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Noticias de Las Grandes Ligas

Curazao, cuna inesperada de jugadores de MLB

@mattkellyMLB
6 de julio de 2020

Tratándose de una nación pequeña en el mar Caribe con una población de aproximadamente 150,000 habitantes, Curazao ha dejado una huella enorme en Grandes Ligas. Hasta la fecha, 15 oriundos de Curazao han visto acción en las Mayores, según Baseball-Reference, lo cual equivale un índice de un ligamayorista por cada

Tratándose de una nación pequeña en el mar Caribe con una población de aproximadamente 150,000 habitantes, Curazao ha dejado una huella enorme en Grandes Ligas.

Hasta la fecha, 15 oriundos de Curazao han visto acción en las Mayores, según Baseball-Reference, lo cual equivale un índice de un ligamayorista por cada 10,000 habitantes, cifra que supera por mucho la de cualquier otro país.

Entre las estrellas curazoleñas de Grandes Ligas ahora mismo se encuentran el intermedista de los Bravos Ozzie Albies, el cerrador de los Dodgers Kenley Jansen, el campocorto de los Angelinos Andrelton Simmons, el segunda base de los Tigres Jonathan Schoop, el infielder de los Padres Jurickson Profar y el torpedero de los Filis Didi Gregorius. (Éste último se mudó a la isla cuando tenía 5 años.)

Las historias de dichos jugadores son el tema de un nuevo video producido por MLB.com llamado “A Small Island”. (“Una Pequeña Isla.”)

“Todo el mundo se conoce”, dijo Albies. “Por eso, siempre regreso a dar las gracias”.

Un equipo de camarógrafos te lleva a Curazao, una isla que de 171 millas cuadradas que pertenecía a las Antillas Holandesas. Comerciantes dominicanos y venezolanos usan la isla como punto medio para hacer negocios y otros juegan fútbol allí en su tiempo libre. El país no era considerado un hervidero de talento beisbolero hasta que Hensley Meulens, el coach de la banca de los Mets, se convirtió en el primer ligamayorista de la isla.

“Cuando cumplí 16 años, ahí fue cuando me enfoqué exclusivamente en el béisbol, porque estaba recibiendo atención de muchos equipos de Grandes Ligas”, dijo Meulens.

Meulens tuvo que convencer a sus padres – y al director de su escuela secundaria – de que le permitieran firmar con los Yankees. Tres años y medio después, el jardinero disputó su primer juego en el Yankee Stadium. Ahí fue cuando se les abrieron las puertas a los beisbolistas de Curazao.

“Creo que yo estaba más nervioso que Hensley”, dijo Orlando Nicolina, jardinero de la selección nacional de las Antillas Holandesas. “Su primer hit fue al jardín central y me volví loco. Tuve que secarme las lágrimas de la mejilla. Nadie pensó que fuera posible, pero después de muchos años de esperar en intentarlo, Hensley lo logró”.

Al poco tiempo, el jardinero Andruw Jones siguió los pasos de Meulens, convirtiéndose en estelar con los Bravos de Atlanta. Jones fue convocado a cinco Juegos de Estrellas y ganó 10 Guante de Oro. Se le recuerda como uno de los mejores jardineros centrales en la historia de Grandes Ligas en cuanto a la defensa se refiere. Las futuras estrellas de Curazao estaban pendientes de todos sus movimientos.

“Me ponía a ver televisión con mi abuelo”, dijo Albies, “y después de eso, empecé a jugar. Ahí fue cuando en realidad admiraba a Andruw Jones”.

El éxito de Jones inspiró a una generación de niños en Curazao a practicar el béisbol. Ocho años después de que Jones disputó la Serie Mundial de 1996 a sus 19 años, un equipo de Willemstead, Curazao que incluía a Profar y a Schoop ganó la Serie Mundial de Pequeñas Ligas.

Profar y compatriotas como Albies, Simmons y Gregorius le han dado a Curazao la fama de ser una fábrica de jugadores del cuadro. Pero no fue fácil cultivar dicha reputación, ya que muchos terrenos de béisbol en la isla están llenos de piedras que hacen que las bolas reboten de manera impredecible.

“He sido golpeado en la frente, en el ojo, en la boca”, señaló Albies, “pero nunca me di por vencido. Sabía que si lo hacía aquí, iba a ser mucho más fácil para mí y me iría bien”.

Ahora, después de tanto éxito que a primera vista hubiese parecido poco probable tratándose de una isla tan pequeña, las estrellas de Curazao tienen en la mira encargarse de los terrenos donde todo comenzó. Durante décadas, Meulens ha organizado clínicas de béisbol para los jóvenes que cuentan con la participación de jugadores destacados del presente.

“Mi obligación era devolverle algo a la comunidad en la que uno creció”, dijo Meulens. “Nuestros muchachos se sienten orgulloso por el lugar de dónde vienen”.

Matt Kelly es reportero de MLB.com con base en Nueva York.