda la organización. De hecho, Mármol podría encajar mejor dirigiendo a jóvenes que a veteranos -- muchos de los cuales eran, en realidad, mayores que él.
3) Se ha calmado un poco
En sus primeras dos temporadas, Mármol tuvo algunas discusiones acaloradas con los umpires y mostraba una tendencia a perder la paciencia con frecuencia. Ya no se ve mucho de eso. Hay una calma en Mármol que no estaba ahí en sus primeros años, incluso un sentido del humor. Responde a las preguntas tras los juegos con serenidad y se presenta regularmente en los medios locales donde explica de manera clara y directa su proceso de decisiones. Se ha desarrollado en el puesto, tanto dentro como fuera del terreno.
4) Entiende su rol
Nadie es contratado por una administración y retenido por una nueva sin ser capaz de estar en sintonía. Mármol -- quien está a punto de celebrar 20 años en la organización de los Cardenales -- no es uno de esos pilotos que exigen control total. Según lo dicho por varios, trabaja cercanamente con Bloom y otros ejecutivos de San Luis de una manera similar a como lo hizo con Mozeliak.
Ésa es una cualidad, no un defecto, para los managers en el béisbol actual. El trabajo es menos parecido al del viejo estilo de Tony La Russa y más como un director intermediario: El enlace entre el clubhouse y la gerencia, fungiendo como la cara pública diaria de la organización. Mármol, sin duda alguna, ha mejorado en cada uno de esos aspectos desde el 2022, motivo por el que es casi seguro que permanezca en el puesto hasta el 2029.
Además: Los Cardenales están ganando, y eso siempre ayuda. San Luis está en una etapa de transición, pero Mármol se siente como una imagen constante. En una época en que los managers suelen pagar los platos rotos cuando las cosas van mal, la estabilidad de Mármol lo ha mantenido al mando. Y seguramente así continúe. ¿Quién lo hubiera pensado?
