El puertorriqueño Edgar Martínez, uno de los 18 jugadores latinoamericanos en el Salón de la Fama de Cooperstown, se ganó un puesto entre los inmortales del béisbol gracias a su bate, aunque durante sus días como antesalista llegó a hacer jugadas como este triple play.
Para 1996, el ídolo de los Marineros ya estaba establecido como de los toleteros más respetados de la Liga Americana. Mejor conocido por su vista, disciplina en el plato y capacidad para hacer contacto, Martínez también era capaz de mandar la bola lejos. El 6 de julio de 1996, durante un partido nocturno en Arlington, Texas, conectó tres de los 26 jonrones que disparó esa temporada, dos contra el abridor Kevin Gross y otro ante el relevista Matt Whiteside.
Para ese momento, Edgar era apenas el séptimo jugador en la historia de la franquicia de los Marineros en pegar tres bambinazos en un mismo encuentro. Desde entonces, ha habido otros seis casos de jugadores de Seattle con tres vuelacercas en un juego, incluyendo al mismo Martínez en 1999.