Bob Horner, quien jamás vio acción en las Ligas Menores y sintió la rara emoción de conectar cuatro jonrones en un partido de Grandes Ligas, falleció a los 68 años, anunciaron los Bravos el martes. Su carrera única siempre será celebrada por los fanáticos de los Bravos que lo vieron brillar en Atlanta a finales de la década de los 70 y principios de la de los 80.
El fallecimiento de Horner ocurre un poco más de dos semanas después de las muertes de otros dos íconos de los Bravos de la misma era, el exmanager Bobby Cox y el exdueño Ted Turner.
Horner fue elegido de primero en general por los Bravos en el Draft de MLB de 1978 y debutó en las Mayores casi más de una semana después, sin haber jugado ni un partido de liga menor. Siguió con el equipo de Atlanta hasta la temporada de 1986, jugó en Japón la campaña siguiente y concluyó su carrera con los Cardenales en 1988.
Las lesiones limitaron a Horner, quien bateó.277 con 218 cuadrangulares y OPS de .839 en 1,020 encuentros a lo largo de 10 temporadas en las Grandes Ligas. Fue elegido como Novato del Año de la Liga Nacional en 1978, pese a no debutar en las Mayores sino hasta el 16 de junio. Recibió su única convocatoria al Juego de Estrellas durante la inolvidable campaña de 1982 en la que los Bravos conquistaron el Oeste de la Liga Nacional.
Horner fue una estrella en Arizona State antes de que los Bravos lo eligieran de primero en general en el Draft y lo incluyeran en la alineación de Atlanta menos de dos semanas después. El primer dirigente de su carrera en la Gran Carpa fue Cox, quien estaba en el primer año de lo que se convertiría en una carrera como piloto digna del Salón de la Fama. El primer dueño de su equipo fue Turner.
Turner y Horner tuvieron desacuerdos en varias ocasiones, pero el corpulento antesalista siempre estará vinculado con Dale Murphy y Phil Niekro como las figuras de los equipos de los Bravos de finales de los años 70 y principios de los años 80 que eran vistos por todos los Estados Unidos y otras naciones por medio de los satélites WTBS de Turner.
Joe Adcock y Horner son los únicos jugadores de los Bravos en dar cuatro jonrones en un compromiso durante la Era Moderna. En ese momento, Horner se había convertido en apenas el noveno jugador en lograr la hazaña desde 1900.
“Es algo con lo que sueñas pero que jamás esperas que suceda”, declaró Horner en su entrevista tras el juego con el periódico Atlanta Constitution.
Horner disparó 23 bambinazos en apenas 89 partidos en 1978 y luego gozó de campañas consecutivas de 30 vuelacercas en 1979 (33 HR) y 1980 (35 HR). Después de conectar 15 cañonazos en un 1981 abreviado por la huelga, dio 32 tablazos mientras ayudaba a los Bravos a llegar a la postemporada al año siguiente.
Incluso al alcanzar tres años de 30 cuadrangulares a los 24 años o menos, Horner batalló para mantenerse en el terreno. Jugó 124 partidos o menos durante cada una de sus primeras cuatro temporadas y luego jugó 140 encuentros en 1982. Se fracturó la muñeca derecha en 1983 y luego la muñeca izquierda en 1984. Las dolencias no le impidieron dar 27 jonrones tanto en 1985 como en 1986, sus últimas dos campañas con Atlanta.
Luego de que concluyera su carrera, Horner pasó el tiempo con su familia en Texas. Deja a su esposa Chris y a dos hijos, Tyler y Trent.
