ARLINGTON -- “Dominar los Fundamentos” adorna el pasillo que conduce desde el clubhouse de los Rangers hacia el dugout en el Globe Life Field.
Es uno de los pilares sobre los cuales está armada la organización.
El martes, el equipo de Texas tuvo apenas un error oficial en los libros. Pero una jornada desastrosa a la defensa en líneas generales durante el primer compromiso de la serie contra los Mets se convirtió en un paseo para los bateadores de Nueva York.
Los Rangers finalmente cayeron por 6-3 ante los Mets, perdiendo su segundo juego consecutivo en medio de la carrera por la División Oeste de la Liga Americana.
La escuadra texana como dueña de la cima del Oeste de la Liga Americana duró un gran total de tres días, luego de haberle descontado cuatro juegos a los Astros desde el 12 de septiembre. Los Rangers han sumado 51 días compartiendo o en posesión absoluta del primer lugar, incluyendo al cierre de la jornada del martes, pero Houston posee el criterio de desempate.
El cuerpo monticular remendado de Texas fue puesto a prueba otra vez el martes, cuando el abridor MacKenzie Gore batalló a lo largo de cinco entradas antes de acudir al bullpen.
Gore ha estado lidiando con espasmos musculares desde su última apertura, pero dijo que descifró cómo manejar la situación. Ante los Medias Rojas ese choque, lanzó apenas cuatro episodios mientras batallaba contra los espasmos que obviamente estaban afectando su control y comando más de lo habitual. Nathan Eovaldi completó ese encuentro con cuatro entradas en blanco detrás del relevista Jakob Junis.
El martes, Gore lanzó cinco capítulos mientras claramente batallaba contra algo, con su velocidad cayendo varios puntos en todo su repertorio. Schumaker, el coach de pitcheo Jordan Tiegs y el preparador físico principal Matt Lucero realizaron una visita al montículo luego de que Gore otorgara un boleto de cuatro pitcheos al puertorriqueño Francisco Lindor en el segundo episodio. Permaneció en el juego, permitiendo dos carreras (una limpia) antes de cederle el paso a Eovaldi, buscando repetir un guion similar.
Eovaldi permitió tres carreras en un complicado sexto inning, permitiendo que los Mets tomaran una ventaja que jamás dejaron escapar.
