El primer hit del dominicano Josué De Paula en las Grandes Ligas fue un verdadero espectáculo.
El 13 de septiembre en el loanDepot park de Miami, el novato de los Dodgers le conectó una recta a 98 millas por hora al derecho quisqueyano de los Marlins, Eury Pérez, para un enorme jonrón de tres carreras: salió a 108.2 mph y recorrió 416 pies hacia las gradas del jardín derecho. En un juego donde De Paula primero negoció boleto y luego disparó un doble a 101.9 mph contra el muro del jardín derecho-central, fue ese colosal cuadrangular el que puso en alerta a los fans de los Dodgers.
Fue el juego de consagración para el prospecto número seis del béisbol según MLB Pipeline durante una impresionante estadía de 11 juegos en su debut en las Mayores. Ahora, ¿será De Paula parte de los planes de los Dodgers para la postemporada?
El manager Dave Roberts pareció considerar que era posible, afirmando que el bateador zurdo se había ganado el derecho de ser “parte de la conversación” para el roster del club en la SDLN cuando De Paula fue enviado a Triple-A Oklahoma City el 23 de septiembre.
Aquí damos un vistazo a cómo le fue a De Paula durante su tiempo en las Mayores y lo que podría aportarle a los Dodgers durante la postemporada del 2026.
Poder y disciplina en el plato
En sus 42 visitas al plato con los Dodgers, De Paula registró números ofensivos impresionantes: dejó un promedio de bateo de .323, porcentaje de embasarse de .500 y slugging de .581, anotó siete carreras y remolcó siete. ¿Pero lo más notable? De Paula negoció 11 bases por bolas y se ponchó solo cinco veces.
Esos 11 pasaportes representan la tercera mayor cantidad para cualquier bateador de los Dodgers en los primeros 11 juegos de su carrera, sólo detrás de Andy LaRoche (2007) y Jim Gilliam (1953), quienes consiguieron 12 boletos cada uno.
Los lanzadores rivales no solo fueron evidentemente cautelosos al lanzarle a De Paula -- quien bateó .303/.401/.547 con 27 jonrones esta campaña para Doble-A Tulsa -- sino que el zurdo se negó rotundamente a ampliar la zona. Hizo swing a sólo 18 de los 97 pitcheos fuera de la zona que vio, para una excelente tasa de perseguir pitcheos malos del 18.6%, encajando a la perfección en un equipo de los Dodgers cuya tasa de 27.5% en el 2026 fue la tercera mejor de las Mayores. Tampoco es casualidad para De Paula: negoció 81 boletos y se ponchó apenas 87 veces esta temporada en Doble-A.
A pesar de lo buena que es su disciplina en el plato, De Paula también tiene un poder descomunal para batear. Doce de los 26 batazos que puso en juego en MLB fueron conectados con fuerza (velocidad de salida de 95+ mph), incluyendo cinco por encima de las 100 mph. Nueve de esos 26 (34.6%) se registraron como batazos halados por el aire; y aunque la muestra de De Paula en Grandes Ligas es ciertamente pequeña, el favorito al JMV de la Liga Nacional, Pete Crow-Armstrong, lideró a MLB con una tasa de batazos halados por el aire de 34.0% en el 2026.
Las métricas de calidad de contacto de De Paula respaldan su éxito inicial: tuvo un promedio de bateo esperado de .311, un slugging esperado de .496 y un wOBA esperado de .437 en su primera pasantía en las Grandes Ligas.
“Es simplemente un bateador especial”, comentó Roberts. “Los bateadores no reconocen la bola tan rápido de la mano del pitcher; es un don. Esa simple habilidad de [limitar] perseguir pitcheos, creo que encaja perfectamente en la postemporada. Y ningún momento será demasiado grande para ese muchacho”.
¿Dónde encaja?
Evidentemente, las habilidades ofensivas de De Paula podrían serle muy útiles a los Dodgers en octubre. Pero, ¿cuál es su camino para conseguir tiempo de juego?
Ahí es donde las cosas se complican un poco.
El novato, que dividió su tiempo con Tulsa entre el jardín izquierdo y el derecho, tuvo sólo dos presentaciones a la defensiva con los Dodgers, jugando seis entradas en total en el bosque izquierdo. Al no estar dispuestos a comprometer lo que se considera unos jardines promedio a nivel defensivo, el plan de los Dodgers es utilizar a De Paula como bateador designado. Sólo hay un problema: un jugador que usa el número 17 ocupa actualmente ese puesto.
Sí, la presencia de Shohei Ohtani hará que el camino de De Paula hacia los turnos al bate en postemporada sea más difícil, aunque los Dodgers sin duda están felices de tener a su superestrella de regreso en la alineación. Cuando De Paula fue enviado a liga menor, fue el movimiento correspondiente por el regreso de Ohtani de la lista de lesionados. El regreso de Dalton Rushing de la lista de lesionados dos días después también podría complicar que De Paula consiga turnos en los playoffs.
Pero hay una razón por la que De Paula se convirtió en el primer jugador de los Dodgers en saltarse Triple-A e ir directo a las Mayores desde el 2014. Utilizado correctamente -- presumiblemente para enfrentar a lanzadores derechos, contra quienes bateó .314 con un OPS de 1.016 en Doble-A -- puede ser un arma de postemporada como bateador emergente o, si Ohtani está fuera del lineup, como designado. De Paula, de 6 pies y 3 pulgadas y 185 libras, tiene una velocidad en sprint por debajo del promedio, pero de todas formas logró robarse 31 bases en 41 intentos en las menores esta temporada, así que también puede ser una amenaza en los senderos.
Aunque el béisbol de octubre podría resultar abrumador para el joven de 21 años, De Paula podría ser una pieza importante en el éxito de los Dodgers esta postemporada, ya sea en la SDLN o potencialmente más adelante.
