"Éste siempre será mi hogar": Longoria ingresa al Salón de la Fama de los Rays

5:04 AM UTC

ST. PETERSBURG -- Con todos sus batazos oportunos y el peso que cargó como el rostro de una franquicia, lo curioso de Evan Longoria es que realmente no disfruta ser el centro de atención. Al menos no de la manera en que lo fue este fin de semana.

Durante seis meses, Longoria pensó cada noche en este momento. Trató de imaginar cómo sería salir del dugout de los Rays y ver a tantos aficionados con su jersey, usando las gorras promocionales con su número 3 y recordando todo lo que logró con el club.

Aun así, no estaba preparado para la ola de emociones que sintió cuando comenzó el "Fin de Semana del Legado de Longo", una celebración de su icónica carrera con Tampa Bay antes de la victoria de los Rays por 6-1 sobre los Marineros la tarde del sábado en el Tropicana Field.

"Intenté visualizarlo. No funcionó del todo", dijo Longoria entre risas. "Me preparé mentalmente todo lo que pude, pero no se comparó con la realidad".

Un año después de firmar un contrato simbólico de un día para retirarse como integrante de Tampa Bay, Longoria fue exaltado al Salón de la Fama de los Rays durante una ceremonia previa al juego el sábado. El domingo, el equipo retirará oficialmente su número 3.

Tan sereno como siempre parecía en la caja de bateo, este tipo de reconocimientos y discursos no son el escenario donde el ahora exjugador de 40 años se siente más cómodo.

"Preferiría estar jugando un partido de béisbol ahora mismo que volver a hacer eso", comentó después, nuevamente entre risas.

Pero estos homenajes son más que merecidos para el mejor jugador en la historia de los Rays. No sólo por lo que hizo en el terreno durante sus 10 temporadas con el equipo, sino por el impacto que tuvo en la organización y la manera en que su legado sigue vivo dentro del club.

"Lo que hizo en el terreno habla por sí solo, pero la forma en que se comportó, el líder que fue, lo que significó para la afición, para sus compañeros, para los cuerpos técnicos y para toda la organización. Hizo las cosas de la manera correcta", expresó el manager Kevin Cash.

Bastaba con mirar alrededor del Tropicana Field el sábado para entenderlo.

Las gradas estaban repletas de aficionados con prendas de Longoria. Muchos de sus excompañeros viajaron para participar en la celebración, entre ellos Eric Hinske, James Shields, Chris Archer, Alex Cobb y Kevin Kiermaier. También estuvieron presentes el miembro del Salón de la Fama de los Rays Wade Boggs y las familias de los fallecidos Don Zimmer y Dave Wills, también integrantes del Salón de la Fama del club.

Durante la ceremonia de exaltación, conducida por el narrador radial Andy Freed e integrada por discursos del narrador de televisión Dewayne Staats y del director ejecutivo Ken Babby, el dugout de los Rays estuvo lleno de jugadores, coaches y miembros del personal.

"Ayudó a transformar esta organización en algo mucho más grande", dijo Babby. "Contribuyó a construir una cultura ganadora, estableció una identidad y fijó un estándar de excelencia que sigue definiendo el béisbol de los Rays. Evan abrazó a Tampa Bay y Tampa Bay abrazó a Evan".

También se proyectó un video con mensajes de figuras clave en la historia de la franquicia, incluidos los miembros del Salón de la Fama de los Rays Carl Crawford y Fred McGriff, su excompañero David Price y el antiguo propietario principal Stuart Sternberg. Longoria comentó que tenía cinco palcos llenos de familiares y amigos que viajaron para la ocasión.

Todo eso fue especialmente significativo para Longoria, quien durante su discurso confesó que extraña más convivir con sus compañeros que el juego mismo. También disfrutó poder compartir ese momento con su esposa, Jaime, sus tres hijos y sus padres, quienes estaban sentados cerca del escenario mientras se colocaba la chaqueta especial del Salón de la Fama de los Rays.

"Siempre sentí que éste era mi hogar. Mi familia siempre sintió que éste era un lugar al que podía llamar hogar", dijo Longoria. "Cada vez que regresamos, sentimos que éste es el lugar al que pertenecemos".

Longoria también dejó claro cuánto significó para él el apoyo de los aficionados durante un discurso de aproximadamente 10 minutos.

"Nunca podré expresar con palabras el cariño que sentí de parte de ustedes cada vez que me ponía el número 3 de los Rays", dijo Longoria. "Desde escuchar los violines de mi canción para caminar al plato, 'Down and Out', de Tantric, durante 10 años, hasta lanzar una pelota frente al dugout antes de cada juego y encontrar a un aficionado para regalársela, ustedes me inspiraron cada día a dar la mejor versión de mí en el estadio.

"Todo se sintió correcto y fue una de las mayores alegrías de mi vida. Gracias".

Longoria dedicó buena parte de su discurso a recordar sus años en Tampa Bay, comenzando por la fiesta del Draft de MLB hace 20 años, cuando los entonces Devil Rays lo seleccionaron con la tercera escogencia global. También recordó la famosa y desastrosa práctica de bateo que tuvo poco después de firmar con el equipo.

"Fue bastante vergonzoso", dijo sonriendo. "Por suerte, era mucho mejor bateador a las 7 que a las 4:30".

Agradeció a Sternberg, a los expresidentes del club Matt Silverman y Brian Auld, al exejecutivo Andrew Friedman y al actual presidente de operaciones de béisbol Erik Neander por transformar a los Rays, que pasaron de ser una franquicia olvidada a "la potencia en la que nos hemos convertido".

También reconoció a Soot Zimmer, de 95 años, y el papel que tuvo su esposo en el desarrollo de su carrera. Agradeció a sus dos managers con los Rays, Joe Maddon y Kevin Cash. Destacó a Eric Hinske por enseñarle cómo ser un buen compañero de equipo. Incluso agradeció al personal de seguridad del estacionamiento de jugadores y a quienes trabajaban en la sala familiar del club.

El momento en que confesó haber tenido que contener las lágrimas llegó al final, cuando agradeció a sus padres y a su familia. En los últimos instantes de su discurso habló directamente a sus hijos, les dijo lo orgulloso que estaba de ellos y explicó que las cualidades que esperaba transmitirles eran las mismas que hicieron que los Rays se sintieran orgullosos de llamarlo uno de los suyos.

"Espero que estar aquí hoy les ayude a comprender que con fe, trabajo duro y perseverancia pueden lograr cualquier cosa que se propongan", dijo Longoria. "Los amo a todos".