De San Luis a Tampa Bay: ¡La fiebre de fans sin camisa desata la locura en el Trop!

3:27 PM UTC

ST. PETERSBURG -- El movimiento de celebrar sin camisa en las gradas llegó al Tropicana Field la noche del lunes, y ya tiene su propio apodo: “Trops Off”, un ingenioso juego de palabras en inglés entre Tops Off (sin camisa) y el estadio de los Rays, conocido cariñosamente como el Trop.

En las últimas entradas de la paliza por 16-6 de los Rays sobre los Orioles, lo que comenzó como un pequeño grupo de aficionados con el torso desnudo y agitando sus camisas en la esquina del jardín izquierdo, captó rápidamente la atención de todo el estadio, incluyendo a los jugadores en el terreno y en la cueva de Tampa Bay.

“Estaba concentrado en el juego, pero obviamente eché un vistazo”, admitió el antesalista dominicano Junior Caminero. “Dieron un espectáculo y nos reímos con ellos”.

Regresaron el martes por la noche, congregándose una vez más en los asientos del bosque izquierdo en los innings finales y animando a los Rays en una victoria por 4-1 sobre los Orioles.

Todo esto comenzó en San Luis, donde el equipo de béisbol del club Stephen F. Austin convirtió una sección del Busch Stadium en una especie de celebración sin camisas. Los ánimos, gritos y alaridos ayudaron a impulsar a los Cardenales a una victoria a última hora, y el manager de San Luis, Oliver Mármol, invitó a los chicos de regreso al estadio -- y eventualmente al clubhouse de los Cardenales -- para mantener la energía.

En St. Petersgurg, empezó como un grupo pequeño en el Tropicana Field. Pero la bulliciosa pandilla que agitaba las camisas se expandió rápidamente, con jóvenes de todos los rincones del estadio literalmente corriendo para unirse a la fiesta.

“Creo que lo noté justo cuando todos estaban gritando. Miré hacia allá y vi a todos esos muchachos sin camisa; luego, vi a muchos niños corriendo hacia esa área”, comentó el intermedista Richie Palacios. “Pensé, ‘Muy bien, esto va a ser algo grande’”.

El campocorto Taylor Walls se sumó de inmediato... al igual que su familia, aparentemente, ya que dijo que su hermano y otras personas se comunicaron expresando que querían ser parte de ello.

“Me encantó. Ojalá hubiera podido unirme a ellos, para ser honesto”, confesó Walls el martes. “Se veía increíble. Se veía divertido. Sé que si yo fuera un fan en las gradas, estaría justo ahí en el medio.

“Es increíble. Ojalá vuelvan esta noche o en algún momento pronto”, culminó.

Al igual que Mármol, Palacios acudió a las redes sociales para extender una invitación a cualquiera para que participara en el encuentro, y estaba emocionado de recibir respuesta de algunos que tenían la intención de regresar el martes por la noche.

Una vez más, el grupo creció a medida que avanzaba el juego, extendiéndose desde un par de filas en una sección hasta ocupar la mayor parte de dos secciones.

“Es divertido. Ganar es divertido”, señaló Palacios. “Cuando tienes fans locos así, eso también es divertido, así que la pasamos bien”.

Lo más destacado fue un pase de lista, con los seguidores gritando los nombres de los jugadores como lo hacen los famosos “Bleacher Creatures” en cada juego en el Yankee Stadium. Algunas reacciones de los Rays fueron reservadas, pero otros se dejaron llevar por el acto.

Como Walls, por ejemplo, quien hizo girar su gorra sobre su cabeza como si los aficionados estuvieran agitando sus camisas.

“No sabía que iban a hacer lo de los nombres, y luego, cuando lo hicieron, pensé: ‘Bueno, lo correcto es darles un pequeño saludo’”, apuntó Walls. “Quería quitarme el jersey ahí mismo y simplemente agitarlo hacia ellos, pero no podía hacer eso”.

El dominicano Caminero se involucró la noche del martes, animando al grupo. Después de escuchar su nombre en la tercera base, Caminero dio un par de pasos y soltó un movimiento con el puño que recordaba a un joven Tiger Woods después de un gran tiro en El Masters.

El pase de lista del lunes finalmente llegó al manager Kevin Cash, quien se quedó quieto detrás de la baranda de la cueva mientras el coach de bateo Chad Mottola levantaba la gorra del piloto y la inclinaba hacia la esquina del jardín izquierdo.

Y el público se volvió loco. Bueno, más.

“Me encantó, hombre. Me encantó. Me moría de risa en el terreno cuando también fueron con Kevin Cash, y Motor [Mottola] le quitó la gorra”, concluyó Palacios. “Fue una buena comedia. Una comedia muy buena”.