‘Este juego se acabó’: Vlad garantizó su hit decisivo

29 de junio de 2022

TORONTO -- El caos se desató en torno a Vladimir Guerrero Jr., luego de que el dominicano diera una rodada por el lado izquierdo del cuadro interior que le dio la victoria a sus Azulejos el martes contra los Medias Rojas.

Guerrero saltó a los brazos de su compañero Bo Bichette, quien acababa de pegar un sencillo para empatar el encuentro en el cierre de la novena entrada. Después, a Guerrero Jr. le cayeron encima sus compañeros en la lomita.

Entre el montón de jugadores de los Azulejos, volvió a salir Guerrero y marchó hacia la cueva con los brazos en alto antes de señalar al suelo.

“¡Ésta es nuestra casa! ¡Ésta es nuestra casa!” gritó Guerrero para elevar mucho más la energía del público en el Rogers Centre.

Cuando se encontró con el dirigente de Toronto, el puertorriqueño Charlie Montoyo, Guerrero lo saludó tan fuerte que casi le quita el brazo a su piloto. Es posible que éste haya sido el mayor nivel de entusiasmo que Guerrero ha demostrado sobre el terreno, su personalidad estallando con confianza mientras celebraba la segunda victoria dejando tendido a su rival en las últimas dos semanas.

El quisqueyano se merecía este momento. No cabe duda de que ésa es su casa, y ya sabía lo que iba a suceder.

“Le dije a Charlie antes de mi turno, ‘Este juego se acabó’”, declaró Guerrero.

Guerrero sonrió y luego agregó que cuando Montoyo escuchó su garantía de hit de oro, el capataz estaba nervioso, pero le dijo, “Confío en ti. Entonces, si eso es lo que dices...”

“Me dijo que le iba poner fin al partido”, declaró Montoyo. “Me gusta cuando hace esa clase de cosas, porque cuando un jugador lo hace, se está alistando para el momento. Él es bueno en ese aspecto. Sabía que iba a tener la oportunidad de batear y ponerle punto final. Ya se había fijado esa meta”.

Sin importar la cantidad de superestrellas en el roster de los Azulejos, ningún otro jugador llama la atención como Guerrero.

Mientras el toletero daba una entrevista sobre el terreno, sus compañeros lo bañaron con Gatorade y agua, pero Guerrero no se movió para nada. En vez de eso, levantó sus brazos y los movió, causando otra enorme ovación del público.