Con la victoria de los Yankees ayer por 5-4 frente a los Rockies de Colorado, el equipo ha tomado una ventaja de seis juegos sobre el segundo lugar del Este de la Liga Americana, los Rays de Tampa Bay. En el partido, el receptor de los Bombarderos, J.C. Escarra, conectó tres imparables y remolcó dos carreras, siendo esta la primera vez que logra un hito como este en su carrera.
Más allá de un buen partido y el hecho de que su promedio de bateo ahora ha subido a .244 con un OPS de .752 —ambos departamentos por encima del propio Austin Wells, quien sigue como titular de la posición—, llama la atención el desempeño de los lanzadores cuando Escarra está detrás del plato.
Adentrándome en las estadísticas, me encuentro con que los lanzadores abridores Max Fried, Clarke Schmidt, Carlos Rodón y Will Warren, todos tienen mejor efectividad cuando Escarra es el cátcher. El estelar Fried, candidato al Cy Young esta temporada, no ha permitido carreras limpias con J.C. detrás del plato. Rodón, por su parte, en 17.2 innings, muestra una efectividad de 2.04, mientras que con Wells su promedio sube a 3.19. En el caso de Clarke Schmidt y Will Warren, la diferencia es todavía más marcada.
Schmidt tiene una efectividad de 2.45 con Escarra como cátcher, mientras que con Wells es de 5.47. Warren, con J.C., registra un promedio de 3.42, frente a 4.70 cuando lo recibe Austin Wells.
Estos no son los únicos casos. Mark Leiter Jr. (1.08 de ERA en 8.1 entradas), Devin Williams (0.00 en 3 innings), Ian Hamilton (0.00 en 3 entradas) y Tyler Matzek (0.00 en 2 capítulos), todos lanzan mejor con Escarra detrás del plato. Y es que pareciera que el máscara cubano-estadounidense tiene una habilidad especial para manejar a sus lanzadores, además de mostrar gran destreza en el llamado “mascoteo” (framing, en inglés).
Los números indican que Escarra, en sus disparos a las bases, lanza a una velocidad promedio de 81.2 mph, frente a 80.5 mph de Wells. En el llamado “pop time” o “tiempo de disparo” —una métrica que mide el tiempo que le toma a un receptor lanzar la pelota desde que la atrapa en su guante hasta que llega a la base (usualmente segunda) en un intento de atrapar a un corredor robando—, Escarra también lo supera, con 1.93 segundos contra 2.01 de Wells.
¿Quiere decir esto que hay que poner a Escarra como titular? No necesariamente. Pero sí demuestra, no solo el valor de J.C. para los Yankees más allá de una bonita historia de superación, sino también el buen trabajo de la gerencia neoyorquina al encontrar a Escarra, darle un voto de confianza y ver en este receptor lo que otros equipos de Grandes Ligas no supieron apreciar en su momento. Esto, simplemente, es salud competitiva y un buen “dolor de cabeza” para Aaron Boone a la hora de tomar decisiones.
