
BOSTON, MA – En una fecha en la que el Fenway Park normalmente está descansando, el lunes se disputó uno de los eventos más importantes en el hockey sobre hielo, con los equipos de los Bruins (Osos Marrones) de Boston midiéndose con los Pingüinos de Pittsburgh.
Por primera vez desde el 2010, el Clásico Invernal de la NHL regresó al estadio más antiguo de las Mayores, donde 39,243 aficionados se deleitaron viendo a su equipo local superando 2-1 a Pittsburgh, gracias a un par de goles de Jake DeBrusk.
La pista de hielo estuvo situada de una manera en la que el Monstruo Verde fuera protagonista. Sí, la manualmente operada pizarra también estuvo en acción e incluso la tabla de posiciones también lo estuvo, reflejando la División del Atlántico de la NHL.
El vínculo entre el hockey y el béisbol comenzó incluso antes del partido, con los jugadores y coaches de ambos clubes rindiéndole honores al Fenway Park.
Los exjugadores de los Medias Rojas, Jason Varitek y Tim Wakefield, estuvieron presentes como parte de las ceremonias previas al encuentro, junto a las leyendas de los Bruins Johnny Busyk, Bobby Orr y Zdeno Chara, que incluyó un estilo de “tiro de disco” inaugural.

