Como votante por primera vez para el Salón de la Fama, la responsabilidad es una que tomo con seriedad y que requiere de una cuidadosa consideración de cada candidato. Algunos fueron fáciles de analizar y otros no tanto, con matices y contexto generacional a tomar en cuenta.
Emití siete de 10 votos posibles para los candidatos que consideré dignos del Salón de la Fama. Aquí están los argumentos para algunos de mis votos y no-votos:
Carlos Beltrán
Este fue el voto más fácil para mí. Ser parte del club de los 400 jonrones y los 300 bases robadas junto con Barry Bonds, Alex Rodríguez, Willie Mays y Andre Dawson habla por sí mismo, al igual que sus 2,725 hits, 1,587 carreras impulsadas, nueve Juegos de Estrellas y 70.0 bWAR. La mayoría de la gente sospecha que el apoyo del puertorriqueño Beltrán tardó un poco en ganar impulso debido a su implicación en el escándalo del robo de señales de los Astros en el 2017. Pero de cualquier manera, Beltrán es una elección sólida para el Salón de la Fama.
Andruw Jones
La gran caída de Jones después de sus años en Atlanta a partir del 2008 ha sido su principal obstáculo para la elección, pero es imposible para mí ignorar sus 434 jonrones, 10 Guantes de Oro y clasificación como el número 11 entre jardineros centrales de todos los tiempos en el sistema JAWS de Jay Jaffe en Baseball-Reference. Jones recibió mi voto.
Bobby Abreu
Este tema ha sido debatido una y otra vez, lo cual es parte de lo que hace divertido ser un votante del Salón de la Fama... y también una gran responsabilidad. Como se ha documentado bien, el venezolano Abreu fue un jugador tipo "moneyball" antes de que eso se pusiera de moda, registrando porcentaje de embasarse de .416 de 1998 al 2006, junto con un promedio de .305 y un OPS de .918. Esto contrastaba mucho al estilo dominante de una época en la que los cuadrangulares eran la norma en las Mayores -- impulsada en gran parte por la era de los esteroides -- y fue un precursor del tipo de juego ofensivo que ganó un valor tremendo ante los ojos de los evaluadores y expertos en años posteriores. Con 400 bases robadas, 574 dobles y un bWAR de 60.2 – entre otros números que lo colocan favorablemente entre bastantes miembros del Salón de la Fama – sus argumentos fueron lo suficientemente convincentes para mí.
Andy Pettitte
Hace unos años, había una tendencia entre los analistas de béisbol llamada “Kill the Win” (Matar la Victoria). La idea, por supuesto, era que debíamos dejar de darles tanto peso a las victorias y derrotas al evaluar a un lanzador. No sólo entiendo la lógica, sino también la apoyo. Sin embargo, los 256 triunfos de Pettitte son persuasivos para mí, en el contexto de la longevidad y la confiabilidad en la era en la que lanzó, y en algunos de los mejores equipos de los Yankees en su historia (lo cual, obviamente, es mucho decir). Por supuesto, la razón por la que se consideran algunos de los mejores equipos del Bronx son sus siete banderines de la Liga Americana y cinco títulos de Serie Mundial entre 1996 y el 2009. Estando en medio de la mayoría de los recorridos por los playoffs de los Yankees en ese período, Pettitte tiene los récords de todos los tiempos de Grandes Ligas en aperturas (44), victorias (19), entradas lanzadas (276.2) y salidas de calidad (28) en la postemporada. Entonces, cuando se trata de un Salón de la Fama con tantos lanzadores basados en sus cantidades de triunfos y longevidad, tuve que darles a Pettitte y sus cinco anillos de la Serie Mundial lo que les corresponde con mi voto.
El dilema de la segunda base: Dustin Pedroia y Chase Utley
Éste es un tema que tendré que analizar cuidadosamente el próximo año. En el caso de Pedroia, tiene números que en comparación, pueden considerarse dignos del Salón de la Fama, o al menos, en los márgenes. Como intermedista, su bWAR y JAWS son superiores a los de los miembros del Salón de la Fama Jeff Kent, Bobby Doerr y Nellie Fox (además de varios otros), y sus cuatro Guantes de Oro, el premio a Novato del Año de la Liga Americana en el 2007 y los honores de Jugador Más Valioso del circuito al año siguiente tuvieron un impacto en mi decisión. Pedroia recibió mi voto.
Entonces, ¿por qué Pedroia y no Utley? Los números de por vida de Utley en la mayoría de las categorías tradicionales y no tradicionales son ligeramente superiores a los de Pedroia, con la diferencia siendo en gran parte los años de Utley con los Dodgers durante los últimos tres años y medio de su carrera, un período que coincidió en parte con las últimas campañas llenas de lesiones de Pedroia. Pero la falta un con Guante de Oro de Utley y el hecho de no haber terminado más alto que séptimo en la votación para JMV (sí, estoy consciente de la competencia que tenía en la Liga Nacional en su apogeo) llevaron a la decisión de dejarlo fuera de mi boleta. Créeme, fue una decisión difícil y una que miraré muy de cerca en la próxima ocasión.
A-Rod y Manny sin mi voto
Nunca he sido una persona estricta de "si hubo siquiera un indicio de uso de sustancias para aumentar el rendimiento (PED), nunca votaré por ellos". Por lo tanto, voté por Pettitte a pesar de su confeso uso de la Hormona de Crecimiento Humano (HGH) en dos temporadas distintas para recuperarse de lesiones. Pero en los casos de Alex Rodríguez y Manny Ramírez, hay factores que me llevaron a dejarlos fuera de mi boleta.
Rodríguez confesó en el 2009 que cuando se unió a los Rangers en el 2001, empezó a usar sustancias prohibidas y lo hizo sólo durante sus tres años en Arlington. En esas tres temporadas, conectó 156 jonrones y fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2003. Pero en años posteriores, por supuesto, A-Rod – quien fue cambiado a los Yankees en el 2004 – fue implicado en el escándalo de Biogénesis en Miami. Entonces, es imposible para mí saber cómo habrían sido sus números sin el confeso y también documentado uso de las PED.
Es esencialmente lo mismo cuando se trata de Ramírez. Ser nombrado como uno de los 104 jugadores que dieron positivo en los resultados filtrados de PED en el 2003 – que se suponía eran anónimos – es una cosa. Otra es tener dos suspensiones por el uso de PED en años posteriores, en el 2009 y el 2011. Para mí, eso fue lo suficientemente relevador como para cuestionar sus números de por vida, hasta el punto de no darle mi voto para el Salón de la Fama.
Mi boleta completa:
Bobby Abreu
Carlos Beltrán
Andy Pettitte
Andruw Jones
Omar Vizquel
Francisco Rodríguez
Dustin Pedroia
