En su 4to año como máximo ejecutivo de Mets, Stearns enfrenta un invierno crucial

7:12 PM UTC

NUEVA YORK -- Casi media hora después de que concluyera la Serie Mundial del 2026, el presidente de operaciones de béisbol de los Cerveceros, Matt Arnold, permanecía en el terreno con una camiseta de campeón, con la voz ya ronca, y reflexionaba sobre el largo camino que condujo al título de Milwaukee.

“Hay muchísimas personas que han estado involucradas en esto desde el primer día”, expresó Arnold. “Esto no es algo que suceda de la noche a la mañana. Se requieren años y años de inversión de las vidas de muchas personas”.

Una de esas personas fue David Stearns, el principal encargado de las decisiones en operaciones de béisbol de los Cerveceros del 2015 al 2022. Bajo el mando de Stearns, el conjunto de Milwaukee adquirió por medio de un canje a Christian Yelich, quien se convirtió en el capitán del equipo del 2026. Stearns seleccionó en el Draft a Jacob Misiorowski, Sal Frelick, Brice Turang, Garrett Mitchell, Logan Henderson, Aaron Ashby y a otros. Firmó al venezolano Jackson Chourio. Y estableció la estrategia de constante rotación del roster que ayudó a hacer de los Cerveceros una potencia sostenible, cambiando a Josh Hader por prospectos en medio de una lucha por la clasificación a los playoffs.

Aunque el movimiento por Hader fue ampliamente criticado en su momento, dio sus frutos con las adquisiciones de Robert Gasser y, eventualmente, del Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, el venezolano William Contreras.

“Si estudias los negocios y las organizaciones, quieres tener una buena planificación de sucesión”, declaró el dueño de los Cerveceros, Mark Attanasio, durante la Serie Mundial. “Recalcaría que antes de llegar incluso a Matt y Pat Murphy, tuvimos a David Stearns y Craig Counsell, quienes verdaderamente nos impulsaron hacia el siguiente nivel, no solo al inculcar una cultura ganadora en el club, sino también al comenzar a implementar una infraestructura que Matt, en especial, ha optimizado considerablemente. Lo que hemos hecho en operaciones de béisbol en los últimos cinco años ha sido extraordinario”.

Entonces, ¿por qué Stearns no ha podido replicar ese éxito en Nueva York? Cuando los Mets contrataron al prodigio de los Atléticos, Paul DePodesta, como asistente de Sandy Alderson en el 2010, DePodesta calificó famosamente la estrategia que planeaba emplear como “Moneyball con dinero”. La idea era que, al llevar a las mentes más brillantes de los mercados pequeños hacia el mayor mercado estadounidense, habría muy pocas posibilidades de fallar.

Pero los Mets de Alderson tuvieron apenas un recorrido y serio en los playoffs, en el 2015, que resultó insostenible. Tras algunos años adicionales de turbulencia, Stearns se integró con un objetivo similar: Tomar sus estrategias comprobadas con los Cerveceros, inyectarles el capital financiero de un mercado grande y cosechar los frutos de esa labor. De nuevo, simplemente no ha sucedido. Aunque el equipo de Queens llegó a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en la primera temporada bajo Stearns, han retrocedido desde entonces, consiguiendo 83 victorias en el 2025 y 79 este año a pesar de un histórico aumente en la nómina. Este último rendimiento resultó en la partida del manager venezolano Carlos Mendoza, un capataz que verdaderamente le agradaba a Stearns y a quien no deseaba despedir.

Con todo ese panorama como contexto, Stearns, quien declinó amablemente ofrecer comentarios para este artículo, está por enfrentar un receso de temporada crucial. Hace tres años, Stearns acertó con Sean Manaea, el dominicano Luis Severino y otros en la agencia libre, moviendo las piezas necesarias para una mejoría inmediata. Hace dos años, aprobó un pacto de 15 años y US$765 millones para el dominicano Juan Soto, quien ha dejado destacadas estadísticas individuales pero cero participaciones en la postemporada. El invierno pasado, Stearns desmanteló el núcleo compuesto por Pete Alonso, Brandon Nimmo, Jeff McNeil y el puertorriqueño Edwin Díaz, solo para reconocer luego que probablemente había modificado demasiado el roster y demasiado rápido, lo que resultó en un “escenario de precipitación ilimitada”.

Por su parte, el dueño Steve Cohen le garantizó verbalmente el puesto a Stearns hasta el final de su contrato, que se extiende hasta el 2028. Sin embargo, si Stearns no logra armar un equipo ganador este invierno, resulta difícil creer que mantendrá dicha estabilidad. Cohen valora la cohesión y la consistencia en una gerencia. También valora ganar, y su escuadra ha conseguido muy poco de eso.

Durante las próximas semanas, gran parte de la narrativa en torno a los Mets girará sobre Tarik Skubal, quien es candidato a conseguir el contrato más lucrativo para un lanzador en la historia del béisbol. No queda claro si Stearns, quien a lo largo de su carrera ha evitado otorgar acuerdos a largo plazo para lanzadores, alterará su estrategia con los Mets en una situación tan delicada. Fichar a Skubal definitivamente le sumaría puntos a Stearns ante la opinión pública. Pero ¿sería el movimiento ideal? O, ¿al igual que al traspasar a Hader, se beneficiarían eventualmente los Mets de tomar la decisión impopular?

La realidad es que Stearns, una contratación sumamente aclamada en el momento de su llegada, se encuentra ya muy lejos de su luna de miel. Este podría ser el receso de temporada más crucial de su carrera, y él lo sabe.

“Siempre estoy bajo presión”, comentó el mes pasado. “Mi trabajo es poner un equipo ganador en el terreno todos y cada uno de los años. Eso no ha cambiado desde el día en que me senté aquí para mi rueda de prensa de presentación hasta este mismo momento”.