Una de las grandes rarezas del béisbol es el triple-play. Se requiere de la ayuda de la suerte y las circunstancias para concretarlo.
Los Marlins sólo han conseguido uno en su historia. Ocurrió en el tercer inning de una derrota por 4-1 ante los Expos en el Olympic Stadium, el 28 de julio del 2002.
Con un par de corredores a bordo y el juego empatado, el dominicano y futuro miembro del Salón de la Fama, Vladimir Guerrero, conectó una línea ante su compatriota Julián Tavárez directamente hacia el guante del antesalista puertorriqueño Mike Lowell, quien tocó al corredor Brad Wilkerson de inmediato. Luego, vio que el otro corredor, el boricua José Vidro, estaba casi llegando a la antesala desde la inicial, por lo que procedió a lanzar a la primera almohadilla y sacar el último out.
Tuvo que haber sido un momento de satisfacción para Lowell, quien fue víctima de una triple-matanza en el 2000. De su parte, Guerrero lanzó su casco y su bate en frustración.