LOS ÁNGELES -- Cuando se habla de la importancia de la veteranía, es para momentos como estos.
Los Dodgers son un equipo que ha abierto mucho champán en los últimos años, pero en su camino hacia sus dos Series Mundiales consecutivas, han enfrentado un buen nivel de adversidad.
Y las lecciones aprendidas entonces son las que buscan aplicar ahora, cuando se encuentran abajo 0-2 en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional ante los Cerveceros.
Los números están documentados. El equipo necesita batear para volver en la serie. Todo se reduce a eso. Pero el deporte no es una fórmula matemática, y es ahora cuando el aspecto mental puede prevalecer.
“Creo que todo el mundo está en un buen espacio mental”, aseguró Mookie Betts. “Nadie está en pánico ni nada por el estilo... Obviamente sabemos que es una tarea difícil. Es un club de béisbol muy bueno el que está del otro lado. Sólo tenemos que empezar [por] un juego, un pitcheo a la vez... En algún momento tenemos que conseguir que ese batazo caiga y tal vez las compuertas se abran a partir de ahí”.
Hay dos instancias en particular en las que buscan apoyarse para intentar reeditar algo similar en la actualidad. Primero, durante la Serie Divisional de la L.N. del 2024, los Dodgers se vieron con la espalda contra la pared al verse abajo 2-1 al mejor de tres rumbo a San Diego. Los Ángeles respondió con contundencia, pintando de blanco a sus rivales en los siguientes dos encuentros (8-0 y 2-0).
Un año más tarde, en la Serie Mundial, también estuvieron al borde de la eliminación, nuevamente yendo a territorio rival a un revés de despedir su temporada, esta vez abajo 3-2. Los Dodgers ganaron las siguientes dos, incluyendo un épico Juego 7, que contó con sus propias historias de recuperación, para alzar el trofeo por segundo año al hilo.
“Creo que sólo tener esa experiencia es lo que nos da ánimo”, agregó Betts. “Saber que ya hemos estado aquí antes y que logramos salir de ello, nos mantiene en un buen espacio mental. Obviamente, cada año es diferente, pero se aplican las mismas reglas. Sólo tenemos que seguir jugando el juego, y eso es realmente todo”.
Es un punto interesante en el que están los Dodgers. Por una parte, reconocen que la posición no es la ideal, y que enfrente tienen un rival digno. Pero al mismo tiempo, cuentan con esa confianza colectiva de poder levantarse. Y parte integral de esa confianza es el factor de jugar en casa durante los próximos tres partidos (de ser necesarios).
En casa, los Dodgers dejaron marca de 51-30 en la temporada, con un promedio de 4.63 anotaciones por partido, además de 1-1 en estos playoffs. Claro, Milwaukee les ganó tres de cuatro en el Chávez Ravine.
“Ahora es nuestro turno”, concluyó Betts. “Creo que el Dodger Stadium tiene que hacerse sentir, y nosotros tenemos que dar la cara con ellos. Tenemos que dar la cara con ellos para darles algo por lo que animar, para que puedan darnos algo de energía para seguir adelante”.
Los números no lo son todo. La mentalidad no lo es todo. Es la convergencia de ambas la que se traduce en triunfos en el terreno. El temple de los Dodgers en ese segundo aspecto está intacto, pero si el primero no resurge, entonces el sueño del tricampeonato se podría terminar mucho más temprano de lo anticipado.
